Señor director:
No sé si es en todo Colombia o solamente es Manizales la única ciudad que se caracteriza por el uso constante de los diminutivos en el lenguaje popular, pero sí se nota, a diferencia de otras partes, que es una constante y que la verdad a veces no suena tan mal. “Señor: por cuánto me hace una carrerita”, le dicen al taxista. A cómo valen las empanaditas..., véndame una librita de arroz..., verdad que subieron los pasajitos..., necesito unos zapaticos para mi señora..., el mercadito está muy caro..., nos montamos en el cablecito..., me hace el favor y me vende unos pancitos..., etc. Son apenas unos pocos ejemplos de la manera como utilizamos en esta capital el vocabulario de la pequeñez. Es bueno o es malo. Yo creo que ni lo uno ni lo otro, porque esa es una característica de nuestra idiosincrasia.
Bernardo Molina Marulanda
Señor director:
La edición del sábado 24 de enero se puede calificar de excelente. Se destacan las páginas sobre el Foro de Davos y sobre Groenlandia.
Suscriptor
Señor director:
En relación con lo que dice el editorial de LA PATRIA al hacer referencia al incremento de los accidentes de tránsito, hace algunos días abordé una buseta de la Empresa Arauca con destino al municipio de Pereira. Tomé una silla unipersonal y al tratar de ponerme el cinturón de seguridad, no funcionó pues estaba defectuoso.
Al comentarle a uno de los señores encargados de revisar y autorizar la salida del vehículo me respondió que no era necesario para un viaje tan corto y, palabras más palabras menos, que el día en que uno se iba a morir ocurriría con o sin cinturón de seguridad.
Esa es la cultura ciudadana, pero más grave cuando esa práctica del dejar pasar se presenta en un escenario como ese, la Terminal de Transporte, así como la precaria revisión del estado de los vehículos.
Hernán Patiño Arias
Suicidio y árboles
Señor director:
Una columna de Camilo Vallejo Giraldo del año pasado sobre el suicidio, estimula para hacer algunas reflexiones en torno a tan complejo fenómeno. Los datos son escalofriantes y sobre todo para Manizales, donde nos preciamos de tener condiciones de vida buenas y que pueden ser suficientes para el bienestar emocional. Los datos del año 2024 con 24 casos y del 2023 de 48, nos dicen que suceden 2 y 4 suicidios cada mes respectivamente, lo que es tristemente deplorable para la sociedad, las personas y la comunidad, no obstante de preciarnos de ser la especie inteligente del planeta. Para que una persona tome la fatal decisión deben existir factores que le impulsen a ello, posiblemente tienen que ver con su familia, lo que nos dice que será necesario y urgente plantear intervenciones en esos entornos para prevenir tales decisiones tan adversas al desarrollo de una sociedad culta y civilizada.
Refiere el columnista la influencia positiva que tienen los árboles y el poco interés gubernamental para que se siembren más, mencionando la avenida Santander y alguna decisión nociva para recortar los separadores que tienen una buena cantidad de árboles propiciadores de manera natural de un mejor medio ambiente. Todo lo que signifique mejorar las condiciones medioambientales debe ser bienvenido y aquello que la afecta debe ser rechazado y prohibido, como el caso del uso de los derivados de los combustibles fósiles en el funcionamiento de carros y fábricas. El aire altamente contaminado por el CO2 resultado de esa combustión no ha sido confrontado como debe ser, para pensar de manera significativa en soluciones efectivas y reales.
Como lo dice el columnista “árboles para el alma” son necesarios para respirar aire puro. El gran daño hecho con la tala de bosques por décadas nos tiene bien complicados en asuntos de salubridad pública, de allí la urgencia para que se tomen correctivos y que nosotros los de a pié nos comprometamos a ayudar en las soluciones. El suicidio no es una solución a los problemas de las personas, es más bien el incremento de un problema social de alto costo, familias y entorno en general lo ven como una incapacidad que no permite desarrollo humano y origina aún más desequilibrio en la convivencia sana, interrumpiendo la supervivencia en general.
