Peor el remedio
Señor director:

Sí, porque uno encuentra por todas partes las bolsas plásticas llenas de popó de gatos y de perros. Y si antes de tomarse esta medida los parques, calles y plazas se veían saturados de inmundicias y malos olores, ahora es peor porque la gente se para en las bolsas, las hace explotar y contaminan de heces andenes, comercios y calles sin ninguna consideración. Lo malo es que todos seguimos calladitos y no aparece ninguna solución.
Bernardo Molina Marulanda

Ver que nada pasa en escalas de San Jorge
Señor director:

Cuando se viven varios años en un mismo sector, observando los cambios que se van dando en la infraestructura urbana, del cambio de casas grandes por altos edificios, reparaciones de calles, desaparición de teléfonos públicos y nuevos negocios; se ve también con tristeza que la vía -escalera del centro- de acceso a la avenida Santander continúa deteriorada, peligrosa y sin mantenimiento, en la cual vemos regularmente personas caídas al resbalar o pisar mal, debido al estado de deterioro de sus peldaños (me refiero a las del centro en zigzag); solo las escalas laterales tienen protección de barandas, y estas escalas fueron construidas con pasos más altos de lo normal por lo que las considero difíciles para quienes somos adultos mayores y con algo de problema en las rodillas, prefiriendo utilizar las más descansadas, las del centro, eso sí, posiblemente peligrosas porque no tienen barandas.
El pasado 1 de octubre ocurrió un accidente fatal. Un adulto mayor de 77 años perdió el equilibrio, y al no tener de dónde prenderse se fue de bruces, dando su cabeza de frente en un escalón. Murió de inmediato y luego rodó a la otra sección de la misma escalera; según evidenció una de las cámaras del edificio Arcobaleno. En una nota de La Patria, días siguientes, hacen comentario del fatal incidente, el redactor investiga en la Secretaría de Infraestructura de Manizales, que socarronamente responde que para eso tenemos las escalas laterales que tienen barandas. Me pregunto: ¿para quienes deseamos caminar por las que están por el centro de la calle no tenemos derecho a que las reparen y le brinden protección con barandas?
Envíe carta al señor alcalde y hasta el momento no se tiene respuesta; La comunidad del barrio San Jorge y quienes nos movilizamos a diario por esta calle escalera merecemos que la oficina a cargo y el señor alcalde inviertan en nuestra seguridad.
Albeiro Patiño Moreno

Viaje al norte de Caldas

Señor director:

Tomar la carretera hasta Aguadas es ir al norte y se considera una aventura, como si se fuera a otro país. Se dice que la carretera es mala y peligrosa, y el camino muy aburrido. No es cierto. Si se acepta lo que hay, se toma el ritmo de una carretera de montaña con sus limitaciones y algunos pasos, muy pocos, sin pavimento, y se disfruta del paisaje, el viaje es muy interesante. Pensaba hacer una parada en Salamina, luego en Pácora, dormir en Aguadas y de regreso ir a Riosucio. Salamina es un pueblo solitario, adormecido en su convencimiento de ser mucho. Una vuelta a la plaza; un café de greca antigua, excelente; una mirada detallada a su bella iglesia, que no tiene a pesar de su amplitud, columnas en medio y se conserva fiel a su origen.

Pácora estaba en Fiestas, las de Agua se llaman. Su bandera de picos es feísima, pero la exhiben con orgullo. Nos vimos inmersos en el desfile de recibimiento a las colonias, como llaman, por lo que no hubo manera de detenerse. Pudimos ver poco, la plaza estaba cerrada. Almorzamos en las afueras, donde el pescado va del estanque de agua al de aceite en un par de voliones. Al preguntarle a un motociclista por ese restaurante, solo dijo: “síganme, los llevo”. A las 4:00 estábamos en Aguadas. Café secándose al borde de la carretera, fincas sembradas con plátano y café. El pueblo es grande, limpio, pujante, activo, y en crecimiento. Hecho sobre las montañas, pero sin estar limitado por ellas ni encerrado. El hotel Entre Brumas, que habíamos reservado, es bonito, bien hecho, y bien atendido. Al decir Aguadas, se dice sombrero y se dice piononos. Abundan, pero no tanto. La atmósfera es transparente, las calles conservan aquí y allá sus casonas de antes. Algunas se derrumban, pero es inevitable, como es inevitable que se hagan comercio o parqueaderos. La estadía es grata.

