Imagínense Ustedes que en Once Caldas echaran al técnico porque sí, para darle gusto a aquellos que reclaman su salida. Más que un absurdo, una estupidez. Ni es hora, ni hay méritos siquiera para considerarlo. Los números lo avalan, rendimiento del 54%, parcialmente clasificado y en términos generales la propuesta deportiva es buena.
Como a cualquiera otro, muchas cosas se le pueden discutir, que corresponden más a formas que a contenido. Errores en el armado del plantel trayendo jugadores lesionados, dejar vacías algunas posiciones y no exigir, sabiéndose responsable de los resultados, con complicidad de una dirigencia que al parecer carece de autonomía y ejecuta con desorden.
El momento indica, así tenga riesgos, que Once Caldas está dentro de los 8 y un cambio de mando constituiría el primer paso hacia la eliminación. Se llama coherencia, que no tienen esas hordas que dieran la sensación de buscar la razón antes que respaldar, lo que si hacen esos seguidores silenciosos que sufren y gozan por los logros de la institución.
Van 8 fechas, solo se perdió contra Tolima. Mortifican los puntos cedidos ante Santa Fe y Jaguares en casa, que si se mira sin apasionamiento, se recuperaron con el triunfo en Cúcuta y los empates contra América y Alianza. Ya suma tres victorias para una campaña regular que lo proyecta con opciones, metido en la pelea y con interesantes posibilidades.
Al Arriero se le pueden cuestionar sus maneras, su modo de expresarse, y que solo dé la cara en las obligatorias ruedas de prensa tras los partidos. Pero de allí, a decir que no se ‘le cae una idea’ como suelen afirmar, es irrespetuoso porque hemos visto un Once Caldas con variantes, que se mueve sobre distintos módulos y siempre con planteamiento ofensivo.
Con asuntos por mejorar, lógicamente, pasando factura la imprevisión. No se trajo un central de categoría que remplazara a Jerson Malagón, fracasaron los intentos por Joaquín Varela, se fue Stalin Valencia, y en el fondo las grietas se notan. No hay una pareja estable, que debería ser, por perfiles Kevin Cuesta-Jéider Riquett.
El doble cinco ideal, Jaime Alvarado-Robert Mejía, no ha podido actuar junto. Se obtendría la solidez que ha faltado por el bajo nivel de Iván Rojas y la inexperiencia de Tomás García. Por allí pasaron también Esteban Beltrán, Luis Sánchez, Jader Quiñones dando mayor manejo sin que faltaran los inconformes reclamando dos volantes definidos de marca.
Es tan permisiva la zona retaguardista del Once Caldas que Joan Parra es la figura recurrente, sin equivocaciones, y nunca ha sacado el arco en cero. La banda izquierda sigue siendo caldo de cultivo para los contrarios, de pronto con Juan Pablo Patiño se normaliza, en tanto que Juan David Cuesta es hoy uno de los mejores laterales derechos del fútbol colombiano.
El resto funciona, la pareja Dayro-Zapata es letal, son ocho goles entre ambos, y esa es toda de Herrera. Luis Sánchez cuando se conecta es determinante, y extremos suplentes como Felipe Gómez y Deinner Quiñones están aportando soluciones. Michael Barrios no despega, siendo delantero clave y Mateo Zuleta es otro importante baluarte.
Ante Fortaleza, que no dio tregua, se ganó por la reacción del segundo tiempo. Ahora se viene Chicó, nuevamente en Palogrande este viernes, y en plata blanca tres puntos necesarios para reafirmarse en una tabla mentirosa porque hay muchos compromisos pendientes, pero en posición privilegiada que le permite permanecer en la lucha.
Hasta la próxima...