“¿Quién es quién en la serie ‘Cien años de soledad’?” pregunta El Tiempo en su sección Entretenimiento (8/12/2024). Y yo pregunto: ¿tiene tilde el segundo ‘quien’? ‘Y después de pensarlo muchos días / y meditarlo con profunda calma’, me parece que no, a pesar de lo que enseñan expertos, porque en esa oración interrogativa ese ‘quien’ es un sustantivo, pues la pregunta se puede interpretar de la siguiente manera: ¿Qué actores representan a los personajes de Cien años de soledad? La pregunta, obviamente, está suficientemente expresada por el pronombre relativo ‘quién’, que sí lleva tilde. Lo mismo sucede en la expresión ‘no soy quien para tal cosa’, que el diccionario de María Moliner escribe “no soy quién para...” –con el que está de acuerdo la Fundéu, porque, dice, es palabra tónica–, que me parece errada, ya que en ella no hay interrogación (ni siquiera implícita); tampoco, exclamación, porque equivale a ‘no soy la persona indicada para tal cosa’, una afirmación categórica. Puedo estar equivocado, ¡cómo no!, pues no soy, ni de lejos, infalible. Además, doctores tiene... Sin embargo, la misma Academia parece darme la razón con los siguientes ejemplos: “¿Hay quien dé más? No hay quien pueda con él” (2014), en los que acentuamos el vocablo. Nota. Al investigar este tema, encontré esto en el diccionario de la Real Academia Española (vigésima segunda edición, 2001): “Quien. (...). ...y en singular puede referirse a un antecedente plural: ‘Las personas de quien he recibido favores’ ”. Para mí, una pifia de la venerable institución, pues, si es variable en número, es variable, y punto. Razón por la cual la misma fuente eliminó la nota en la siguiente edición (2014). 
  
Aunque hace poco hablé de esto, no sobra repetir que los pronombres personales concuerdan en género y número con el nombre que reemplazan, por ejemplo, ‘me represento a mí mismo’, ‘nos representamos a nosotras mismas’. No así para la columnista de LA PATRIA  Sania Salazar, que esto escribió: “En este gremio no solemos criticarnos entre sí, preferimos alabarnos, sobarnos la chaqueta” (11/12/2024). El monosílabo ‘sí’, que puede ser adverbio de afirmación (‘sí lo hace’), es en la oración citada pronombre personal de tercera persona, invariable en género y número, por lo que sólo puede referirse a una tercera persona, singular o plural (‘actuó por sí solo’, ‘actuaron por sí solos’), no a una primera persona (‘solemos’, primera persona del plural de ese verbo). Castizamente: “...no solemos criticarnos entre nosotras...”. 
 

Hay gazapos de gazapos, como el siguiente: “Resulta increíble, absurdo, por decirlo menos, que hoy varias ciudades capitales (...) no tengan oficialmente una oficina de género” (El Tiempo, Jineth Bedoya, 12/12/2024). La expresión es ‘por decir lo menos’, que se utiliza para darle fuerza a la afirmación. El descuido de la redactora le cambia por completo la naturaleza al artículo definido neutro ‘lo’, ya que en la oración glosada es pronombre enclítico en caso acusativo (complemento directo), por lo que también le varía el significado. En la misma columna escribió: “Estas funcionarias (...) como las otras millones de mujeres...”. Este error de concordancia es frecuente, no sé por qué, pues es norma elemental que tanto el artículo como el adjetivo concuerdan en género y número con el sustantivo correspondiente, no con el sustantivo del complemento, como los hizo concordar la columnista. “...los otros millones de mujeres...”, sin duda, porque ‘millón’ pertenece al género gramatical masculino.