Visto lo que había que ver, y vuelto a ver, como a las 10:00 de la mañana tomamos el camino a La Pintada. El paisaje es alucinante. Uno se sorprende al pensar que va al Cañón del Colorado a ver lo mismo, pero en polvo y rocas, cuando aquí es vegetación, verde intenso e inmensidad viva. Al abrir la puerta del auto, allí al lado del río Cauca, se siente el fogonazo de sus 30 y tantos grados. Vuelta en U y vamos a casa, Riosucio será para otro día... Espero que lo disfrute tanto como el viaje mismo.

Luis Fernando Gutiérrez

La muerte
Señor director:

Hace poco envié un mensaje al enterarme de la muerte de un joven de 23 años que angustió a su familia. Esto me trajo algunos recuerdos. A mis 17 años, en el centro literario del seminario Ibagué, leí un discurso sobre el tema de la muerte, que un jurado consideró meritorio ser transcrito al libro de oro para conservarlo. Pocos años después, escribí dos cuentos que mis compañeros consideraron debían ser publicados y los envié a El Espectador; ambos con el tema de la muerte: obsesión rascacielos y no he visto nacer a nadie (otro escrito para contarlos). Volví a encontrar este tema en el himno colegial que canté durante 37 años: cumpliendo con valor el deber hasta morir.
Reiteraba a mis estudiantes que lo que es una razón para vivir, es también una razón para morir. Los ideales, sueños, seres que amamos, son razón para dar la vida. La muerte es inevitable para los seres humanos. Pero ocurre algo muy significativo. Mi muerte no es ni será nunca una experiencia subjetiva. Somos conscientes de la muerte de los demás, pero nunca seremos conscientes de nuestra propia muerte; dentro de sí mismo hay una energía espiritual indestructible: “Nada se crea, nada se aniquila, todo se transforma”.
En teología se afirma que la resurrección de Cristo no es la reanimación de su cadáver. Cristo muere y resucita en la misma vivencia. No hay que decir resucitará, la energía vital permanece. Hay una analogía sencilla para pensar: el ser humano siente sed, siente hambre. Existe algo con qué calmar la sed y el hambre. El ser humano desea vivir, tiene un instinto de conservación de la vida, lucha por ella. Se protege desde niño con un instinto de vida inscrito en sus células. Y así como hay agua para la sed y alimento para el hambre, hay eternidad para este deseo de vida permanente.
Aparece el amor, que sino pretende ser eterno no es amor. Nunca dejas de amar cuando el amor es verdadero. “Hemos pasado de la muerte a la vida, cuando amamos”.
Alirio de los Ríos Flórez

¿Dónde está la Policía?
Señor director:

No se le ve por ninguna parte, sobre todo en Manizales. Como dicen las abuelitas “no se consigue un policía ni pa’remedio”. ¿Será que la mantienen acuartelada? Sería genial que esta institución fuera más visible en la ciudad y que de pronto su comandante dijera: destinemos cierto número de policías para cada comuna de la ciudad. No es por carencia de unidades, ni de presupuesto, porque la mayor parte del dinero nacional va para la Fuerza Pública.
Bernardo Molina Marulanda

Los pendientes de la Policía Nacional

Señor director:

