En el pasado se vivía mejor
Señor director:

Piensa uno que en verdad antes se vivía mejor, pese a las cosas tan modernas de ahora. Frecuentemente pasa que cuando a una familia se le daña el teléfono, el Internet, la televisión, etc., tiene que sacar vacaciones para pedir una reparación, porque tiene que llamar a Medellín y quedarse horas enteras para recibir respuesta de un conmutador si está de suerte, y le contestan de EPM. Antes, cuando todos esos servicios eran nuestros, con una simple llamada al 114, que era breve e inmediata, llegaban los técnicos de la telefónica a efectuar la reparación. ¡Qué tiempos aquellos...!, pero lo que duele es que la clase dirigente de la época le regaló la empresa de servicios públicos a los antioqueños y pare de contar. “Chupen por bobos”, como decían los abuelos. Ahora todo se maneja desde Medellín.
Bernardo Molina Marulanda

Los abrazos de los padres a sus hijos
Señor director:

No existe nutriente para el alma más poderoso para los hijos que los abrazos, dados con profundo amor. Es el alimento espiritual que se entrelaza entre los padres, el cual fortalece y conlleva a darles seguridad, como expresarles todo el afecto, lo cual es determinante para vivir con alegría y bienestar. Jamás negarse a abrazar a los hijos y expresarles que se les quiere mucho y todo lo que valen en su existencia.
Los papás a veces no son dados a hacerlo, pero sí las mamás, por ello se habla de que madre solo hay una. En realidad son más protectoras y cariñosas; cuántas veces deben, asumen su rol solas. Los hijos desde que nacen necesitan de la compañía y afecto de ambos progenitores, no es sano dejarlos y abandonarlos. La figura paterna en la formación es determinante, de ahí que si las madres los abrazan una vez, el papá debe hacerlo todas las veces que tenga la fortuna de tenerlos a su lado.
Que los hijos no se críen con la ausencia y vacío del amor del padre, ya que esa cruz la llevará consigo toda la vida y tendrá muy poco o nada para dar a los suyos en un futuro.
Álvaro Alzate Ussma

Agradecimiento de Milcositas
Señores Editorial LA PATRIA

Por medio de la presente, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento editorial LA PATRIA que a lo largo de los años me brindaron su apoyo, confianza y acompañamiento al Almacén Milcositas, permitiéndonos cumplir con nuestra labor comercial en la ciudad de Manizales.
Después de 38 años de servicio continuo, en los cuales atendimos con compromiso, honestidad y dedicación a nuestros clientes y aportamos al desarrollo económico y social de la región, hemos tomado la decisión de liquidar nuestro almacén. Esta etapa marca el cierre de un ciclo lleno de aprendizajes, retos superados y relaciones valiosas con cada una de las instituciones que creyeron en nuestro proyecto.
Queremos destacar que gran parte de nuestra trayectoria y permanencia en el tiempo fue posible gracias al respaldo recibido por parte de ustedes. Su orientación, apoyo institucional y confianza fueron fundamentales para consolidar nuestro trabajo y fortalecer nuestro compromiso con la comunidad manizaleña.
Aunque hoy nos despedimos como establecimiento comercial, nos llevamos la satisfacción de haber servido con responsabilidad y el profundo agradecimiento por el apoyo brindado durante todos estos años por ustedes. Esperamos que este mensaje sea recibido como un reconocimiento sincero al papal tan importante que desempeñaron en nuestra historia.
Con sentimientos de gratitud y respeto les deseamos éxitos continuos en su valiosa labor.
Luz Stella Valencia Botero, Almacén Milcositas
 

Ministro malo y perverso
Señor director:

Es increíble ver cómo al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, le importa un comino la salud de los COLOMBIANOS. Es un ser perverso, malo, cruel; pero qué más podríamos esperar de este nefasto Gobierno. Solo se preocupan por ellos y vivir sabroso, qué bueno que estuviera en la posición de los colombianos del común, que tenemos que luchar por la atención en las EPS.
Laura Victoria Franco Botero

Parques y equipamiento
Señor director:

