Opinión política
Señor director:

No se entiende cómo la gente piensa votar por Cepeda, el país en lo peor en todo los sentidos: económico, salud, seguridad, etc... ¿A quiénes encuestan?, la gente de menos de 30 años, porque de ahí en adelante no servimos para las encuestas. Gravísimo donde gane este personaje, ahí sí, apague y vámonos.
Laura Victoria Franco Botero

Enseñanzas
Señor director:

Pasados los días, después del caluroso y candente debate político, terminado el escrutinio podemos afirmar lo siguiente: Comparado el número de testigos electorales, que para estas elecciones fue atípico, por su cantidad antes no vista, indica tal vez el altísimo grado de desconfianza que existe en nuestras instituciones electorales. Se acabó el discurso que indicaba que al país se lo iba a tomar la guerrilla después de la firma del acuerdo de paz, pues sus representantes del Partido Comunes no consiguieron con qué refrendar sus curules.
Las redes sociales no son todo en política, y a los llamados influencer no les alcanzó, quedando demostrado que hay que salir a las calles y tener contacto con el público. A los partidos tradicionales que han dominado se les agotó el discurso. Las mentiras y los odios no funcionan en un pueblo que al parecer está despertando.
¿Cómo explicar que un partido que apenas está naciendo, haya casi arrasado a los antes dominantes? ¿Son beneficiosas o no las listas abiertas? Algunas permitieron que llegaran indeseables al Congreso.
Increíble que en Caldas, donde otrora se peleaban cabeza a cabeza y se elegían cuatro senadores, hoy solo alcance para uno.

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Adenda: Al parecer estamos mal mentalmente, están apareciendo candidatos que en días no muy lejanos estaban en contra de las reformas laboral, pensional, a la salud, al incremento del salario mínimo, y vengan a decir que defienden los intereses del pueblo, y lo peor es que hay pueblo que los apoye. Igual, los que en el Gobierno Santos descabezaron a la Mineducación por unas cartillas que inducían supuestamente al homosexualismo y abrazan y se congracian con un abierto homosexual para la vicepresidencia (doble moral).
Jorge Edisson Hincapié Loaiza

Reconocimientos
Señor director:

Como suscriptor y asiduo lector de nuestro Diario de Casa quiero hacer un reconocimiento positivo del carácter democrático de las directivas del periódico para acoger aportes conceptuales respecto a diferentes visiones sobre la ciudad, el país y el mundo. Por eso quiero resaltar los excelentes aportes pedagógicos y propositivos de algunos de los columnistas o colaboradores, tales como: el autor del editorial, Gonzalo Gallo, el padre Efraín Castaño, Andrés Hurtado, el dr. Jorge Raad Aljure, el ingeniero Gonzalo Duque, el gran filólogo Efraim Osorio, Pedro Felipe Hoyos, Bernardo Molina, Julián García, Eduardo García, Alirio de los Ríos... entre otros; por ejemplo la excelente columna de Diana Sofía Montoya. Lamento eso sí, encontrar un columnista cuya visión y expresión me hace catalogarlo como totalmente antagónico de las propuestas contenidas en la Oración por la Paz, de San Francisco de Asís.
José Alirio Jiménez Yepes

Cuando la desesperación se confunde con libertad
Señor director:

Hace algunas semanas, LA PATRIA publicó la historia de Jackeline, una mujer que padece miotonía congénita (Thomsen y Becker), enfermedad que provoca rigidez muscular dolorosa y dificulta acciones tan básicas como caminar, levantarse o sostener objetos. El artículo relataba su drama: durante meses luchó para que su EPS le suministrara la Mexiletina, medicamento fundamental para controlar sus síntomas. Sin tratamiento, el dolor y la limitación física se intensificaban. La incertidumbre era permanente. El desgaste emocional, profundo. En ese contexto inició un proceso de eutanasia. No porque estuviera en fase terminal. No porque no existiera manejo médico posible. Sino porque el cansancio de pelear por lo mínimo la llevó a un punto límite.
Luego ocurrió algo decisivo: la EPS autorizó el medicamento. Con el tratamiento, su dolor disminuyó aproximadamente en un 30%. Y Jackeline decidió no continuar con el proceso de eutanasia. Este dato cambia por completo la lectura del caso. Cuando el sufrimiento disminuye, también disminuye el deseo de morir. Entonces la pregunta es inevitable: ¿qué tan libre es una decisión de muerte cuando nace del abandono? La eutanasia es legal en Colombia. Pero la legalidad no elimina la obligación ética de preguntarnos si estamos ofreciendo la muerte como salida donde antes debimos garantizar cuidado, tratamiento oportuno y acompañamiento integral.
Si una persona pide morir porque no logra acceder a su medicamento, el problema no es su dignidad: es la falla del sistema que debía protegerla. Una sociedad verdaderamente humana no se mide por la rapidez con la que tramita el final de una vida, sino por la firmeza con la que sostiene al que sufre. El caso de Jackeline demuestra que había alternativa. Que el alivio era posible. Que la desesperación no era irreversible.
Antes de normalizar la muerte asistida como respuesta, deberíamos asegurarnos de que nadie llegue a solicitarla por cansancio, por abandono o por falta de apoyo. La vida no es un procedimiento. No es una carga que se gestiona. No es un problema que se elimina. La vida es un don. Y aunque la ley regule su final, conviene recordar algo esencial: no somos dueños absolutos de ella. Amarla, incluso en la enfermedad y en la fragilidad, es lo que nos mantiene humanos.
Clara Inés Llano Uribe

