Martha Lucía Gómez
Profesional en Desarrollo Familiar. 25 años como periodista de La Patria. Actual editora de Opinión del periódico La Patria. Temas de interés: política, economía, salud, educación, cultura, deporte, seguridad y todo el acontecer local, regional, nacional e internacional.
Correo: martha.gomezlp@gmail.com
Señor alcalde:
En el 2023, mientras se encontraba en campaña para su segunda Alcaldía, Manizales era una ciudad sumida en una amalgama de vergüenza ajena, dolor profundo de ciudad, rabia por el desorden administrativo municipal, desazón, descreimiento. En fin, parte de lo que se vivió durante los cuatro años de la Administración Marín y usted se encontró y escuchó caminando las calles de los barrios y los caminos veredales buscando el apoyo de los votantes.
Llegó por segunda vez al poder municipal con un importante caudal electoral, el 63,85% de los votos válidos, 117 mil 612, que le garantizaron un ejercicio legítimo como alcalde. Asumió el 1 de enero del 2024 prometiendo ser un Gobierno en Serio, y la gente lo creyó y en buena parte depositó su votó confiada y esperanzada en que las cosas serían bien diferentes bajo su mandato. La ciudad estaba urgida de otras formas de administrar, al menos más eficientes, planificadas y con ejecuciones de obras en los tiempos estimados y los recursos invertidos sin caer en sobrecostos; estas dos últimas situaciones que se siguen dando en las obras públicas.
Comenzó ordenando la casa. Para ello, hizo un ejercicio juicioso con un equipo experto que le ayudó en el empalme y en los inicios de la Administración. Buena parte de estos profesionales todavía lo acompañan en su gabinete. También se declaró un gobernante cambiado en las maneras, a las que usó el Rojas irascible, irritable, inaccesible del periodo 2012-2015, quizás inmaduro en el ejercicio del poder y en la autoridad que confiere una dignidad como ser alcalde de una ciudad capital.
Alcalde Rojas, mucho de eso lo repite ahora; con su equipo y con los funcionarios en general, con las personas que gobierna, con sectores que lo buscan y requieren a un mandatario cercano, abierto, con el que se pueda hablar, que sepa escuchar, que dialogue, que no se cierre exclusivamente a sus ideas. En la mitad de su periodo está a tiempo de reconsiderar y de abrirse a lo que la ciudad le está pidiendo, en lo personal y en sus formas de ejecutar. Esta capital, como también lo señalan desde muchos sectores, sigue necesitando de un gobierno en serio, no solo como eslogan; que haga lo que promete y que piense en todos sus campos, no únicamente en los relacionados con la infraestructura, que es su fuerte y lo sabe hacer.
En el ejercicio periodístico he visto pasar a muchos alcaldes, algunos que cerraron su capacidad de escucha e ignoraron los llamados de sus gobernados, y efectivamente no terminaron bien su administración. No sea usted uno más de esa lista, de aquellos que se dejaron seducir y embriagar de poder y se olvidaron de que primero está la gente. Todavía hay muchos en Manizales que le creen y lo consideran un buen alcalde. Haga todo lo que esté a su alcance para no decepcionarlos, pero sobre todo por dejar un buen legado para la ciudad que nos vio nacer y nos ha brindado posibilidades a todos. No opaque lo positivo que ha realizado hasta ahora en la ciudad, que también hay que reconocérselo, pero entienda que son muchas cosas las que debe corregir y también son muchas las voces que lo están pidiendo.