Rigoberto Escudero Osorio
La vecina perfecta
Señor director:
A finales del 2025 viajé con mi familia a la ciudad turística de San Agustín, Florida, donde hay un pequeño castillo, similar al de San Felipe de Cartagena. Antes, pasamos por la ciudad de Ocala, de 60.000 habitantes. Ya en Colombia, estos días, vi un documental, editado con filmaciones hechas por la Policía con cámaras puestas en el tórax de su cuerpo, nominado al Óscar. En un conjunto de Ocala, casas separadas con extensas zonas verdes, ocurren muchas llegadas de la Policía respondiendo al llamado de una vecina mayor que vive sola, quejándose de los niños que juegan en estos espacios: Juguetes, carreras, gritos, ruidos. La Policía llega, dialoga con la dama, sus vecinos mayores, padres, con los muchachos que juegan en sus vacaciones. Son varias las visitas policiales de día y de noche. Hasta que llega lo inesperado. Niños negros llegan a casa y cuentan a mamá que esta señora les quitó y tiró unos patines y los golpeó con un paraguas. La dama negra se dirige hacia la casa de la dama implicada. Golpea su puerta para hablar con ella. Varias veces, entre palabras cruzadas que dicen “abra la puerta” y “váyase”. Se oye en el entorno un disparo. La bala atravesó la puerta cerrada y entró al pecho de la mujer negra. Todos corrieron a auxiliarla incluidos sus hijos. Llegó la Policía. Una ambulancia se llevó a la mujer herida. Al rato, avisaron la muerte de la mujer. Mucho llanto en sus 4 hijos y en los vecinos. La vecina es llevada por la Policía, obligada a quedarse en un hotel mientras lo judicial. Es detenida, interrogada. Un jurado la declara culpable de homicidio involuntario. En el juicio se muestran los patines, la sombrilla y el arma. Es sentenciada a 25 años de prisión. “Les pido a estos hijos que no se sientan culpables por la muerte de su madre. Ella con valor defendió su dignidad y deben ser ahora lo que su madre pedía que llegaran a ser”. Hay que tener paciencia y tranquilidad con la energía propia de los que inician la vida. Llamó mi atención: Israel, Isaac, Afrika y Titus, cuatro hijos de la difunta.
Alirio de los Ríos Flórez.
Entre el mito de la maternidad
y la banalización de la violencia
Señor director:
Desde la Fundación Milagro de Abril y la comunidad Mujeres con Ideales celebramos los espacios de reflexión de este diario. Sin embargo, tras analizar la columna “El gran desafío de las madres contemporáneas” (publicada hace nueve meses) y la caricatura “VIP” (del 9 de febrero, que alude a la red de Jeffrey Epstein) sugerimos un cambio urgente hacia enfoques de derechos y equidad de género.
Aunque la columna describe las cargas de la maternidad, no aborda las causas estructurales. No se trata solo de percepciones individuales, sino de dinámicas históricas de poder que han ubicado a las mujeres en posiciones de sobrecarga, desigualdad, discriminación e invisibilización. Según el DANE, la jefatura femenina alcanza el 46% de los hogares colombianos. Al presentar el cuidado como una responsabilidad “natural” de la mujer, se refuerzan estereotipos que ignoran la necesidad de una paternidad activa y la corresponsabilidad del estado. La realidad es clara: las mujeres dedican más de 7 horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, frente a escasas 3 horas de los hombres. Además, la brecha de desempleo (15,8% en mujeres vs. 8,6% en hombres a inicios del 2025) demuestra que “querer es poder” es insuficiente sin estructuras de apoyo. El cuidado es una responsabilidad colectiva, no una carga inherente al género.
Por otro lado, en relación a la caricatura de Hómez, invitamos a reflexionar sobre la corresponsabilidad ética del humor. Trivializar figuras asociadas a la explotación sexual como estrategia satírica resulta revictimizante para sobrevivientes de violencias basadas en género, quienes pueden sentir que su historia es reducida a una expectativa social que exige fortaleza silenciosa sin reconocer sus derechos.
Los medios no solo informan, modelan percepciones; usar el abuso sistemático como recurso humorístico normaliza dinámicas de poder que la sociedad busca erradicar.
Incorporar un enfoque de derechos y de género no limita la creatividad ni la crítica, lo que se busca es un periodismo que reconozca que la equidad no es un ideal abstracto, sino una condición para el bienestar colectivo que amplía la mirada y contribuye a una sociedad más consciente, equitativa y respetuosa con la dignidad humana.
