Un edificio de cuatro pisos, propiedad de la comunidad, alberga a estudiantes de primaria del colegio rural Miguel Antonio Caro, de la Cuchilla del Salado.

Fotos | Luis Fernando Trejos | LA PATRIA

Un edificio de cuatro pisos, propiedad de la comunidad, alberga a estudiantes de primaria del colegio rural Miguel Antonio Caro, de la Cuchilla del Salado.

Hay varias señales, en una misma calle, que ubican un edificio de cuatro pisos, raro entre casas que recuerdan el paso de colonos antioqueños en el siglo XVIII. Un letrero dice venta de chorizos, otro da la bienvenida: Primer Camino de Colonización. Uno más:"… se prohíbe depositar escombros, basuras...".

Hay más: Casa 164, escrito en la entrada de la edificación, también es indicación. Y los signos más dicientes: una fachada con grietas, paredes sucias y descascaradas, ventanas sin vidrios, tuberías a la vista, andenes cubiertos en lama verde y canales para aguas lluvias que hacen de materos.

Es la hora del descanso. Por la vía pavimentada surgen voces al promediar la mañana. Jaqueline Jiménez timbra para entrar y entregarles el algo a sus dos hijos, uno de transición y otro de tercero. "Está muy deteriorado", comenta sobre el edificio. De inmediato sugiere: "Sería importante que le pusieran la miradita".

La señora toca la puerta, de nuevo. Ente tanto, al andén llega Javier Bustamante Toro, quien es el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Cuchilla del Salado, de Manizales.

La conversación es la misma acerca de lo que se convierte en un adefesio, si es que ya no lo es. Y el punto central y delicado es que allí reciben clases 74 niños: 26 de tercero; 23, de cuarto, y 25, de quinto. Ellos están matriculados en la Institución rural Miguel Antonio Caro.

 

Aparte

Y la cosa es así: el inmueble es de la Junta de Acción Comunal, eso por un lado. La entidad que lo utiliza es la Alcaldía de Manizales, por medio de su Secretaría de Educación, eso por el otro. La Junta no invierte en adecuaciones porque no la está usando. Y la Administración municipal no puede hacerlo porque no es la dueña y sería ilegal invertir en algo privado.

El presidente de la Junta señala ranuras y plantas que crecen y se asoman cuatro pisos arriba, justo en las canaletas de desagües. “Necesitamos que nos entreguen el edificio y ahí sí buscaremos la manera de repararla”, comenta Javier, quien fue rector del colegio del 2000 al 2004.

El secretario de Educación de la ciudad, Andrés Felipe Betancourth, como lo dirá en el recuadro de esta nota, reconoce la inquietud de la Cuchilla del Salado. Igual, deja claro que la Alcaldía no puede invertir en bienes o terrenos que no le pertenezcan al Municipio.

 

El origen

Juan Carlos Gallego, habitante de la Cuchilla del Salado, estudió primaria y bachillerato en el plantel. En sus recuerdos de infancia están festivales, rifas, ventas de empanadas, de chorizos y demás, con los que la comunidad recogió plata para construir el edificio.

Y va más atrás, como un historiador del caserío. “A comienzos del siglo XX la gente estudiaba en casitas. Y así pasaron muchos y muchos años. La gente soñaba con una escuela”.

El relato continúa con que las colectas comunitarias permitieron la compra del lote a finales de los años 60. En 1972 terminaron la construcción. El Comité de Cafeteros y Ómar Yepes (congresista conservador en ese momento) aportaron para concretar la obra.

“La escuela funcionaba en lo que hoy es la sede principal del colegio. Los habitantes de la Cuchilla solicitaron, entonces, que la Alcaldía abriera bachillerato en el edificio de la comunidad, y así fue. Se le entregó al Municipio y empezó a funcionar como centro educativo”, narra Juan Carlos.

 

Las condiciones

La palabra la retoma, a un lado de la acera con grietas que parecen líneas de mapas, el presidente de la Junta. Él redondea las peticiones de una vereda que con sus tres mil 700 habitantes, su historia y su riqueza ancestral forma parte del Paisaje Cultural Cafetero, reconocido por la ONU.

Uno: “Que la Alcaldía nos devuelva esta estructura, eso sí a paz y salvo del pago de todos los servicios, luz, agua, predial. En este edificio podemos abrir espacios para las actividades de la comunidad, también oficinas de  turismo, gracias a que ese es un fuerte aquí, y otros.

 Dos: “Que nos construyan un colegio grande, como lo hicieron en La Linda o en otras partes para que los niños y jóvenes tengan un lugar amplio”.

Ahora que Javier menciona lo de un megacolegio, vale la pena recordar que el Miguel Antonio Caro estuvo cerca de lograrlo. En el 2016 lo incluyeron en un programa nacional de ampliación de aulas y de sedes nuevas, junto con el María Goretti, el Mariscal Sucre, el Liceo Sinaí, el Pablo VI, el Siete de Agosto y el Villa del Pilar.

10 años después, solo construyeron la sede A del Villa Pilar y quedaron pendientes dos. Al Miguel Antonio y a otros tres los desclasificaron, a pesar de que la Alcaldía de Octavio Cardona y el Ministerio de Educación aportaron la plata para ejecutarlo.

“Solo vimos la pancarta que anunciaba aquí nos harían una gran obra. Sin embargo, eso se desvaneció y lo que vemos ahora son unos arreglos”, añade el presidente de la Junta.

Trascurre la mañana y abren la puerta para que Jaqueline ingrese con los algos de sus dos hijos. Continúa el recreo. Niños suben y bajan, juegan en el patio.

Javier muestra más grietas largas, que como las de afuera asustan por recorrer la base de la edificación. “Para completar se filtran aguas negras, se desfondo un techo y los vecinos están incómodos”.

Jaqueline le suma un ingrediente al mal estado de la planta física. “Como son niños de primaria salen desbocados por las escalas de los cuatro pisos, y ya hemos tenido aporreados”. Ella, Javier, Juan Carlos y demás pobladores claman: “Esperamos soluciones”.

 

Trabajar unidos: Alcaldía

Andrés Felipe Betancourth, secretario de Educación de Manizales:

  • Lo primero sobre el edificio en la Cuchilla del Salado es que técnicamente no es una sede educativa. No está registrado como tal en el DANE, entidad encargada de eso”.
  • Hace unos años el colegio se vio en la necesidad de usar allí unas aulas para alumnos, pues no todos cabían en la sede principal y en la A”.
  • En algunas zonas rurales debemos usar espacios que no son nuestros para laboratorios, bibliotecas o aulas, pero como Municipio no les podemos invertir”.
  • En este Gobierno hemos invertido en los dos últimos años $26 mil millones en mantenimiento de sedes. Este año serán $13 mil millones en sedes nuestras”.
  • "Hemos hablado con la Junta Comunal tratando de hallar caminos para restablecerles ese bien. Ese caso es similar en otras partes de nuestra área rural. La idea es ir saneando esas situaciones”.
  • Hemos invertido en el colegio de la Cuchilla, que en total tiene nueve sedes. Se priorizaron intervenciones en cubiertas, recorrido de techos, control de humedades. Para este año tenemos $100 millones para la sede principal y $100 millones para la A”.
  • Con los arreglos esperamos tener a todos los niños en las sedes oficiales y que la Junta tenga de nuevo su sed”.
  • La idea es que la Junta y el colegio trabajen unidos. Estamos hablando de la opción de educación de adultos, sea en sabatino o en nocturna, en la sede de la Institución Educativa o en las de la Junta Comunal.

 


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