En Manizales, que yo me acuerde, existía una oficina llamada Parques y Equipamiento, cuya actividad, muy loable por cierto, era mantener muchos sitios de la ciudad en buenas condiciones, presentables, aseados y sin la más mínima muestra de abandono. Pero como lo bueno no dura, acabaron con la dependencia y dejaron a Manizales la bella en las peores condiciones. Los parques, que son nuestro tema de hoy, están en condiciones miserables. Sus zonas verdes deterioradas, las bancas, si las hay, desbaratadas, en fin, caos total. Será que podemos volver a crear una Oficina en la Alcaldía que le ponga seriedad al asunto y rescatemos los parques para el embellecimiento de nuestra capital ....? 
Bernardo Molina Marulanda

La benignidad consigo mismo
Señor director:

Los seres humanos, por ser racionales y tener un sin número de emociones, positivas como negativas, es muy dado a estar recordando los errores que ha tenido a lo largo de su vida. Ello es altamente nocivo, ya que su esquema cognitivo y mental irradia tristeza, ansiedad, depresión y sufrimiento poniendo barreras para poder avanzar el sendero de la vida en sus metas propuestas. Es indispensable luchar por evitar ante todo hablar de esos malos momentos o turbulencias, actuando de esta forma el subconsciente realiza un trabajo extraordinario de limpieza y tranquilidad.
El pasado espinoso jamás puede contar para que cada persona construya y cristalice sus sueños, en aras de triunfar, y alcanzar la felicidad, como las relaciones apacibles y serenas con la familia. Tiene que aplicarse la benignidad consigo mismo, la autocompasión y la autoestima son pilares fundamentales para alcanzar la paz y la serenidad interior.
Álvaro Alzate Ussma

Quisquilla de las comas
Señor director:

En La Patria del martes 16 de diciembre don Efraim Osorio en sus ‘Quisquillas’ exagera con el uso de las comas. En los dos primeros renglones que se refieren al aparte de las preposiciones, aparecen seis comas de las cuales son innecesarias cuatro. Veamos: “Las preposiciones tienen, cada una, su oficio propio en la oración, oficio que, por regla general, no pueden intercambiar”. Sin las cuatro comas innecesarias quedaría así: “Las preposiciones tienen cada una su oficio propio en la oración, oficio que por regla general no pueden intercambiar”. Además, el término ‘propio’ sobra, porque su y propio en este contexto hacen redundante el contenido. Se advierte que el uso inadecuado de las comas puede cambiarle el significado a lo que se quiere decir, como se ejemplifica con el fenómeno de la resurrección de Jesucristo en el siguiente texto: “Jesucristo está aquí, no resucitó” y adicionando una coma: “Jesucristo está aquí, no, resucitó”. El uso exagerado de las comas puede hacer tediosa la lectura como decía “el maestro” Luis Enrique García el siglo pasado en sus agradables clases de gramática, ortografía y afines en la Universidad de Caldas. Por definición, la coma indica “una pausa breve en un enunciado”, entonces muchas pausas seguidas con comas innecesarias hacen la lectura entrecortada y poco agradable.
Rigoberto Escudero Osorio
 

Elecciones 2026
Señor director:

Asistí a una de esas reuniones ejecutivas de fin de año en las que, por pacto tácito, se evita hablar de empresa para fingir camaradería personal. El guión es conocido: hijos, viajes, enfermedades, dietas. La leche deslactosada y la de almendras -que alguien despachó con gracia: “creeré en ella el día que vea ordeñar una”- marcaron el tono.
La política, inevitable, se coló como invitada. Se habló de elecciones: de un lado, el candidato ya definido; del otro, una montonera de deseos, porque ni siquiera alcanzan a ser ambiciones. Sueños de dos por ciento que, gracias al voto en contra, crecen hasta coronar al menos pensado. Con un almirante que no manda, arrea.
Un contertulio, rector de una emisora que aún recuerda cuando las cadenas radiales pesaban, resumió la estrategia: esperar, cuidarse de no ser quemados por las redes sociales y su corte de inquisidores digitales. La conversación murió ahí, como tantas veces.
Uno piensa entonces que al camarón que se duerme se lo comen los sapos, y que ya estuvo bien del experimento de la llamada izquierda progresista. Llamada, porque nada más conservador que un fanático, sea del color que sea. El progresismo, al final, parece un traje alquilado: se devuelve arrugado y con manchas de corrupción sin límite.

