Foto: archivo Unimedios.
El factor predictor de personalidad que más se encontró en el estudio fue el antisocial.
Durante cinco años, el psicólogo Carlos José Quintero Cárdenas, candidato a doctorado en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), lideró una investigación que puso bajo la lupa a 532 personas liberadas de diferentes cárceles del país. Su objetivo: entender por qué muchas de ellas reinciden en el crimen.
El hallazgo fue claro y preocupante: el 27% de los liberados volvió a delinquir —hurto, homicidio o porte ilegal de armas— principalmente en los primeros doce meses tras su salida. Lejos de ser hechos aislados, los casos revelaron patrones psicológicos y sociales que explican la reincidencia como un fenómeno multicausal.
“El retorno al delito no depende únicamente de decisiones individuales, sino de un conjunto de factores que van desde la salud mental hasta las fallas estructurales del sistema carcelario”, explicó el investigador Quintero.
Un sistema penitenciario saturado y poco efectivo
Las cifras del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) reflejan un escenario alarmante. En junio de 2025, Colombia contaba con 104.317 personas privadas de la libertad, superando en más de 22.000 la capacidad de los 152 centros penitenciarios del país. De esta población, 25.728 eran reincidentes, lo que representa un preocupante 24,6%.
Esta realidad pone en entredicho el principio constitucional de resocialización, que debería garantizar que las personas privadas de la libertad regresen a la sociedad sin volver al crimen.
El 86 % de los exreclusos estudiados salió de prisión sin haber avanzado en su tratamiento penitenciario, y algunos fueron trasladados hasta 14 veces entre cárceles. Foto: Juan Barreto/AFP - Unimedios.
¿Quién reincide? El perfil psicológico y sociodemográfico del reincidente
El estudio identificó un perfil de alto riesgo común entre quienes reinciden en el crimen:
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Hombres jóvenes, con edad promedio de 33 años
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Solteros o en unión libre, sin relaciones afectivas estables
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Con antecedentes de pobreza, baja escolaridad y vínculos familiares frágiles
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Rasgos de personalidad antisocial y narcisista, con alta necesidad de atención y poco respeto por normas
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Niveles altos de estrés, ansiedad o depresión, muchas veces no tratados antes ni durante su paso por prisión
“La soledad estructural —la ausencia prolongada de redes de apoyo emocional y social— es un factor que se repite con frecuencia. Y esto no comienza en prisión, sino desde antes”, afirmó Quintero.
La cárcel no rehabilita: fallas críticas del sistema
Uno de los datos más preocupantes del estudio es que el 86% de los exreclusos no avanzó en su tratamiento penitenciario, ni siquiera más allá de los niveles de seguridad máxima. Un 5% ni siquiera superó la fase de observación inicial.
Además, varios internos fueron trasladados hasta 14 veces entre cárceles, lo que interrumpió sus procesos educativos, terapéuticos o laborales. “Esa inestabilidad institucional genera frustración, pérdida de vínculos y un sentido de desarraigo que aumenta la probabilidad de reincidencia”, señala el abogado penalista Miguel Antonio Morón Campos.
Las cuatro dimensiones que predicen el retorno al delito
El investigador Quintero identificó cuatro grandes dimensiones que, en conjunto, permiten anticipar si una persona reincidirá en el crimen:
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Quién es: perfil psicológico y características personales
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Qué hizo: tipo de delitos cometidos anteriormente
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Qué vivió en la cárcel: condiciones de reclusión, programas y tratamiento recibido
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En qué estado egresó: salud mental, redes sociales y sentido de autoeficacia
Educación, salud mental y redes: claves para no reincidir
Más del 49% de los participantes no terminó el bachillerato, y solo una minoría accedió a educación técnica o profesional. Esta falta de formación refleja trayectorias marcadas por la exclusión social desde etapas tempranas.
Además, las pruebas psicológicas aplicadas revelaron altos niveles de depresión, ansiedad, narcisismo e histrionismo, combinados con estrategias de afrontamiento deficientes como la negación o la evasión emocional.
“La educación o el trabajo en prisión no bastan si no se integran a un proceso terapéutico profundo que aborde la salud mental y las habilidades para la vida en libertad”, afirma el estudio.
Una deuda estructural sin solución
El informe no solo pone en evidencia los patrones individuales de la reincidencia, sino también la inoperancia del sistema penitenciario colombiano, que no logra preparar adecuadamente a las personas para reintegrarse a la sociedad.
En palabras del profesor Morón: “Ver a una persona reincidir también es un síntoma del fracaso del sistema carcelario. La resocialización no puede seguir siendo una promesa vacía”.
Para este informe se consultaron datos oficiales de:
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Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) – Boletín estadístico, junio 2025
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Universidad Nacional de Colombia – Facultad de Psicología
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Código Penitenciario y Carcelario Colombiano
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Instituto Nacional de Salud – Reportes sobre salud mental en población reclusa
* Este informe se realizó con el apoyo de la Universidad Nacional de Colombia.
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