Muchas personas no entendemos las razones para que la Policía deje de atender en forma inmediata hechos delictivos y las innumerables contravenciones a la Ley 1801 del 2016, por medio de la cual se expidió el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Es inexplicable que cerca del 50% del parque automotor en Colombia carezca de SOAT; la Policía de Tránsito debe ejecutar un plan nacional para obligar el pago y la expedición de este documento. Cómo es posible que en algunas ciudades circulen motos sin placas, que en estos pequeños aparatos viajen más de dos personas y que los conduzcan menores de edad.
En las principales vías de las ciudades hace falta que la Policía controle y aplique las sanciones a los propietarios de perros que no les ponen bozales; muchas personas han fallecido por lesiones causadas por perros agresivos. Como si este problema fuera de poca monta, también vemos por las calles a perros, gatos, caballos y vacas; y lo peor ocurre con los propietarios de perros, que en muchos hogares los tienen como adorables mascotas, pero para recoger sus excrementos no son decentes.
Otro hecho para lamentar y preocupante es que observamos en integrantes de la Policía, especialmente auxiliares bachilleres, dedicados al uso de los teléfonos celulares en lugar de estar en las labores de ayuda al ciudadano y prevención de los delitos. La Policía Nacional debe impartir las instrucciones del caso para que los jóvenes auxiliares atiendan en forma primordial las labores en contra de la delincuencia, en lugar de estar a toda hora hablando o en otras acciones con los teléfonos celulares.

Jorge Giraldo Acevedo

La fotografía, peldaño para el cine

Señor director:

Nadie piensa en los orígenes o en los precursores de inventos que rodean nuestro quehacer diario. Veo pasar frente a mí un automóvil “mayor de edad”; en la parte frontal, más arriba de su vidrio panorámico ostenta una frase desafiante: ¡Yo también fui último modelo! Esta referencia me permite hablar no solo del paso del tiempo, sino de los cambios inexorables que ocurren mientras se pasa de lo antiguo a lo moderno. En este caso, de lo que en parte el cine debe a la fotografía.

El cine es un arte; el séptimo, para mayor precisión. Para que apareciera fue necesario que Joseph Nicéphore Niéce (1765-1833) inventara la fotografía, por el año 1826, más o menos. Eso prueba que un invento lleva al nacimiento de otros. Después de la fotografía hubo grandes inventos que se desarrollaron a lo largo del siglo XX: la radiofoto, la telefoto y la televisión son apenas unas pocas de sus derivaciones. Admiramos los avances logrados por el cinematógrafo, llamado simplemente cine. No nos detenemos a pensar en su invención y primeros pasos, cuando los hermanos Auguste-Marie y Louis-Jean Lumière lograron recrear la realidad, tras arduos y agotadores intentos en la fábrica de su padre, Antoine. Corrían los años 1894 y 1895. Los dos inquietos franceses obtuvieron una sustancia gelatinosa compuesta con bromuro.

Con una rudimentaria caja de 20 centímetros de lado, lograron no solo imágenes tomadas de la realidad, sino que fueron capaces de proyectarlas para dar la sensación de movimiento. El hecho ocurrió en Lyon, donde residían los Lumière. La primera película filmada por ellos muestra a los obreros de la fábrica en el momento de su salida; se conoce como ‘La sortie de l’usine Lumière à Lyon’ (‘La salida de la fábrica Lumière en Lyon’). El 22 de marzo de este año se cumplieron 129 de ese acontecimiento, pionero del cine actual. Pensemos que detrás de tanta maravilla tecnológica están los esforzados visionarios que hicieron posible el prodigio del séptimo arte.

José Alejandro Vanegas Mejía

 

Aumenta la indigencia

Señor director:

Estoy sorprendido porque en Manizales nunca había visto tanta miseria en las calles y tanto indigente durmiendo en los andenes. El número aumenta cada día, como si existiera una mano perversa que los trae con mentiras de otras localidades. Hay unos que son buena gente porque los adormece el vicio que consumen, pero hay otros que son agresivos y peligrosos. Para este delicado tema pareciera que tampoco hay ningún programa oficial, y como siempre he dicho: todos tan callados.

Bernardo Molina Marulanda

Asia, continente inmenso

Señor director:

Miremos detenidamente el mapamundi o un planisferio. Simplificando bastante, dividamos la gran Asia en cinco partes: oriental, occidental, septentrional (norte), meridional (sur) y central. Habíamos hablado de Asia Occidental o Asia Anterior. Anterior porque es la parte que está más cerca de los europeos. En esta parte se encuentran la península de Anatolia, o sea Turquía, la Gran Siria (Siria y Líbano), Transjordania (el reino de Jordania), Mesopotamia (país en medio de los ríos Eufrates y Tigris) o Irak, la enorme península Arábiga con sus “satrapías” (Arabia Saudita, los estados del sur: Yemen, Adén, Omán; los estados del golfo Pérsico: Katar, Emiratos, Kuwait), la antigua Persia (actual Irán), y Afganistán.

