Paso a paso, lentamente y lo más importante, contra todo pronóstico, el proceso del reinicio de la construcción del Aeropuerto del Café comienza a tomar forma. Ya está firmado el contrato con la constructora que se encargará del movimiento de tierras, la conformación del terraplén y el pavimento de la pista que inicialmente tendrá una longitud de 1.460 metros.
No es cualquier desafío la construcción de este proyecto, que contempla la excavación de aproximadamente 5,5 millones de metros cúbicos de tierra. La conformación del terraplén requerirá una ejecución técnica muy juiciosa y las condiciones invernales recurrentes en la región pueden influir negativamente en la excavación y en el acarreo de la tierra a los sitios de disposición final, lo que exigirá mantener la carretera en un estado de operación óptimo.
Con respecto a los estudios de diseño, estos se encuentran en fase 3 y están totalmente validados, lo que despeja cualquier duda sobre la estabilidad del terreno y contradice lo planteado por algunos allegados al proyecto que, sin mayores fundamentos, han sugerido la posibilidad de fallas geológicas que impedirían su desarrollo. Así mismo, debe tenerse en cuenta que esta primera etapa ya se encuentra licenciada ambientalmente.
Para que se pueda firmar el acta de inicio de los trabajos es indispensable contar con el contrato de interventoría. Este proceso, cuya primera convocatoria fue declarada desierta, se encuentra actualmente en tránsito mediante un segundo concurso que se espera esté adjudicado para principios de marzo. El cronograma estimado establece un plazo total de 46 meses, distribuidos en 10 meses de preconstrucción, 24 meses de construcción y 12 meses finales para control y seguimiento.
Sin embargo, existe una posible opción para reducir estos plazos. Se considera que el contratista conoce ampliamente el proyecto y las dificultades que puede enfrentar en su construcción, por lo que no requeriría disponer de todos los 10 meses de preconstrucción estipulados. De ser esto posible, los trabajos podrían iniciar efectivamente en el mes de julio, lo que permitiría ganar aproximadamente seis meses en el cronograma. Considero que sería muy importante y tranquilizador que las obras comiencen durante el presente Gobierno; esto funcionaría como una garantía para que la administración entrante no intente frenar la ejecución del proyecto.
Es fundamental que, de manera simultánea al proceso de construcción de esta etapa, se avance con la edificación de la terminal y la torre de control. Aunque se trate de obras civiles relativamente sencillas, son componentes sin los cuales el aeropuerto no podría entrar en funcionamiento. También es urgente atender la deuda social con la comunidad de Palestina, que ha soportado largas esperas e incomodidades por la demora histórica del proyecto.
Mirando hacia el futuro, la etapa 2 propone una pista de 2.600 metros con la que se mejoraría radicalmente la operatividad del aeropuerto. Se pretende que esta construcción se realice mediante inversión privada, ya sea por concesión o una APP. Uno de los puntos pendientes es resolver el licenciamiento ambiental de esta etapa, cuyo estudio está archivado en Corpocaldas -hay que resaltar que no está negado-.
Considero que el contratista de la etapa 2 en un momento dado podría encargarse tanto del licenciamiento como del proceso de reubicación de las 266 familias del municipio cuyos terrenos son necesarios para la ampliación.
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P.D. La información para escribir este artículo fue obtenida de comunicaciones de prensa oficiales y la consulta al sistema Secop II.