Angela María Salazar Arias, lideresa social
Llamado a la cultura vial
Señor director:
Manizales, ciudad referente y cultural de América. Pero ¿realmente tenemos esa cultura? ¿Dónde está la cultura vial? No respetamos los pasos de cebra, no respetamos los andenes, no respetamos al peatón ni a la persona mayor que necesita cruzar una calle o una avenida. Pero hago énfasis en la falta de cultura vial. En otros países es prohibido usar el claxon o pitar cerca a lugares de reposo, clínicas, hospitales o centros médicos. A diario veo esta película junto a la Clínica de La Presentación; carros, taxis, motos, busetas, todos pitando a la vez, formando un caos acústico. No entendemos que en estos lugares no se debe pitar, hay gente en recuperación, recién operada, necesitando descansar. Por favor, respetemos estos lugares, no usemos el pito, seamos pacientes, respetuosos y culturales.
Julio Latorre
Respuesta a una columna de Jorge Enrique Pava
Señor director:
Es admirable que en tan corto espacio de tu columna en LA PATRIA (¿la Patria de quién?) quepa tan larga sarta de estupideces, sin dato alguno que soporte ni una sola de tus frágiles afirmaciones contra el primer gobierno que en toda nuestra larga historia de pillaje, por parte de nuestra corrupta, ladrona y genocida casta gobernante, demostró un innegable interés por las clases populares. Para probar lo cual, bien podría citar no menos de 40 logros excepcionales, desde la entrega de casi un millón de hectáreas de tierra a campesinos despojados, hasta el alza del salario a dos millones de pesos. ¿Hizo algo parecido tu idolatrado Uribe, durante veinte años de gobierno en persona, o en la sombra?
Tú representas el paradigma perfecto del más alto grado de embrutecimiento colectivo que nuestra ultraderecha política ha llevado a cabo sobre el pueblo ignorante y palurdo con tanto éxito. ¿A quién defiendes con tu intonsa perorata, al término de cuya lectura sólo dan deseos de trasbocar? Con pensadores como tú, LA PATRIA se convirtió hace mucho tiempo en el faro de la desvergüenza, de la impudicia y de la trapacería, hediondo estable del Ubérrimo.
No creas que quienes tenemos dos dedos de frente nos vamos a tragar tus babosadas, que avergonzarían a un despistado adolescente. Al parecer, tu ideal de patria no es otro que los ricos sigan trasbocando sus podridas vísceras sobre el miserable; que Sarmiento Angulo y Álvaro Uribe sigan escupiendo sobre el rostro de Colombia.
Ovidio Guerrero L.
Faltó más reconocimiento
Señor director:
Como lectora de LA PATRIA manifiesto mi sentimiento de condolencia por el fallecimiento del sacerdote Julio César Quintero Grisales, conocido como “Fray Miserias”, quien fuera un gran orador católico; hombre sencillo y de trato amable, de empuje en las obras parroquiales. Gracias a su empeño se embelleció el Templo de Nuestra Señora del Carmen de Manizales, recuperando la estructura arquitectónica señalada en los planos originales.
Respetuosamente creo que en la nota sobre el fallecimiento del sacerdote, el pasado 30 de enero, faltó exaltar un poco más la obra católica, el fervor y la perseverancia del padre Julio César. Paz en su tumba.
Lectora asidua de LA PATRIA
Consideraciones sobre una columna de opinión
Señor Director:
En la edición del miércoles 11 de febrero se publica un artículo con el título ¿Periodismo o Negocio?, escrito por Sania Salazar. Respetuosamente deseo hacer las siguientes consideraciones:
No resulta acertado poner en tela de juicio a todos los medios tradicionales a la hora de valorar sus aspectos éticos y su objetividad para informar. Señalar a la pauta publicitaria como un radar para informar con la verdad o con mentira, tampoco es válido. En el ejercicio del periodismo contamos con profesionales que tienen la capacidad de informar imparcialmente y con argumentos basados en la verdad.
