Andrés Felipe Mejía, agente desaparecido e hijo de caldenses.

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Andrés Felipe Mejía, agente desaparecido e hijo de caldenses.

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LA PATRIA | MANIZALES

Nueve años después, la esperanza de encontrarlo con vida parece esfumarse. Los días de recuerdos y de tristeza los combaten unidos y en oración, y aunque todavía esperan volver a verlo, el silencio de las autoridades aplasta toda ilusión.

Andrés Felipe, hijo de los caldenses Álvaro Mejía y Blanca López, era investigador del CTI y desapareció el 5 de mayo del 2014 durante un operativo contra el Frente Oriental las Farc, que comandaba Carlos Losada, en la selva de Guaviare.

Él iba suspendido de una soga atada a un helicóptero que lo transportaba desde la Serranía de Chiribiquete hasta el municipio de Calamar, pero en pleno vuelo sus compañeros notaron que estaba inmóvil, al parecer, inconsciente.

Ante la alerta el piloto buscó un sitio para aterrizar, toda vez que estaban aproximadamente a 100 metros del suelo, pero en cuestión de segundos lo perdieron de vista, sobre una tupida vegetación.

Desde entonces, distintas autoridades se dieron a la tarea de buscarlo por cielo, tierra y ríos, pero no hubo un mínimo rastro. Incluso, tras el Proceso de Paz con este grupo guerrillero, los insurgentes se comprometieron con la búsqueda, pero también resultó infructuosa.

Estancados

Álvaro sostiene que en la Fiscalía el proceso sigue, no se ha archivado, pero está estancado. "Pero creo que eso está quietecito, ya tengo la sentencia de muerte presunta, él ya está oficialmente muerto y tenemos el certificado de defunción", dice.

Debido a la poca información que recibe, tuvo que acudir a una abogada, quien se encarga del caso y fue por medio de ella que supo apenas el año pasado que en mayo del 2016 se había emitido ese documento.

Anualmente se realizaba una misa en honor a Andrés Felipe, pero la pandemia apareció y obligó a cancelar las eucaristías. Tras el regreso a la normalidad, mañana nuevamente estarán en el búnker de la Fiscalía, recordando un año más a su hijo y hermano que estaría cumpliendo 35 años este martes 9 de mayo.

"Hablé en Llanos del Yarí con Carlos Antonio Losada (hoy el senador Julián Gallo Cubillos) hace cuatro años y no logré mayor cosa. Me dijo que no lo habían tenido, ni lo tenían, que si lo tuvieran me hubiera dicho y creo que sí, que nunca estuvo en poder de ellos", sostiene Álvaro.

¿Premeditado?

Siempre se consideró que la desaparición de Andrés Felipe había sido causa de un accidente, posiblemente luego de que se cortó la soga y él cayó. La cantimplora que él portaba fue lo único que encontraron.

Intentar descifrar lo que ocurrió lleva a don Álvaro a pensar si tal vez se trató de un hecho premeditado y si manos oscuras estaban interesadas en ocultar algo que el joven investigador rastreaba. Sin embargo, su padre cree que echarle cabeza a algo sin pruebas es mera conjetura.

"Se cruzan cosas por la cabeza, las esperanzas son muy pocas en realidad, van nueve años y aunque no se tenga evidencia de lo uno, ni de lo otro, ya uno va aterrizando y esta vaina parece imposible", medita el caldense.

Enterrado

Don Álvaro relata que una allegada tuvo que acudir a una clínica con su hijo debido a un accidente que sufrió. Allí, ella conoció a una mujer proveniente de Guaviare y terminó contándole que la hija era amiga de Andrés Felipe y cruzaron contactos.

Él la llamó y le respondió que no buscara más a su hijo, que estaba muerto. Según su testimonio, cayó del helicóptero a un río, en el que se ahogó. Un hombre encontró su cadáver y lo sepultó a un lado del río. Le dijo que no se dejara engañar y no lo buscara más.

"Me dijo que el señor había muerto. Entré en shock y olvidé pedirle registro fotográfico, eso quedó así porque ella vivía ahí cerca de la selva, me dijo que era difícil ir por allá porque mantiene inundado, el río se desborda, se vuelve un lago impenetrable. Como aprendí en ese trasegar que lo que se diga sin pruebas, sin evidencias, no es más que una conjetura. Eso fue hace un año", menciona Álvaro.

Pasa el tiempo

Son nueve años y con el tiempo se va mitigando un poco el dolor de la pérdida, de esperar sin resultados. Sin embargo, en la familia Mejía López no dejan de pensar en Andrés Felipe. Una canción o una fecha lo traen a sus memorias y la tristeza aparece. Sin embargo, la unión les permite amortiguar el golpe. Sus familiares se acompañan, se hablan, se consuelan.

Al principio recibieron acompañamiento de la Fiscalía y de la ARL a la que estaba afiliado Andrés Felipe. Sin embargo, empezaron a pedirles que se transportaran desde Mosquera (Cundinamarca), en donde viven, a Bogotá y el viaje y los trancones provocaron que desistieran.

"Es tan difícil saber algo ahora. Pasaron dos gobiernos (Juan Manuel Santos e Iván Duque) desde que desapareció. Cualquier razón buena o mala, con cualquier evidencia que se pueda mostrar de él, agradecería en el alma que me pudieran comunicar o enviar algo", asegura este atormentado padre.

Dice que con tanto tiempo que pasó, es difícil que en la actual presidencia le den la mano. Pero piensa que cualquier asesoría o ayuda sería bienvenida, no quiere detenerse y confía en que dejen de darle la espalda.

Lo acompañan

Ante la desaparición paulatina del acompañamiento estatal y en medio de la desazón, Álvaro dio con la fundación Desaparecidos Colombia Huellas de Cristal. Esta reúne a familiares de desaparecidos y les ayuda en la búsqueda. Él se siente acompañado al dar con personas que padecen situaciones similares, se lamenta por quienes siguen padeciendo por sus familiares, pero se alegra cuando logran volver a unir familias.

A Dios rogando

"Le pido a Dios, Señor hazme saber algo, lo que sea, quiero saber de mi hijo, qué pasó con él": Álvaro Mejía.