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Una exhibición multimedia inmersiva. Así se presenta la exposición que sobre la vida y la obra del pintor Vincent Van Gogh ofrece la Caja de Compensación Familiar de Caldas (Confa) hasta el próximo 22 de febrero. Aprovechar la vieja casona de esta entidad en el Centro de la ciudad, que forma parte del conjunto de arquitectura republicana que ha sido declarado Patrimonio de la Nación, fue un acierto, pues se combinan la estética de una vivienda de detalles centenarios con la producción artística del atormentado pintor nacido en Países Bajos y uno de los más grandes representantes del posimpresionismo. El espacio se aprovecha de manera armoniosa.
La apertura de esta actividad el 3 de enero, en plena Feria de Manizales, resulta un guiño interesante para sugerir el tipo de exhibiciones que pueden insertar novedades diferenciadoras cuando el centro de la gran fiesta de los manizaleños, la temporada taurina, tiene fecha de caducidad: el 2027. Atractivos cercanos a la sensibilidad de quienes aprecian un buen cuadro como una verónica inolvidable pueden conducir a las respuestas que busca la ciudad de cómo remplazar la fortaleza de los toros. Sí, nosotros consideramos que el toreo es arte, “porque es una actividad infinitamente rica y sutil, y que exige la utilización de todas las fuerzas intelectuales, espirituales y físicas del artista, que es en este caso el torero”, como bien lo expresó Antonio Caballero en la entrevista que se convirtió en libro de Juan Carlos Iragorri (Patadas de ahorcado, 2002).
En el pasado, Confa recibió críticas desde sectores de la cultura que consideraban que la entidad podría involucrarse más en diferentes actividades de la ciudad y de la región. Pues la Caja de Compensación ha respondido con esta muestra de manera contundente sobre lo mucho que puede aportar al calendario cultural de Manizales, con una propuesta innovadora. La exhibición combina realidad virtual, inmersión y un acercamiento a la obra del pintor y a su vida, con conexiones sobre las razones que afectaron su salud mental y las pasiones que lo llevaron a romper con unos o a querer a otros, sin simplificaciones. Además, otro acierto es que enriquece el primer semestre del año en Manizales, cuando escasean actividades de este tipo, frente a la concentración de espectáculos que se dan en el segundo semestre.


Y es un plan familiar. Casi 6.000 personas han asistido a la muestra, poco más de 2.400 ciento por ciento subsidiadas por ser afiliadas a Confa en categorías A y B, y de estas, 470 han sido menores de edad. Ryszard Kapuscinski, el mejor periodista del siglo pasado dijo que “es más útil entrar en un museo que hablar con cien políticos profesionales”. Es bueno recordarlo en estos tiempos de complejidades electorales, que siempre hay oasis culturales, donde el humanismo cobra altura. Porque quien entre a la muestra no saldrá siendo el mismo, no solo conocerá detalles que es posible que no supiera del genio artista, sino que se acerca en formas más sensibles a su producción y a las razones que lo convirtieron después de su muerte en un influenciador como pocos, que está presente hasta en el arte popular. Si aún no ha asistido, está a tiempo de hacerlo.