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Dude de cualquier síntoma que le refiera un menor de edad, consulte a un médico rápido.
Esta nota es para recordar a tres caldenses que lucharon contra una forma crítica de cáncer. Se trata de Andrés Felipe, Angie Tatiana y Luisa Fernanda Duque Sánchez, tres hermanos nacidos en Belalcázar (Caldas), que murieron de leucemia mieloide aguda (LMA). Tenían 10, 4 y 12 años, respectivamente.
Rosángela, su mamá, contó sobre cómo fue el proceso de acompañar a los pequeños. Lo hizo para crear conciencia este 15 de febrero en el Día Mundial del Cáncer Infantil, fecha que exalta la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Aún es algo muy horrible, uno no sabe cómo explicarlo. Es un dolor inimaginable, que no se le desea a nadie. La pérdida fue muy dramática y es difícil de sobrellevar", dijo la mujer que hoy tiene 48 años.
Ella y Carlos Duque, su esposo, despidieron a los pequeños en un lapso de 10 años. Los tres fallecieron en Manizales, en el Hospital Infantil Rafael Henao Toro, donde -aseguró- les prestaron excelentes servicios. Su caso se conoció, gracias a la Fundación Alejandra Vélez Mejía.
"Lo de Andrés fue en cuestión de cinco días (en el 2006). Le dio una varicela y en el proceso de ese diagnóstico nos enteramos de la LMA. No alcanzó a recibir tratamiento. Ya habíamos perdido a Angie (2002, a 1 año del diagnóstico)", apuntó Rosángela.
Luisa, en tanto, fue la última en partir. Tras ocho años de tratamiento, en el 2012, se despidió de sus progenitores. Y como si eso no fuera poco, en el 2015, Rosángela también desarrolló la leucemia que marcó a su familia para siempre.
"Nunca hubo personas en mi familia con esa condición, pero sí con otros cánceres. Yo tuve la suerte de que me trasplantaran médula ósea en el 2016, el donante fue mi hermano Jhon Mario", relató.
Rosángela hace hoy una recomendación: "No se queden con el primer diagnóstico que les digan. Con Angie me pasó que, al llevarla a donde la doctora, me dijeron que las manchas que tenía era de picaduras de pulga. Y no era eso, hay que consultar rápido".
Esta madre sugirió también, a otras, cuidar mucho la alimentación de sus pequeños, prepararles productos sin tanto aditivo químico; y proporcionar un ambiente tranquilo para su crecimiento. Para ella el maltrato también influye en la calidad de vida.

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Luisa Fernanda, Angie Tatiana y Andrés Felipe Duque Sánchez.
El concepto médico
Bibiana Villa, especialista en hemato-oncología pediátrica adscrita a Oncólogos de Occidente, detalló que el cáncer infantil no es igual al cáncer en adultos. Puntualizó que las diferencias comienzan desde el origen de las células que desarrollan la enfermedad, continúan en los tipos de tumores más frecuentes y se reflejan en las tasas de curación, que en niños suelen ser más altas.
"En los niños, los cánceres suelen desarrollarse a partir de células inmaduras o en proceso de crecimiento, mientras que en los adultos se relacionan con células que han estado expuestas durante años a factores ambientales o hábitos de riesgo", explicó.
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Según la profesional, hay cánceres que son más frecuentes en los niños, pero son raros en adultos. Y hay otros muy frecuentes en adultos, que prácticamente no se presentan en la infancia.
"Los niños tienen mayores probabilidades de recuperación frente a varios tipos de cáncer, en comparación con la población adulta. Además, el impacto social es distinto. La enfermedad en un menor genera una carga emocional profunda en las familias y en la comunidad. También afecta la dinámica productiva del hogar, ya que uno de los cuidadores suele suspender sus actividades laborales para acompañar el tratamiento".
También respondió:
- ¿Cuáles son los cánceres más frecuentes en menores de edad?