El Asia Septentrional es Siberia con sus lagos, taiga y tundra. Desde los montes Urales hasta los océanos Ártico y Pacífico. Donde hace tanto frío que ni calor se siente.

“En las estepas del Asia Central” es el título de una música bellísima de Alexánder Borodin, que si uno se conecta con ella, no necesita ir allá para conocer los “tanes” que fueron soviéticos: Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguiztán y el enorme Kazajistán, desde donde Rusia lanza los aparatos orbitales tripulados por valientes y arriesgados cosmonautas.

Las cordilleras del Hindu Kush y del Himalaya nos permiten visualizar el Asia Meridional: el subcontinente indio (Pakistán, India, Bangladesh o Bengala) y la antigua Indochina (Asia sudoriental): Birmania, Thailandia, Camboya o Cambodia, Laos, Vietnam y Malasia o Malaca.

En el Asia Oriental se inscriben Tibet, Mongolia (partida políticamente en dos, interior o china y exterior o independiente), Corea (dividida también), Manchuria (medio japonesa y medio china, pero perteneciente a China) y la propia China.

La mesa de Pamir y los desiertos de Kum, Tarim o Takla Makan y Gobi están repartidos entre varias naciones.

¿Cómo definir el estatuto geográfico de Indonesia (Sumatra y Borneo), Nueva Guinea, Filipinas y Japón? Se los considera países asiáticos, pero dada la realidad de que son islas, lo más razonable es adscribirlos en Oceanía. Esta última denominación respondería al hecho de ser el conjunto de islas que se bañan o en el Pacífico o en el Índico.

Un profesor

 

Sobre el nuevo presidente del Once

Señor director:

Qué bueno sería que el nuevo presidente del Once Caldas sea una persona que quiera el equipo, que sepa de fútbol, que sea de la ciudad, y que se preocupe por sacarlo adelante. Los hinchas así lo queremos, esperamos que siga bien como va este semestre, y que podamos verlo en un certamen internacional.

Laura Franco

Nuestros niños de fin de semana

Señor director:

Los políticos tienen clara la prioridad de los derechos fundamentales de los niños. No obstante, parece desvanecerse con el transcurrir de los días posteriores a las campañas en el ejercicio administrativo, que con el efecto de grandes obras priorizan la agenda del devenir público. Al final, “lo que se vea, es lo que se hizo”. Pareciera que, cuando hablan de niños se asume que sus derechos están garantizados y que la necesidad del presupuesto puede ser parte solo de las agendas de las grandes obras de cemento.

Los recursos públicos son finitos, en especial para entes territoriales que enfrentan profundos problemas de endeudamiento público. Sin embargo, la prioridad en la inversión se sustenta en la Constitución, en especial en los derechos fundamentales. Cuando un mandatario, como ordenador del gasto, se sienta con su equipo de gobierno a definir la ejecución del presupuesto, no tiene una discrecionalidad absoluta; es decir, no es libre de decidir a su antojo qué obras realizar en el territorio. Siempre tendrá un límite en los derechos fundamentales. Esta situación obliga a los concejos, las asambleas y al Congreso de la República, encargados de aprobar los presupuestos.

Nos encontramos con una dura realidad en Colombia, las madres solteras, muchas con empleos nocturnos y de fin de semana, que dejan a sus hijos solos en casa o al cuidado de vecinos. Niños a merced de la suerte, esperando que la vida les cuide y les proteja. Estas vulneraciones deben activar a los órganos garantistas de los derechos humanos, y proponer las acciones constitucionales que recuerden a los mandatarios que los recursos públicos deben priorizarse en lo más sagrado: los niños. No podemos ser indiferentes e indolentes ante estas realidades; nuestros niños están en mayor riesgo cada día, y los recursos públicos parecen alejarse de ellos.

