Historias desde la Galería de Manizales: mujeres que sostienen el comercio popular

Fotos | Marcelo Ocampo | LA PATRIA

Nora Ocampo y Olga Ocampo son mujeres trabajadoras que mantienen viva la Plaza de Mercado con su labor diaria.

 

 

En Manizales, entre las carreras 18 y 13, y las calles 19 y 26, se encuentra un sector con alto movimiento y tránsito de personas de la ciudad: la Galería. Allí se concentra gran parte del comercio diario y se pueden encontrar productos y servicios de todo tipo.

En estas calles hay historias de mujeres y hombres que, día a día, se levantan para subsistir de alguna actividad económica y para brindar un servicio a los manizaleños.

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Nora Ocampo, 19 años sazonando la Plaza

Entrando por un costado del pabellón central de la Plaza de Mercado se percibe el olor a verduras frescas y carne cruda. A un costado del lugar se encuentra el restaurante familiar, donde seis cocineras trabajan diario para lograr la sazón ideal.

El sabor de salir adelante

Una de esas seis mujeres es Nora Ocampo, administradora del lugar, quien desde hace 19 años llegó desplazada de Risaralda con la esperanza de sacar adelante a sus cinco hijos. Empezó con dos kilos de carne, uno de arroz y uno de fríjoles.

Los utensilios de cocina los consiguió gracias a sus compañeros de la Galería. “Ellos me fiaban todo y yo les iba pagando”, dice Nora. Al inicio trabajaba con una compañera, a quien le pagaba 10 mil pesos por ayudarle, pero con la constancia y las buenas ventas ha logrado aumentar el personal.

“Aquí hay cinco familias comiendo, aparte de la mía”, afirma. En su cocina brinda empleo a seis cocineras que, día a día, buscan la sazón ideal.

Empieza su jornada a las 6:30 a. m. “Cuento con la ventaja de que todo se consigue fresco dentro de la misma plaza”. En su negocio, lo que más pide la clientela es el sancocho de bagre, espinazo, carne y pollo. De igual manera, asegura que la lengua en salsa es el plato típico del lugar.

Nora Ocampo, Galería de Manizales

El calor humano de la Galería

Lo que más le gusta a Nora de su trabajo es relacionarse con las personas. “La gente de aquí lo saluda a uno, lo abraza, le da picos, dicen que me extrañan mucho en el día, entonces uno se siente muy bien así”, comenta.

Nora admite que la Plaza podría mejorar en algunos aspectos. Uno de ellos es el espacio público, ya que algunas personas se inhiben de ir porque no tienen dónde parquear o porque “les da miedo bajar”, a pesar de que ella sostiene que hay buena seguridad.

Sin embargo, convivir con la comunidad y relacionarse con la gente es la motivación que la impulsa a seguir trabajando día a día en la Plaza de Mercado, el lugar que le dio la oportunidad de salir adelante.

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Olga Ocampo, de las oficinas a la Galería

A un costado del pabellón central de la Galería, frente al CAI de Policía, se encuentran varios puestos de frutas y verduras que destacan por su contraste de formas y colores.

Tomates, lulos, bananos, granadillas y limones se observan en el panorama. Varios cargueros van y vienen con cajas y bultos, depositando los productos que llegan desde las fincas de Caldas.

El choque con otra realidad

Una dueña de un negocio de frutas y verduras es Olga Ocampo, quien el 25 de febrero de este 2026 cumplió 11 años en el sector. Llegó allí tras trabajar 17 años en el supermercado El Ahorro.

Su esposo ya trabajaba en la Galería administrando una bodega de verduras y fue quien la animó a montar su negocio. Su primera venta fueron 10 canastillas de lulo y pimentón.

Para ella, la Plaza de Mercado es un entorno muy distinto al de las oficinas. Por eso, lo más difícil fue adaptarse a la cultura del lugar. “Acá se ven situaciones muy difíciles, mucha degradación del ser humano por la droga”, comenta.

Recuerda que en una ocasión se enfrentó a un joven que, con un palo, la amenazó porque consideraba que el precio de un aguacate era muy alto. A pesar de estos inconvenientes, destaca la solidaridad de la gente del sector.

Libertad a cambio de sacrificio

Olga reconoce que le cuesta madrugar, ya que desde las 4:00 a. m. está levantada —truene, llueva o relampaguee— recibiendo mercancía. Sin embargo, señala que una de las ventajas es poder manejar su tiempo, al ser trabajadora independiente.

Olga Ocampo, Galería de Manizales

Desde que está en la Galería, puede compartir más momentos con su pareja. Ahora suele tomarse un tinto en las mañanas con él o viajar a fincas para traer mercancía. “Disfruto trabajar cerca de mi esposo”, afirma.

Tras pasar de las oficinas a la Plaza, Olga encontró su lugar en el mundo. Trabaja cerca de quienes ama y surte frutas y verduras a distintos municipios e instituciones del departamento. Además, invita a los manizaleños a visitar este popular sector de la ciudad y comprar: “Acá pueden negociar precios y hasta ñapa se les puede dar; la gente es muy amable y cordial”.

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