Diego Patiño Amariles y María Irma Noreña son los candidatos con mayor visibilidad en Risaralda para conseguir curul en el Senado. ¿Llegarán los dos? 

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Diego Patiño Amariles y María Irma Noreña son los candidatos con mayor visibilidad en Risaralda para conseguir curul en el Senado. ¿Llegarán los dos? 

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En el periodo 2022-2026, Risaralda obtuvo dos curules al Senado de la República con Juan Pablo Gallo (Partido Liberal) y Samy Merheg (Partido Conservador), pero ninguno participó en las elecciones legislativas del 8 de marzo.

Por eso otros candidatos entrarán en la pelea por hacerse con las curules. En el departamento hay dos campanas visibles: María Irma Noreña y Diego Patiño. Ambos están acompañados de otras candidaturas, también risaraldenses o con influencia en la región, que buscan los votos necesarios para llegar al Senado.

Para analizar si Risaralda puede sostener las dos curules en el Congreso o si habrá cambios en el poder regional, LA PATRIA habló con dos expertos en materia electoral: Adrián Montalvo Parra, politólogo, y Mauricio Montes Echeverry, abogado, quienes coinciden en que el panorama está fragmentado, dominado por la influencia del poder administrativo y por estructuras políticas sólidas que no tendrán muchas sorpresas.

En Risaralda hay cerca de 40 candidatos al Senado incursionando, pero los más visibles no necesariamente son los únicos. Eso fragmenta aún más el escenario”.

 

Noreña y el renacer del partido de la U

María Irma lleva sobre sus hombros ser la elegida del Partido de la U en Risaralda. Después de que su esposo, Mauricio Salazar, ganó la Alcaldía de Pereira, el poder en el departamento entró en disputa entre liberales y la colectividad que la avala como candidata.

La gestión de su esposo, con índices de aprobación positiva en la opinión pública, le ha permitido tener visibilidad desde antes de aspirar al Senado.

Sobre esta aspiración Montalvo señala que su principal fortaleza está en el control del poder local y en la alta visibilidad que le da la Alcaldía de Pereira. “Viene de un equipo político sólido. Hoy tienen la Alcaldía de Pereira y eso es determinante en una elección al Senado”.

Asimismo, destaca que su campaña ha logrado un posicionamiento claro, asumiendo como banderas la lucha por las mujeres y el reconocimiento de los adultos mayores. “Ha trabajado una marca política alrededor del fortalecimiento de las mujeres y de programas sociales, lo que le permite conectar con un sector específico del electorado”.

Sin embargo, advierte que Risaralda, por sí solo, no le garantiza la votación necesaria y menos si su centro es el Área Metropolitana Centro Occidente (Amco). “Estadísticamente, Risaralda no le alcanza a ningún candidato para llegar al Senado. Ella lo sabe y por eso está buscando votos en otros departamentos”.

En la misma línea, el abogado Montes Echeverry coincide en que el Partido de la U llega fortalecido por el poder territorial. “Hoy es el partido con mayor poder local. Tiene la Alcaldía de Pereira y eso le devuelve fuerza a una colectividad que históricamente ha tenido presencia en el departamento”

Además, considera que ese escenario le abre la puerta a Noreña. “Es una candidatura que llega con maquinaria, con estructura y con respaldo institucional. Eso pesa mucho en una elección al Senado”.

Patiño Amariles y su poder en Risaralda

Diego Patiño ha representado al departamento en al menos cinco periodos legislativos en la Cámara de Representantes. Su poder se extiende durante varias décadas y actualmente su hijo, Juan Diego, es gobernador. A diferencia de Noreña, su partido político no está cohesionado alrededor de su candidatura, algo que podría generarle problemas en sus aspiraciones.

Montalvo Parra resalta su trayectoria, especialmente con buena imagen en el occidente de Risaralda, pero advierte que la fragmentación en su partido puede costarle. “Patiño tiene una ventaja clara y es que sabe cómo funciona el Congreso. Lleva más de 20 años en la corporación y eso no es menor”.

A su favor también juega la estructura territorial. “Tiene un equipo político que se ha mantenido durante varios periodos y el hecho de que su hijo sea el actual gobernador le da un poder institucional estable”.

No obstante, el politólogo subraya la fragmentación del Partido Liberal en Risaralda. “No tiene el respaldo de las mayorías liberales. Aníbal Hoyos no lo apoya, Juan Pablo Gallo tampoco y cada sector está jugando con su propio candidato”.