Sergio López Arias
 

De la Feria de Manizales a la Fiesta de Manizales
Señor director:

Algo se ha comentado en algunos medios a raíz de la prohibición de las corridas de toros sobre el futuro de la Feria de Manizales, se acabará, se transformará, de hecho, de tiempo atrás la Feria exige un replantearse o reinventarse en varios temas; los tiempos cambian, las personas tienen nuevas expectativas, las sociedades son cada vez más diversas. 
La Feria se ha presentado con una programación popular, con muchos eventos gratuitos. Aun así, pensando en las familias con recursos económicos limitados, el final y comienzo de año les generan gastos inaplazables, como la temporada navideña y el inicio de la temporada escolar a finales de enero, a esto se suman los gastos de la Feria que van cada vez más en aumento.
La ciudad puede organizar para los primeros días de enero, como alternativa a la Feria, una estrategia turística apoyados en la riqueza que nos presenta la naturaleza y la relación que debemos tener con ella, se promuevan eventos de avistamiento de aves, visitas al Nevado y a los termales, el contacto con el Paisaje Cultural Cafetero, senderismo, retorno a nuestros orígenes montañeros expresado en la arriería, exposición artesanal como expresión de los quehaceres manuales, promover el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Para una ciudad que en esos días tiene la población estudiantil de vacaciones, la oferta institucional debe ser recreativa.
Cada año el 12 de octubre celebramos la fundación de Manizales, lo que implica desde la Alcaldía diseñar una estrategia seria y de impacto que exprese la verdadera esencia manizaleña y caldense. Desde ahora se debe pensar en el Bicentenario de Manizales, faltan 25 años. Este cumpleaños podría convertirse en la Fiesta de la ciudad, en esa semana se podría ubicar el Festival Internacional de Teatro, la Feria del Libro, promover la dimensión histórica de la ciudad con eventos académicos y culturales, unido a los eventos recreativos y festivos.
Se debe analizar si Manizales está en condiciones de realizar dos grandes eventos al año, uno en enero y uno en octubre. Llevar a la práctica estos proyectos está en manos de quienes nos representan desde lo institucional, las fuerzas vivas, los dirigentes, la Alcaldía y su entidad Promotora de Eventos y Turismo.
José Gilberto Franco

La Alhambra

Señor director:

Corría la década de los 90 y la financiera que en su momento era la propietaria del lote lo ponía a la venta. Dado el tamaño del terreno y el precio fijado, no me era posible hacer ninguna oferta para adquirirlo, razón por la cual le propuse al banquero Luis Carlos Sarmiento que se uniera a este propósito y así fue comprado, lo que permitió darle seguridad y viabilidad a este emprendimiento que había pergeñado, dado el músculo económico y la experiencia constructiva del grupo Aval. La casa del lote fue construida a principios del siglo pasado, con todas las características de los albergues que le imprimieron los colonizadores antioqueños, que se han convertido en patrimonio arquitectónico nacional.

Pensé que una manera de darle vida a La Alhambra sería instalando un restaurante-discoteca, que le permitiera a Manizales tener un sitio de esparcimiento similar a lo que en Bogotá ha marcado una época, como es Andrés Carne de Res. Confieso que no tenía experiencia en esta actividad lúdica, para lo cual se contrató la asesoría de Juan Carlos Sarnari, dueño de la Estancia Chica, además era necesario encontrar el alma y la inspiración bullanguera que le diera vida.

En los años que tuve vivencias en la comarca, conocí a un personaje de novela surrealista, a quien hoy en día seguimos disfrutando, Harry Vandenenden; le transmití lo que tenía en mente y le propuse que encontráramos 10 ciudadanos menores de 45 años que creyeran en el proyecto e hicieran un aporte personal de $1.000.000. Fue así como algunos respondieron al llamado, entre los que recuerdo: a Pablo Robledo, Pablo Arango, José Manuel López, Jorge Hernán Botero y otros, algo bueno dejó esta época en el corazón y en la mente de una generación, que tres décadas después trata de reunir a un elenco de participantes para conmemorar esos años locos este sábado 19 de octubre.