Derecho de réplica
Señor director:

Todos los ciudadanos tenemos derecho a la libre expresión, pero también la responsabilidad de ceñirnos a la verdad sin sesgos, sin adulaciones y sin buscar beneficios personales o empresariales favoreciendo a los más fuertes. Los más débiles siempre estamos abajo y, de ahí, que sintamos con rigor los pisotones de quienes están arriba. Conviene confrontar y verificar los hechos para desarrollarlos con objetividad e imparcialidad como son y no como lo manifiestan sus protagonistas -actores y autores, ya que éstos tienen toda la oportunidad de expresar sus ejecutorias con toda la libertad y oportunidades. Escuchaba en algún medio radial que quienes le hicimos reparos al señor alcalde por el bulevar de San Jorge, no teníamos la razón porque el alcalde es el alcalde y se respeta. Cómo es de bueno tener un espacio y un micrófono en mano para lamer y adular, porque tiene el poder. Las comunidades tenemos el derecho y así lo reclamamos de ser escuchados y evaluar las necesidades prioritarias de nuestros barrios y no de quienes no habitan en ellos. 
Derecho a participar activamente como seres sujetos de derechos y deberes. A refutar y rechazar lo que creemos no es conveniente con argumentos y evidencias. A definir, rechazar e improbar proyectos que le cambian el físico a nuestros sectores, pero nos traen otros problemas.
Mucha gente no sabe ni siquiera el significado de bulevar. Llegada de personas a poner negocios incluyendo cantinas y bermas que se convirtieron en parqueaderos públicos incluyendo las calles. Parquean los mismos carros día y noche. Los andenes, los ampliaron, pero para poner mesas y cuanto comestible se ofrece al público. Las zonas verdes, ni son zonas, ni son verdes. El parque que antes tenía columpios, toboganes y otras diversiones para los niños lo cambiaron por cemento y hoy es el lugar preferido de vagos, ociosos, tomadores de licor y consumidores de droga. Se alejaron los niños y los pájaros. Había árboles, niños jugando. Ahora gente fumando, tomando y cantando a voces. Mucho pavimento en unos sectores, mientras que en otros las calzadas están llenas de rotos e intransitables, ejemplo la calle 50 vecina del bulevar. Mucho para unos y poco para muchos. ¡Qué inequidad en San Jorge!
Elceario Arias

El regreso que se perdió en el camino
Señor director:

En 1961, John F. Kennedy pronunció uno de los discursos más recordados del siglo XX. Prometió que Estados Unidos enviaría un ser humano a la Luna y lo traería de regreso. Esa última parte -el regreso- no era un detalle técnico: era el corazón de la promesa. La hazaña no consistía en llegar, sino en completar el ciclo. Ir, tocar, regresar, contar. La humanidad toda sería protagonista de un futuro compartido. Más de medio siglo después, el lenguaje ha cambiado de manera profunda. La NASA enviará personas a la Luna en la misión Artemis II, como parte de un programa que busca establecer allí presencia sostenida. Pero la épica del “fuimos” ya no está. Se habla de “volver” como quien vuelve del supermercado: un trámite, una escala. La Luna, que fue destino, ahora es infraestructura. El programa Artemis lo dice sin rodeos: el objetivo es utilizar la superficie lunar como banco de pruebas para tecnologías que permitan llegar más lejos, especialmente a Marte. La Luna ya no es el final del viaje, sino un paso intermedio, un laboratorio donde ensayar lo que importa: Marte. ¿Por qué Marte? Porque está ahí, y porque se ha convertido en el nuevo mito de la época.
Marte es un horizonte que mezcla ciencia, geopolítica, ambición tecnológica y una narrativa de salvación ante el deterioro de la Tierra. Pero hay un detalle que no se menciona con claridad: no existe aún un plan ejecutable para traer de vuelta a quienes viajen a Marte. Las agencias espaciales lo incluyen en escenarios de largo plazo, pero el horizonte es remoto y la distancia entre planear y poder es inmensa. Para despegar desde Marte se necesitaría producir combustible en el propio planeta a escala real. La radiación solar y cósmica representa un riesgo severo. Y la masa de combustible necesaria para un viaje de retorno es tan grande que no puede llevarse desde aquí. Por eso, cuando se habla de Marte, el verbo “volver” se usa en condicional, o se omite. Se habla de “ir”, de “explorar”, de “establecer presencia”, de “colonizar”, pero no de regresar. Ese “algún día” no incluye todavía la vuelta. La Luna se ha vuelto rutina; Marte, un salto sin red.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona
 

