Salud

Foto | Cortesía | LA PATRIA | Con el calzado, priorice la comodidad antes que el diseño o los colores.

"El calzado debe ser la base para que un niño se sostenga y pueda caminar, correr y estar de pie durante varias horas, sea en el colegio o su casa. Cuando tenemos un zapato inadecuado, no solo se modifica la pisada, también la postura y se dan alteraciones o compresiones en las rodillas y cadera".

La premisa anterior es del pediatra Leonardo Escobar, médico especializado en crianza respetuosa. Él, que es aliado de Bata, trabaja con recién nacidos, alimentación complementaria y nutrición infantil.

"El zapato ideal debe tener un buen soporte, una muy buena flexibilidad y buen ajuste para que el niño realmente lo sienta firme, no apretado. Hay que buscar una alineación lo más natural posible".

 

Lo fundamental para la elección

Escobar respondió:

 

- ¿Qué problemas pueden referir los menores?
Dolor en las piernas al final del día; también molestias en los pies y fatiga a edades muy tempranas. Un zapato que no es el correcto para el niño puede generar ampollas, roces y molestias. Eso, a largo plazo, afecta la postura y la pisada y ocasiona problemas articulares y de espalda que podrían complicarse, si no se toman las medidas correspondientes.

 

- Todo el calzado...
Debe ser flexible y de un excelente ajuste. El tema es que los niños están en crecimiento, a diferencia de los adultos. Por eso hay que estar muy atentos a que la talla sea correcta, a que realmente estén cómodos. Las actividades que hacen ellos son bastante intensas, por lo que es una etapa clave para mejorar todo lo musculoesquelético.

 

- ¿Por qué el zapato debe acompañar el movimiento del pie?
Porque hoy queremos que vuelvan a la actividad física, disminuir pantallas y permitir esa naturaleza de los niños de tener libre movimiento. Es muy importante que el pie se sienta cómodo en el zapato. La punta del dedo más largo del niño debe quedar, al menos, a un centímetro de la punta. Debe sentirse bien posicionado todo el sistema muscular y los huesos del pie, permitiendo flexión, rotación interna y externa en los tobillos.

 

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- ¿Cómo se calcula correctamente el ajuste en la parte trasera?
La parte posterior del talón debe quedar soportada correctamente sobre el zapato, sin que quede un espacio libre. Se cometen muchos errores: algunos padres los compran más grandes para que duren todo el año, afectando la pisada y el ajuste; otros los compran muy justos porque les gustó el diseño, aunque el niño los sienta incómodos. Siempre se debe priorizar el soporte y la comodidad, por encima del diseño.

 

- ¿Qué papel juegan las suelas y los materiales?
La suela debe permitir un soporte adecuado y estar bien amortiguada para no repercutir en las articulaciones al saltar, lanzarse o caer, evitando molestias en tobillos y rodillas. También debe ser antideslizante, ya que hay muchos accidentes y tropiezos cuando no se tiene buen agarre. La suela debe dar confianza al niño. Esto debe ir acompañado de un zapato suave, flexible, de talla adecuada y con un ajuste correcto.

 

- ¿Qué señales da un niño que camina con un calzado incómodo?
Caminar con dificultad, presentar molestias y tropezarse con frecuencia, cuando el zapato es muy ancho. Evitan correr, no quieren jugar con otros niños, se quejan de dolor en los pies o quieren quitarse los zapatos, apenas tienen la oportunidad. También es frecuente encontrar enrojecimientos o rozaduras al revisar los pies al final del día.

 

- Con los que aprenden a caminar...
Es importante que caminen descalzos el mayor tiempo posible. En etapas de preescolar y escolar ya pueden usar calzado. Debe pedírseles que expresen, si sienten alguna molestia o si simplemente quieren quitarse los zapatos para sentir el pie descalzo, jugar y correr. No siempre que un niño se quite los zapatos significa que haya molestia; muchas veces solo disfrutan estar descalzos.

 

- En la prueba del calzado...
Algunos padres compran zapatos sin medirlos, basándose solo en la talla o en una referencia visual. Hay pies más largos, más anchos y con formas diferentes. El niño debe ponerse ambos zapatos, no solo uno; y caminar con ellos. Debe sentir desde el primer momento comodidad, flexibilidad, ausencia de rigidez, sin roces laterales o posteriores y sin que los dedos golpeen la punta. Es importante darles tiempo, así sean 10, 15 o 20 minutos, para asegurarse de que el niño esté cómodo y a gusto con el calzado.

 

Con los mayores de edad

"Las personas se dejan llevar por marcas y diseños, cuando lo más importante es el soporte y la flexibilidad del calzado. En los adolescentes, que tienen picos de crecimiento altos, es fundamental establecer una buena base de equilibrio y soporte. Cuando entienden esto, priorizan la comodidad sobre el diseño, cuidan su salud y sus pies. Eso se traduce en bienestar para toda la vida", dijo el médico Leonardo Escobar.

 

Leonardo Escobar

Foto | Cortesía | LA PATRIA

Leonardo Escobar, pediatra.

 


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