Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com

 

- ¿Suele sentirse solo con frecuencia?

- ¿Le da dificultad relacionarse con otras personas?

- ¿Se queja, con insistencia, de que nadie le ama?

- ¿Siente miedo de vivir?

Para algunas personas no importa la edad, sentirse solas les agobia y les causa miedo; tanto que prefieren compartir la vida con cualquier semejante, aunque la relación sea tormentosa y dolorosa, todo con tal de tener una compañía. Otros seres humanos, en tanto, se han quedado solos luego de la muerte de seres queridos cercanos o porque sus familias les han desatendido, como sucede con muchos viejos que son dejados, abandonados con desprecio y sin compasión.

También niños y adolescentes desde temprana edad refieren que, debido al trabajo de sus padres o cuidadores, pasan días y hasta noches, en completa soledad. Un niño de diez años, narra que su madre le deja los alimentos preparados para que él los caliente o le da dinero para que pida un domicilio. Ella trabaja todo el día y, además, tiene muchas reuniones por la noche.

Él afirma con tristeza: - ‘Yo no tengo con quien hablar de lo que pasa en el colegio ni de lo que yo siento’.

La manera como cada persona siente sus miedos y su soledad, es diferente. No obstante para un niño no es fácil tener que adaptarse a hacer tareas, alimentarse y asumir su día a día sin adultos con quienes conversar, que le acompañen, le brinden apoyo y confianza emocional. Para muchos menores y adolescentes, la soledad, el miedo, la baja autoestima, la tristeza y la ansiedad, hacen parte de su día a día. Estas sintomatologías requieren atención y cuidado urgente.

Un papá le dice estas palabras a su hijo: - ‘Deje de quejarse tanto, tenemos que trabajar para comprarle todos sus caprichos; lo que le sucede es porque usted se la pasa todo el tiempo metido en Internet.’

En el diario El Espectador, del día 7 de mayo, encontramos el artículo escrito por Andrés Mauricio Díaz P., denominado Una conversación pendiente. En este se analizan los efectos del aislamiento durante la pandemia del covid-19. En uno de sus apartes se lee: ‘La soledad se convierte en un problema cuando causa sufrimiento emocional, uno de los síntomas de los trastornos de salud mental’.

Estar en soledad puede ayudar a sacar el lado creativo de algunas personas, quienes a través del arte exorcizan sus fantasmas. La lectura es también un excelente remedio para afrontar la soledad; así como también ayuda a otras personas el realizar manualidades, hacer ejercicio, meditar.

Sin embargo, cuando la salud mental y emocional se afectan, es necesario expresar el miedo, buscar ser escuchado; así como recibir apoyo profesional y dejarse ayudar, tareas en las que hay que involucrar a familia, amigos y cuidadores.

 

* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.

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