¡Me duele Manizales!
Señor director:

les voy a explicar por qué. En varias notas publicadas he manifestado mi profunda tristeza de ver cómo la ciudad, que ha sido reconocida como uno de los mejores vivideros del país, tiene muy cerca del Centro una zona que no se diferencia en nada de un basurero y un abandono que no tienen par. Me refiero a la Plaza de Mercado o Galería, que es actualmente una vergüenza nacional. Y es que para no ir muy lejos creo que el alcalde Rojas no la conoce y mucho menos la multinacional y multimillonaria Emas. Todo el sector es como un mar de inmundicia y abandono. No he visto la primera ama de casa nuestra que diga: voy a mercar a la Galería, porque lo cierto es que se muere del miedo a un atraco o a una crisis nerviosa al verse rodeada de tanta miseria y mendicidad. Pienso que si a la Galería no se le pone mano, en poco tiempo va a desaparecer. Emas, repito, tampoco actúa como debe ser y nunca envía sus operarios a intervenir la zona y a darle al menos una manito de limpieza. Lo podría hacer igualmente con Bomberos y aunque no es una emergencia, allí serían muy útiles sus mangueras.
Bernardo Molina Marulanda

Al oído de Emas
Señor director:

Es deprimente y de mal gusto ver ciertos sitios, entre ellos las esquinas, cumpliendo una función de basureros públicos. Es muy desagradable la acumulación de restos vegetales y de toda clase de desechos, a veces infranqueables, y cómo los transeúntes tenemos que bajarnos de las aceras corriendo riesgos con los vehículos por obra y gracia de tener que cederles espacio a las basuras. Todo parece indicar que no hay solución práctica, pero sí existen y, desde luego sencillas, elementales y económicas. ¿Multas? Con las fotomultas y los siriríes de tránsito tenemos y sobra. No son medidas punitivas, no es afectando el bolsillo de los usuarios que bien caros pagamos los servicios públicos, entre ellos el de aseo. Una sensible administración haría una revisión justa con unas tarifas asequibles y más moderadas en una ciudad con tantos reconocimientos y distinciones, pero no para todos sus moradores. Títulos honoríficos que no pasan de eso, ganados con protoamañados y prefabricados. Menos mal que el pueblo vive y come callado en medio de su ignorante resiliencia. ¿Soluciones?, muchas, pero a sugerencias oídos sordos. La democracia es una palabra respetable, pero de tanto manosearla perdió su vigencia. Los ciudadanos no tenemos ni voz ni voto.
Simple y llanamente se ponen recipientes de plástico en los sitios donde se depositan las basuras, se adhieren al suelo para que no se los roben y se hace la recolección a tiempo. Poco a poco iremos aprendiendo a que las basuras no se arrojan al suelo. También se requieren campañas educativas puerta a puerta, en las instituciones educativas los docentes también podrían educar en el buen manejo de los residuos. Como dice la sabiduría: “No hay peor sordo que el no quiera oír, ni peor ciego que el que no quiera ver”. Los ciudadanos también podemos contribuir, pero se debe articular un trabajo en equipo, tener sentimiento de afecto por el sector donde vivimos, es nuestra casa.
Elceario de J. Arias Aristizábal

La Voz de los Andes
Señor director:

Sentí gran nostalgia cuando supe de la noticia que la frecuencia 1.390, donde estaba mi querida emisora, da paso a la nueva Radio Manizales, que indiscutiblemente tendrá como cimiento lo que venía siendo La Voz de los Andes, que en el último tiempo tuvo como gerente al apreciado hombre de la Radio del Gran Caldas, el notable periodista deportivo Olmedo Correa, quien fue comentarista principal por una década en Radio Manizales de Todelar.
Reitero, no puedo negar que siento nostalgia por su partida del dial, ya que es emisora de muchos recuerdos para mí, ya que en esa valiosa radio, adscrita a la Red Sonora, presenté en variados programas mis Notas Cívicas. Estuve en los espacios de los periodistas Rafael Zuluaga Villegas, Hernán Giraldo Trujillo, Zehir Delgado Valencia, Héctor Arango, Hugo Cuartas, Óscar Campuzano, Bernardo Marulanda, Felipe López. En varios momentos en Interview, Álvaro Hernando Gallego dio lectura a mis notas... personas muy generosas que me brindaron oportunidades que no me cansaré de agradecerles. Al respecto conservo grabaciones de algunas notas emitidas.
Quedan muchas más lindas cosas por contar, esto es apenas una simple introducción a lo que será la Nota Cívica culminada. Oportuno es el momento para desearle grandes éxitos a la Nueva Radio Manizales, que tiene como líder del proyecto a Robinson Echeverry, quien durante una década estuvo con Las Voces del Fútbol en La Cariñosa y Alerta Manizales. Tendrá a un importante periodista escritor Martín Jahir Sánchez Gallego. Es de alegría para los caldenses que Manizales, vuelva a ser epónimo en la radio.
Rogelio Vallejo Obando