Fotos | Cortesía Policía de Caldas | LA PATRIA
Los elementos incautados y destruidos están avaluados en $3.200 millones. El dinero iba a parar a las arcas del Clan del Golfo.
Por lo menos $475 mensuales obtenía el Clan del Golfo de una mina ilegal instalada en zona rural de Samaná. La semana pasada, en un operativo de la Policía de Carabineros de Caldas y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se logró su destrucción.
La explotación ilícita de yacimientos a cielo abierto estaba a cargo de mineros que le respondían a la subestructura Géner Morales, del Grupo Delincuencial Común Organizado (GDCO) Oliverio Isaza.
En la redada hallaron y destruyeron cinco excavadoras y tres motores industriales, que según las autoridades generaron graves impactos ambientales y sociales en la región, cuyo valor es de cerca de $3.200 millones.
"Se logró contrarrestar la afectación directa al río Samaná, evitando el vertimiento de sustancias altamente contaminantes como mercurio, cianuro, combustibles y aceites lubricantes, las cuales ponen en riesgo la biodiversidad, las fuentes hídricas y la seguridad ambiental de las comunidades que dependen de este afluente", indicó la Policía de Caldas.
Las investigaciones indican que el GDCO obtenía el dinero como producto del cobro extorsivo del $15% a la producción minera ilegal.

En dos veredas
La Operación Nevado se ejecutó en las veredas Santa Rosa y Raudales, en límites entre Caldas y Antioquia.
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