Sin duda la pauta publicitaria es un instrumento necesario para financiar la función de los medios de comunicación en el mundo, dado que la operación de éstos genera costos fijos que hay que atender. Poseer valores y aplicarlos ante la sociedad, da origen a buenas personas que hoy ejercen el periodismo en nuestro medio.
Si es cierta la aparición de algunas personas que, sin formación académica, pretenden hacer periodismo, pero están fallando gravemente hasta el punto de copiar los textos de medios serios y atribuyéndoselos como suyos. Y en general acudiendo a otras prácticas antiéticas que merecen nuestro rechazo y el de la sociedad en general.
Nos movemos hoy en un escenario amenazado por la corrupción en todas las formas. Y el papel de los medios de comunicación bien conformados, debe seguir siendo el de denunciar y ayudar a construir comunidades atadas al respeto y a las buenas maneras.
José Fernando Garcés Garcés, periodista
Cómo tapan el paisaje
Señor director:
Toda la vida se ha dicho que para disfrutar de los más bellos paisajes e inolvidables atardeceres en Manizales hay que subir a Chipre, en la parte más alta de la ciudad. Pero a esta Administración le pareció que era mejor taparle la vista a manizaleños y turistas llenando el lugar de tugurios y ventorrillos, creando unas cortinas que afean y no dejan admirar nuestra bella naturaleza.Y para completar se les dio por montar un bulevar y ubicar allí por lo menos 20 o 25 módulos metálicos, casi a diez metros el uno del otro. De quién son tales ideas, no sabemos; pero son absurdas en toda su dimensión. Ahora vamos a ver cómo es el cuento del tal puente que pensamos iba a ser elevado y resulta que lo está instalando sobre la tierra.
Bernardo Molina Marulanda.
Mujer de Brasil
Señor director:
En el umbral de las palabras, donde la gratitud se vuelve plegaria, quiero expresar mi más profundo agradecimiento al periódico La Patria y al señor Fernando Ramírez por abrir las puertas de su corazón a mi poesía. Que la magia de la palabra nos una en este viaje de belleza y creación.
En el trópico de tu piel morena,
donde el sol besa con fuego y pasión,
me pierdo en la selva de tus ojos,
y encuentro el ritmo de la samba en tu corazón.
Tu risa es un río que fluye sin fin,
un canto de alegría que me hace vivir,
tu cuerpo es un tambor que late con furia,
un llamado a la pasión que me hace rendir.
Eres la flor de la caña de azúcar,
dulce y suave como el rocío de la mañana,
eres la luna llena que brilla en la noche,
iluminando el camino de mi corazón.
Quiero perderme en la selva de tu cabello,
donde el aroma de las flores me embriaga,
quiero sentir el calor de tu piel,
y escuchar el latido de tu corazón.
Eres la mujer de Brasil,
la que me hace soñar con el trópico y la pasión,
la que me hace sentir vivo,
y me hace creer en el amor.
Jorge Hernán Hoyos Hoyos
El desvanecimiento del poder
Señor director:
El líder político habita un espejismo. Se cree mirado por millones y se siente a salvo en una masa que imagina como un cuerpo protector. Pero la multitud, bajo el lente de la historia, suele revelar su naturaleza espectral: Es apenas una construcción discursiva, una marea de gente inexistente alimentada por el simulacro de los likes y la propaganda pagada. Es una multitud de espectadores, no de actores; no es aquella que eligió a Barrabás. Cuando llega el momento de la verdad, el simulacro se desvanece y el palacio queda vacío.
No se puede ocultar que lo sabía: trajo, para cuidar su sueño, soldados de otro país, pues no confiaba en los suyos. Pienso en la figura que describe Adriano: Ese esclavo que duerme atravesado en la puerta de su habitación. Una fidelidad comprada que no protege, solo subraya el desamparo.
Aquel que ayer vociferaba, protegido por el eco de sus propios gritos, es extraído de su guarida sin que nadie lo impida. La masa que suponía saldría a defenderlo sencillamente no aparece. O peor aún -como ocurrió con el sátrapa de Rumania- la multitud convocada para el trámite del aplauso, de pronto, ruge. Él, desde el balcón, no puede creerlo. Ese “pueblo” ficticio que inventó para sostener su identidad lo abandona. Desconcertado, huye. Unas horas después, el fusilamiento es apenas el trámite final de una soledad que ya era absoluta.
