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La secretaria de Infraestructura de Pereira, Diana Osorio, afirma que los avances de la gestión predial han sido exitosos, pero aún faltarían 16 predios por comprar.
La construcción de la Intersección Corales en Pereira está en el centro de las polémicas por posibles errores en la planeación, y porque aun sin iniciarse la fase 2 del proyecto, ya se está hablando de adiciones presupuestales. Todo esto en una obra que se contrató por $57 mil millones aproximadamente.
Los interrogantes se generan no solo por las denuncias que han hecho veedurías como Vigía Cívica o las reiteradas advertencias hechas por Steven Cárdenas, exconcejal y docente, sino por las respuestas que ha dado la administración a los reparos.
Más predios, más valor de la obra
En entrevista del periodista Víctor Quinchía, de el periodico El Diario, con el contratista de la obra, salieron conclusiones sobre los nuevos predios que se necesitan para cumplir con la normativa actual y corresponder a la demanda actual de tráfico que transita por el lugar.
La respuesta del contratista es tener que ampliar las vías, andenes entre otros componentes para que la obra no colapse en 2 años, debido a los diseños iniciales.
Para la obra ya no se necesitan 35 predios, como inicialmente se dijo, sino 51, es decir, se necesitan 16 predios adicionales a los ya adquiridos para cumplir con los requerimientos actuales.
A la voz del contratista se sumó la de el ingeniero Álvaro Ramírez, asesor técnico del proyecto, quien señaló que estos nuevos predios están directamente relacionados con la construcción de rampas y accesos para puentes peatonales, necesarios para cumplir las normas actuales de accesibilidad.
“En 2015 los cruces peatonales eran a nivel. Hoy, con los volúmenes de tránsito actuales, eso es un riesgo. Por seguridad vial fue obligatorio pasar a soluciones a desnivel, y eso requiere espacio”, señaló Ramírez.
De acuerdo con las declaraciones del ingeniero, que tomó como ejemplo una rampa peatonal, se necesitan predios que no han sido comprados.
“La llegada de esta rampa peatonal impacta exactamente sobre dos predios que no se han comprado. Entonces, ese tipo de cosas, son las que salieron en los ajustes de los diseños, que cambiamos de una solución peatonal a nivel, a una solución peatonal a desnivel. Eso nos implicaba espacio. Necesitamos espacio”.
Las dudas crecen cuando se pregunta por qué no se compraron esos predios restantes, cuando se compraron los predios en la fase 1.
Al respecto, Diana Osorio, secretaria de Infraestructura de Pereira, mientras anunciaba los cierres viales que tendrá la zona por el inicio de la fase 2, aseguró que el avance de la gestión predial había sido exitosa.
“En el tema de la gestión predial. Nosotros dentro del proceso de planeación ya hemos cumplido el avance de la gestión predial y les quiero decir, una gestión previa exitosa”.
La funcionaria también intentó aclarar el panorama, asegurando que los ajustes de los diseños estaban dentro de lo planeado en la obra, ya que tenían claro que el aumento de tráfico en esa zona de la ciudad.
“En la segunda etapa que teníamos contemplada en el ejercicio de planeación incluido en los pliegos, incluido en el proceso licitatorio, sabíamos que era necesario actualizar la norma.[...] Eso nos implica hacer ajustes técnicos, hacer ajustes de dimensionamiento del proceso para garantizar la accesibilidad”.
Contratar una obra en 2025 con estudios de 2015
La génesis de las críticas a cómo se ha manejado la licitación de la intersección recaen en por qué se contrató una obra con estudios de 10 años antes, si era evidente que la ciudad en el sur occidente había cambiado en ese periodo de tiempo.
En abril de 2024, a cuatro meses de empezar la administración de Mauricio Salazar, se publicó un estudio de tránsito para la intersección corales contratada por la Alcaldía, que actualiza los datos de crecimiento de macroproyectos en esa zona y da recomendaciones de una obra en ese lugar.
La primera recomendación, es sobre el crecimiento de ese sector de Pereira entre el 2015 y 2024. “Por tal razón el crecimiento de la demanda del sector se incrementó en un 185 % en 9 años”.
Otra de las sugerencias apunta a que, para el 2024, la intersección es funcional y recomienda hacer ajustes en los empalmes con la avenida de las Américas, tanto en el sector norte como occidental “para potenciar la fluidez del tráfico y reducir posibles congestiones”.
Sin embargo, advierte que entre 5 y 10 años después (2029 - 2034) “la intersección empieza a presentar deficiencias”, que tendrán que ser corregidas con la instalación de “controladores de tráfico” (semáforos), por lo que piden dejar la infraestructura necesaria para dicha actividad.
Es decir, la administración municipal ya sabía que contratar una obra con los diseños de 2015 iba a ser insuficiente en el mediano plazo para la ciudad.
¿Cuánto más puede costar Corales?
El contrato de obra fue firmado por $57.000 millones, sin incluir predios ni interventoría. Sin embargo, los ajustes técnicos ya realizados abren la puerta a una adición cercana al 50 %, según ha reconocido el propio contratista en entrevistas con el medio El Diario del Otún.
“Aunque no se ha definido el monto total que tendría la intersección, teniendo en cuenta los aspectos mencionados, Castañeda [el contratista de la obra], señaló que la Ley en Colombia solo permite incrementos en el valor de las obras máximo del 50% de la misma”, explicó el periodista.
El exconcejal Steven Cárdenas, una de las voces que ha advertido de las fallas del proceso de contratación, advierte que el problema va más allá de los ajustes técnicos.
“Aquí se contrató una obra con estudios de 2015 y se dejó para después algo tan fundamental como definir cuánto iba a valer realmente. Hoy no se sabe el costo final, ni el de los nuevos predios, ni de las adiciones”, señaló.
Cárdenas estima que, entre obra adicional y predios, el proyecto podría requerir entre $30.000 o $40.000 millones más, sin contar imprevistos propios de una obra de esta magnitud.
Una obra que avanza, pero bajo la lupa
Desde la Secretaría de Infraestructura insisten en que los ajustes responden a criterios técnicos y legales, y que la obra no se quedará inconclusa.
“Queremos darle la mejor solución a la ciudad de Pereira. No queremos tomar decisiones que dejen a medias las intervenciones, sino por el contrario, garantizar una infraestructura que en el largo plazo va a ser funcional, pero que no solamente va permitir la movilidad vehicular, sino la peatonal.”, afirmó Osorio Bernal.
Mientras tanto, el proyecto avanza con frentes de obra activos, pero queda pendiente resolver la compra de los nuevos predios, la definición de avalúos y la confirmación del impacto presupuestal real, temas que ya empiezan a llamar la atención de los organismos de control y de la opinión pública.
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