El ambiente era variopinto por la disimilitud de aportantes, algunos más racionales que otros, pregonaban que eran socios del empresario más exitoso de Colombia, lo hacían con gracia y humor. El día de la inauguración, contamos con la presencia de la plana mayor del grupo Aval. Espero que los Pablos guarden las fotos en las que aparecen compartiendo con los visitantes y que las usarían como carta de presentación en las operaciones que pretendían llevar a cabo con las empresas del grupo. Cómo no recordar el repentismo de Harry, quien en los momentos más cuerdos, el escenario propicio para bailar era la barra del bar.

Había que llegar temprano para disfrutar de los olores sanos de la naturaleza que embargaban el ambiente y que con el correr de las horas se distorsionaban. Al calor de la euforia se evocaba la grandeza del mundo y del firmamento, seguramente en esos momentos ya estaban algunos poseídos por algún elixir y se sentían los más poéticos y dueños de la verdad.

Un personaje que era visitante asiduo llegó a proponerme, con el apoyo de Harry, que pusiéramos unas banderas que representaran distintas tendencias, dentro de las cuales se izaría el emblema creado en 1978 por Gilbert Baker, en San Francisco, con los colores del arcoíris. Fueron noches de alegría y esparcimiento que aún llevamos en nuestros recuerdos. Celebro que esos jóvenes de ayer y abuelos de hoy rememoren esos momentos y los insto a que conformen una asociación sin ánimo de lucro, para que con las fuerzas del sector privado y público de la región inviten al filántropo Sarmiento Angulo para que, dentro del desarrollo inmobiliario que impulsará, aporte una pequeña parte del terreno con el fin de construir para la zona cafetera una institución benéfica como la que existe en la capital de la República: el Hospital Oncológico Luis Carlos Sarmiento, que se destaca por su arquitectura y por el cubrimiento al darle cobijo a los estratos 1 y 2.

Rodrigo Garavito Hernández

 

Libertad y orden en eclipse
Señor director:

Familias y personas de todas las edades se están sintiendo en Colombia, a todas horas, perseguidas y acorraladas por malandrines de diverso origen antisocial que se apropian a la fuerza y con asustadora violencia de sus pertenencias. A muchas familias, en el peor de los casos, les han segado la vida de sus miembros y en otros sufren extorsiones y secuestros. Es claro y evidente que el Estado le bajó la guardia a la seguridad democrática, que tan excelentes resultados trajo a la paz y armonía social, estrategia que cualquier estado tiene que hacer que se concrete siempre, pues es su obligación entregar seguridad en las vidas, honra y bienes; así, la economía funciona con mayor rendimiento y efectividad, dándose un clima de confianza inversionista. Lo que se había logrado está en potente retroceso. Es evidente que lo logrado en el octenio 2002-2010 no se debió desmontar: fue la suprema defensa de la certidumbre de país. “Hoy no canta Chingolo”, como canta con tristeza un tango.
Rogelio Vallejo Obando

Calles mortales
Señor director:

Las calles se convirtieron en el escenario cotidiano donde mueren motociclistas, generalmente jóvenes, y peatones, muchos ya mayores, víctimas de esos jóvenes. El año pasado fueron 618 muertes, de ellas, 371 de motociclistas, un récord mundial. Las motos ocasionan la mitad de los accidentes con peatones, por ello no es exagerado afirmar que “son motociclistas que se matan y matan a otra gente”. En unas calles, con más del 40% de sus andenes destruidos o semidestruidos e invadidos por bicicletas y hasta por motos, caminar es, cada vez más, una empresa riesgosa pues el peatón permanentemente enfrenta dos peligros, el raponazo y el atropello por una moto que, por lo demás, suele ser más mortífero que el de un carro.
Hasta ahora no se le ha prestado atención a una situación que, sin exagerar, es alarmante, tal vez porque es una tragedia dispersa, de casos individuales, que no hacen montonera, sumidos en la cotidianidad de la vida urbana. Pero esto no puede continuar porque finalmente es una amenaza, tanto a la vida individual, como a la seguridad de la comunidad. Como tantas otras situaciones, es consecuencia de una serie de circunstancias que a lo largo de años se han descuidado y se han desarrollado “a su aire”, de manera espontánea; aisladas pueden no ser significativas, pero juntas se vuelven una verdadera olla de presión.
Juan Manuel Ospina