César apuñalado por los suyos; Napoleón entre el veneno y el cáncer, confinado a la soledad de una isla; Stalin, envuelto en su propia orina, derrumbado en una habitación a la que nadie osa entrar; Mussolini colgado de un gancho de carnicero. Todos habitaron lo que Marguerite Yourcenar describió con maestría: Salas desmanteladas de un palacio demasiado vasto que un propietario venido a menos ya no alcanza a ocupar. El líder quiere el mundo, adorna sus salas con plásticos dorados y triunfalismos de enjambre digital, pero su vastedad está vacía por dentro.
Hoy, la multitud que sigue al poder no marcha: cliquea. Es una masa sin fidelidad, hecha solo de atención, y la atención es el recurso más volátil del mercado. El circo puede más que el pan. De hambre no se muere nadie mientras haya algo qué consumir; es decir, algo qué ver. Por eso, cuando el líder sale del palacio y lo exhiben con nada más que una botella de agua entre las manos, el enjambre ya está distraído por otra noticia. Al final, queda la diferencia entre lo real y lo hinchado. El amor de las masas no es más que una proyección. Una mentira con nombre: un relato.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
Soñar no cuesta nada
Señor director:
Soñé que había un nuevo aspirante a la Presidencia, un señor con título obtenido en universidad pública, que ha desempeñado cargos muy importantes, siempre correctamente y nunca ha sido cuestionada su honestidad siendo vicepresidente. Se enteró de que a esa campaña habían entrado dineros ilícitos y fiel a sus principios no dudó en renunciar. Siempre ha pertenecido al Partido Liberal y ha estado listo para servirle a Colombia: doctor Humberto de la Calle Lombana.
Señores dirigentes del Partido, por favor ayúdenle a Colombia propiciando que este sueño se convierta en realidad.
Jaime Echeverri
Petro, presidente pendenciero (PPP)
Señor director:
Cómo disfruta el señor presidente sacándole la piedra a la oposición. Y, es normal, si no es compatible con los ideales y su formación en la forma de ver la democracia, es diferente, hay qué aceptar con la razón en la conciencia que su forma de pensar es coherente, aunque contradictorio, polémico y verbalmente agresivo. Su historia política lo define como una persona antisistema tradicional y, así lo demostró en sus debates contra la corrupción y el paramilitarismo. La culpa de haber sido presidente la tienen los mismos contradictores políticos de haberse olvidado de gobernar con equidad y justicia. La culpa de que Petro haya llegado a la Presidencia la tienen los políticos que usufructuaron el poder para su propio beneficio olvidando que los colombianos somos todos.
La culpa de que hoy el presidente sea Petro la tienen los políticos que se lamentan por no haber sabido manejar el fuego que terminó quemándoles sus propias manos. La culpa de tener el actual mandatario la tiene la clase dirigente que se enquistó y eternizó en el poder y terminó en hibernación, durmiendo en el colchón mágico de su propio bienestar sin pensar en que todo tiene su fin y que todo puede cambiar. La culpa de tener al actual señor presidente la tienen los mismos políticos que se momificaron ganando desprestigio de quienes participan de la vida activa en un país que es ignorante en política y fácilmente manipulable con baratijas, tamales y falsas promesas. La culpa la tienen quienes han tenido el poder y se olvidaron de que había qué renovar y motivar una generación con perfiles de liderazgo contemporáneo.
La falta de liderazgo es evidente. Líderes con magnetismo carismático ya no existen. Abundan sí, los pseudolíderes, los que se creen líderes, los que creen que merecen y van a ganar, los que no teniendo nada qué hacer le hacen sin querer el mandado gratis al Pacto Histórico para que sigan en el poder sacando un poco más de votos, ya que los ilusos o saboteadores son muchos. Parece que dar lora para muchos es un juego entretenido y hasta masoquista, les gusta jugar al pierde y disfrutar, al parecer, viendo perder a quienes pareciera van por el mismo objetivo e implícitamente son sus “copartidarios”.
A estos políticos tradicionales, disfrutaron tanto del poder que hasta se les olvidó “hacer política”. Se les olvidó algo elemental: Se unen o se los come el lobo.
Elceario de J. Arias Aristizábal