Foto | Cortesía Chec | LA PATRIA
Así luce el cargador de ´carga lenta`, es de uso residencial y permite mayor duración de batería. Instalar sin revisión técnica puede dañar el vehículo y la vivienda.
El crecimiento en la compra de vehículos eléctricos e híbridos enchufables en el Eje Cafetero abre una nueva etapa en la movilidad, pero también plantea retos para los usuarios que desean instalar puntos de carga en sus viviendas. La recomendación principal de expertos es no improvisar.
Natalia Gallo López, jefe del área comercial de la Chec, advierte que el primer paso es realizar una revisión técnica del sistema eléctrico del inmueble. “Lo más importante es que contrate un técnico, un tecnólogo o un ingeniero electricista con matrícula profesional vigente que le pueda hacer la revisión inicial de la instalación”, señala.
Esta evaluación permite determinar si la vivienda tiene la capacidad para soportar la carga adicional que demanda un vehículo eléctrico. No se trata solo de instalar el equipo. Es necesario verificar la acometida, el transformador, las protecciones eléctricas y el sistema de puesta a tierra.
“Se debe validar si la vivienda o el edificio tiene la capacidad para soportar ese cargador y si el transformador también lo puede aceptar”, explica Gallo.
En la mayoría de los casos, será necesario solicitar una ampliación de capacidad del servicio ante la Chec. Este trámite incluye un análisis técnico que define las condiciones para una instalación segura. La empresa también ofrece asesoría a través de programas aliados.
Otro requisito clave es la certificación de la instalación. El proceso debe ser realizado por un organismo de inspección acreditado, que verifique el cumplimiento del Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (RETIE). Una vez aprobado, el usuario recibe el certificado que legaliza el punto de carga.
En cuanto al tipo de cargador, la recomendación es optar por sistemas de carga lenta para uso residencial. Estos equipos permiten recargar el vehículo durante la noche, entre siete y ocho horas, y ayudan a conservar la vida útil de la batería.
Los cargadores rápidos, en cambio, están diseñados para espacios públicos y requieren condiciones técnicas más exigentes. “Pueden necesitar servicios bifásicos o trifásicos y un análisis más complejo de la red”, indica Gallo.
El tiempo también es un factor clave
La Chec recomienda iniciar el proceso entre uno y dos meses antes de la llegada del vehículo. Solo la certificación puede tardar cerca de 20 días, a lo que se suman las adecuaciones eléctricas necesarias.
La situación puede complicarse en viviendas antiguas que no cumplen con la normativa vigente. En estos casos, se requieren intervenciones adicionales como cambio de tableros o mejoras en el sistema de puesta a tierra.
Actualmente, la empresa reporta un aumento en las solicitudes. “Estamos atendiendo a la fecha 85 solicitudes de instalaciones de cargadores vehiculares”, afirma la funcionaria.
Ante este panorama, la entidad insiste en evitar instalaciones informales. Conectar un cargador sin cumplir los requisitos técnicos puede generar sobrecargas, daños en el vehículo o incluso incendios.
“Instalar un cargador sin las condiciones técnicas pone en riesgo la instalación, el vehículo y la vivienda”, advierte Gallo.
Además, una mala instalación puede anular la garantía del vehículo. La Chec también puede suspender el servicio si detecta irregularidades.
El llamado es a realizar el proceso completo, con asesoría técnica y cumplimiento de normas, para garantizar seguridad y eficiencia en esta nueva forma de movilidad.
Pasos clave antes de instalar un cargador
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Contratar un electricista certificado
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Evaluar capacidad de la vivienda
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Solicitar ampliación del servicio
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Instalar el cargador adecuado
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Certificar bajo norma RETIE
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