Esa división, según Montalvo Parra, complica la meta electoral. Las cuentas que hace el politólogo son de más de 120 mil votos para llegar al Senado. Una cifra que cuesta para un partido con divisiones.

Para Montes Echeverry, el liberalismo sigue siendo una fuerza clave en Risaralda, pero con varias corrientes internas. El analista incluye la del expresidente Gaviria. 

“El Partido Liberal tiene presencia histórica en Risaralda, pero está dividido en varias vertientes: la del gobernador, la del expresidente Gaviria y la de otros liderazgos locales”.

Aun así, considera que Patiño sigue siendo competitivo. “A pesar de las fracturas, el liberalismo sigue siendo uno de los partidos más votados en el departamento y eso le permite a Diego Patiño tener opciones reales”.

Gustavo Moreno, María Paz Gaviria y Matador

Dentro de la lucha electoral hay otros candidatos con menor visibilidad. Uno es Gustavo Moreno quien busca sostenerse en el Congreso con el Partido Verde, y aunque ha ayudado en la gestión de Pereira y su área metropolitana, todavía no es muy reconocido en la ciudad. Montalvo Parra reconoce su gestión legislativa, pero duda de su alcance en Risaralda. 

“Es un senador joven, con proyectos y resultados, pero su estructura en el departamento es limitada”.

Añade que varios de los logros que se le atribuyen no son exclusivamente suyos, como el proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR).

La PTAR no es un proyecto exclusivamente de él. Venía de administraciones anteriores y hoy quien la capitaliza políticamente es el alcalde”.

Montes Echeverry señala que las opciones en el departamento para Moreno son limitadas porque su aliada (Alcaldía de Pereira) tiene a María Irma como candidata.

Tuvo aliados importantes en la región como María Irma y el alcalde Mauricio Salazar. Sin embargo, esta alianza terminó cuando María Irma decidió postularse al Senado, lo que afectó la estructura de Moreno y le dificultaría repetir su cargo”.

Otro candidato por parte de Alianza Verde en Risaralda es Albeiro Cárdenas, empresario con experiencia como secretario de Educación en Dosquebradas, tampoco tiene cohesionada la alianza en su candidatura. 

Los representantes a la cámara del Partido Verde, Alejandro García y Carolina Giraldo han apostado por candidaturas a nivel nacional. 

Otra candidata con influencia en Risaralda es la hija de César Gaviria, María Paz Gaviria, y aquí el politólogo es más crítico con esa aspiración. 

“Es la primera vez que incursiona en una campaña al Senado. No tiene una trayectoria política construida en los territorios”.

Para el analista, su postulación responde más a una decisión interna del liberalismo. “Es una apuesta del expresidente César Gaviria para tener alguien de la casa y evitar que se incumplan acuerdos políticos”.

El abogado coincide en que su aparición genera tensiones internas en un partido que ya viene dividido por varios actores regionales. “Esa decisión fragmenta aún más el Partido Liberal y obliga a otros candidatos a buscar alianzas por fuera”.

La candidatura de Julio César González, por el Pacto Histórico, conocido como Matador por su trayectoria como caricaturista, es otra de las que tiene pocas opciones. 

Montalvo Parra describe la poca visibilidad política que tiene Matador, más allá de las discusiones en redes sociales y de su poca experiencia en cargos públicos.

Hay personajes públicos —actores, cantantes, empresarios o caricaturistas— que incursionan en la política y no tienen buenos resultados porque la gente ya tiene un estereotipo muy definido sobre ellos”.

En ese sentido, el analista señala que Matador no ha logrado desprenderse de ese perfil. “No es tanto el partido político que lo representa, es su propia personalidad la que no le ha permitido avanzar. Su opinión es controversial y eso le impide salirse de ese esquema”. 

A esto se suma un problema de favorabilidad, un indicador clave en las campañas al Congreso. Los candidatos se miden por favorabilidad y por imagen, y eso no lo está favoreciendo. En los últimos días, el comentario que hizo contra Paloma Valencia le afectó mucho”.

¿Puede Risaralda conservar sus dos curules?

Para el politólogo Adrián Montalvo Parra y el abogado Mauricio Montes Echeverry, Risaralda no tiene aseguradas sus dos curules, aunque el escenario sigue abierto. “Existe el riesgo de perder una, pero hoy las mayores opciones están en María Irma Noreña y Diego Patiño”, señala Montalvo. 

Para Montes Echeverry concluye que la elección será más de estructuras que de opinión. “El voto de opinión en Risaralda se expresa más en Cámara que en Senado. Para el Senado, esta sigue siendo una elección de maquinarias”.

 


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