Las leucemias agudas, en especial, la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA). Los tumores del sistema nervioso central, los linfomas, los tumores renales pediátricos; y los neuroblastomas, que son tumores de la glándula suprarrenal.
- ¿Qué es la leucemia y por qué es la más frecuente?
La leucemia es un cáncer de la médula ósea, el tejido donde se producen las células de la sangre. Se caracteriza por la producción de células anormales llamadas blastos, que desplazan a las células sanas. Como la sangre circula por todo el cuerpo, la enfermedad puede afectar múltiples órganos y sistemas. Es el cáncer más común en la infancia.
- ¿Qué ocurre con los tumores cerebrales?
Los tumores del sistema nervioso central incluyen masas que se originan en el cerebro o en la médula espinal. Sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, lo que en algunos casos retrasa el diagnóstico.
- ¿Y los linfomas, tumores renales y el neuroblastoma?
Los linfomas son tumores malignos del sistema linfático. En niños suelen presentarse con mayor frecuencia alrededor de los 10 años. También muestran un segundo pico de incidencia en adultos mayores de 50 años. Los tumores renales pediátricos son distintos a los que se presentan en adultos. El neuroblastoma, por su parte, afecta la glándula suprarrenal, ubicada encima del riñón; y es exclusivo de la población infantil.
- Caldas y el cáncer óseo en menores...
En Caldas se observa una mayor incidencia de cáncer de hueso, en comparación con otras ciudades, ajustado al número de habitantes. No existe un estudio que explique la causa de este comportamiento. La tendencia estadística ha llamado la atención del personal médico.
- ¿Cuál es el pronóstico de estos cánceres?
Aunque las leucemias son las más visibles por su frecuencia, hoy se consideran enfermedades curables. En países desarrollados, las tasas de curación de LLA alcanzan hasta el 90%. En la región, las cifras oscilan entre el 70% y el 75%, lo que representa un resultado favorable frente a otros departamentos del país.
En el caso de los linfomas, las tasas de curación superan el 90% en el departamento. El pronóstico depende del estadio en que se diagnostique la enfermedad y del acceso oportuno al tratamiento. También influye la continuidad del proceso terapéutico.
- ¿Qué señales deben alertar a los padres?
Padres, docentes y cuidadores pueden notar cambios que ameritan consulta médica. Entre los principales: palidez sin causa clara, aparición de morados o sangrados frecuentes, dolores óseos persistentes que limitan la actividad y dolores de cabeza intensos que no mejoran con analgésicos comunes (más si son menores de tres años). También aparición de masas o ganglios inflamados, pérdida de peso sin explicación y fiebre persistente sin causa aparente.
En algunos casos, como las leucemias, los síntomas son agudos y el diagnóstico suele realizarse en menos de un mes. En otros, como los tumores cerebrales u óseos, el proceso puede tardar entre tres y seis meses, debido a que los síntomas se confunden con afecciones comunes.
Del servicio en salud
El sistema de salud colombiano permite que niños del régimen subsidiado y contributivo accedan a tratamiento en igualdad de condiciones, así lo aseguró la médica Bibiana Villa. Eso no quita que existan barreras administrativas que pueden retrasar la primera valoración.
"El proceso inicia con la consulta temprana. Si los padres no acuden al médico ante los primeros síntomas, se pierde una ventana de oportunidad. Después, el profesional de salud debe considerar el cáncer dentro de los diagnósticos diferenciales cuando los signos lo ameriten".
A pesar de las dificultades del sistema, según la experta, Colombia cuenta con fortalezas en atención pediátrica oncológica: "Las tasas de supervivencia han mejorado y permiten desligar la palabra cáncer de una sentencia de muerte. Hoy en día el cáncer infantil es una enfermedad curable. Lo importante es consultar a tiempo, acceder al sistema de salud y cumplir el tratamiento".

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Bibiana Villa, médica.
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