El modelo de atención de salud para los profesores es el plan piloto del Gobierno para montar su propuesta de cómo debe ser el funcionamiento de la salud en el país. Este ensayo, hasta el momento, ha sido un fracaso total. Con la creación de la Ley 100 de 1993 quedaron tres régimenes especiales de salud: los maestros, Ecopetrol y las Fuerzas Militares.
Los maestros aportan la plata para la salud a un fondo conocido como el Fomag, que posteriormente transfiere los recursos a la Fiduprevisora, entidad responsable del giro de la plata a los operadores de la salud. El operador más importante era Cosmitet, entidad que llevaba prestando el servicio por más de 30 años y era protegida por Fecode, el sindicato de los profesores. Este sindicato donó $500 millones a la campaña de Petro y anda en vueltas explicando cómo fue y a quién le giró la plata.
Desde hace muchos años era recurrente la queja de los maestros por la mala prestación del servicio de Cosmitet. Con la reciente decisión del Gobierno, el servicio que ya era malo, empeoró. El Gobierno decidió terminar la intermediación y le delegó las funciones a la Fiduprevisora, que es una entidad estatal, para que se encargara de celebrar los contratos con las IPS; es decir, en la práctica la convirtieron en una nueva EPS. Decisión que se tomó sin ningún estudio previo, ni planeación y sin ninguna transición. De la noche a la mañana, Fiduprevisora empezó a operar el nuevo servicio desde el pasado 1 de mayo, sin tener ninguna experiencia en esta actividad, ni contar con el personal capacitado y conocedor de temas que tuvieran que ver con el manejo de la salud. Hay que aclarar que Fiduprevisora es una entidad financiera controlada por la Superfinanciera.
La improvisación trajo consigo un caos total. Son más de 800.000 usuarios que en su mayoría no saben dónde está su historia clínica. Los procedimientos quirúrgicos están cancelados o, en el mejor de los casos, retrasados. No hay atención para pacientes con enfermedades graves, ni tampoco suministro de medicamentos para ellos. El ministro de Salud, furioso y descompuesto -como suele comportarse-, anda buscando culpables por todas partes por la mala prestación del servicio. La Superintendencia Nacional de Salud le está exigiendo a la Fiduprevisora compromisos incumplibles y los usuarios, que son unos de los grandes aliados del Gobierno, están muy afectados con la atención a su salud. Como decía, este es el plan piloto que el Gobierno tenía contemplado para implementar su reforma a la salud a los 50 millones de colombianos.
Implementación que está haciendo vía decretos y con intervenciones de las EPS. El interés del Gobierno es que el manejo del sistema de salud sea estatal, sin llevar a cabo, como debería ser, estudios, ni planeación y además, sin transición. Todo apunta a que de acuerdo con lo que le está pasando a los maestros, no se puede esperar un futuro halagüeño para el país en el manejo de la salud.
En Manizales, las IPS SES y Avidanti están saturadas. La comunidad está asustada con el futuro. Las EPS están demorando las autorizaciones para los procedimientos. Igualmente, hay un pico respiratorio, motivado por las lluvias, que está afectando a la población. Con respecto a la atención en salud de los maestros, se constituyó una red entre diferentes clínicas de la ciudad, de la cual hacen parte el SES, San Marcel y Avidanti, para atender esta población. Así mismo, las IPS están muy preocupadas por la recuperación de la cartera que se tenía antes de las intervenciones, cuyos desembolsos están muy lentos.
La orden del presidente es que ninguna EPS se liquide y que no se cierre ninguna IPS. La esperanza -que es lo último que se pierde-, es que el presidente no vaya a dejar que el servicio de salud se caiga, porque si llega a pasar esto, no solo quedamos los colombianos con un mal sistema de salud, sino que un mal servicio puede afectar su imagen y con ello, sus posibilidades de estar en la pelea en las elecciones del 2026.
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Con respecto a la Paz Total, los graves sucesos de los últimos días que se han presentado en el Cauca y en el sur de Valle del Cauca, muestran claramente que esta no va para ninguna parte; sin lugar a dudas es un fracaso total. El tema se complica si se tiene en cuenta que el Ejercito Nacional está diezmado, han salido 64 generales, desmoralizado, muy precario en armamento y con los helicópteros parqueados porque no tienen el mantenimiento requerido.