Luis Fernando Gutiérrez Cardona

Paradojas humanas
Señor director:

La ley penal colombiana parece que no supiera de justicia y su intención pareciera favorecer ciertos intereses, que si bien es cierto son válidos a la luz de doctrinas muy bien fundamentadas terminan validando la impunidad y de ahí tantos homicidios que se presentan cuando los delincuentes profesionales se aprovechan de esta coyuntura para instrumentalizar agresiones. La delincuencia que protagonizan los jóvenes hace tanto daño como la que ocasionan los adultos. En el país se ha vuelto normal que los adultos que se dedican a la delincuencia sean tan listos y de tan bajo perfil moral y ético como para aprovechar las consideraciones que la ley penal actúa con tanta laxitud para delinquir y hacer su “trabajo” con menores de edad que desde luego tampoco son ángeles, ni Francisco de Asís.
Relativamente es fácil encontrar sicarios de corta edad para motivarlos y convencerlos que sin escrúpulos morales esta profesión es rentable y hasta fácil para alguien que poco arriesga por obra y gracia de una legislación permisiva y flexible que resulta ser tan benevolente y alcahuete con quienes delinquen y es muy poco lo que arriesgan. Los ciudadanos de bien, nos preguntamos: Si son menores de edad, ¿por qué actúan como adultos? Se requiere que se den cuenta que para ellos también hay leyes y que deben responder por sus acciones cuando agreden a la sociedad de la cual hacen parte y como todos los demás ciudadanos, que debemos tener comportamientos normales, ellos también están llamados a hacerlo en razón de ser sujetos de derechos y deberes. Definitivamente, lo que de niño se aprende, se practica de adulto. Los hogares en gran parte son los responsables del comportamiento de jóvenes que han recibido mal ejemplo o les ha faltado un buen acompañamiento. El Gobierno también aporta su cuota de irresponsabilidad y de mal ejemplo con su corrupción, flexibilidad y excesiva tolerancia, que en vez de educar se convierte en acicate de imitación y mal actuar.
Elceario de J. Arias Aristizábal

Balance de festividades
Señor director:

Hemos pasado una temporada de Navidad y Feria con un relativo sinsabor por los resultados presentados, tanto a nivel nacional como local. Veamos: El fin de año llegó con fiestas y alzas; satisfacción para unos y no tanto para otros. Mientras a nivel nacional se tiene consideración con la clase asalariada, los alcaldes, sin ningún estupor, alzan el transporte por encima del IPC. Esto me hace recordar a un ministro de otra época, Juan Camilo Restrepo, quien hizo devolver esas alzas arbitrarias. Eran otros tiempos.
Sobre la semana de Feria: una de cal y otra de arena. Como siempre, una carrera 23 atestada, sin por donde caminar; el espacio público fue inexistente, pero cobrado. Taurinamente hablando, bien por los casi llenos en la plaza, pero mal al escuchar a políticos en campaña despotricando del Gobierno. En realidad, quien le quedó mal al pueblo fue la Corte Constitucional, que se dedicó a tumbar las reformas necesarias, pero dejó pasar la ley antitaurina sin medir las consecuencias sociales y de salud (como el caso del Hospital Infantil, que se queda sin recursos).
Jorge Edisson Hincapié L., representante Comité de Prestaciones Sociales Unidad Democrática

Antiguas cajas de teléfonos
Señor director:

Como todo cambia y que tal que no fuera así, ya pasaron de moda y estorban unas cajas metálicas que sirvieron para distribuir las líneas telefónicas analógicas, que ya también desaparecieron ante la digitalización de las redes. El asunto es que en muchas esquinas de la ciudad todavía hay de esas cajas metálicas presentando un pésimo aspecto y una mala imagen. Como la antigua empresa telefónica de Manizales desapareció, porque se la regalamos a los antioqueños, entonces ¿a quien le corresponderá retirar tales estorbos de las calles para que no sigan presentando tan fea imagen de abandono ? Es cuestión de decidir: o lo uno o lo otro.
Bernardo Molina Marulanda

¡Qué irresponsabilidad con la salud!
Señor director:

Lo que bien funciona debe mejorarse para que funcione mejor, y lo que no funciona eliminarlo y reemplazarlo. Es la lógica en la prestación de un servicio, entre ellos el de la salud, en cuyo entramado todo funciona mal, aunque quienes tienen la responsabilidad de la prestación del servicio digan que se presta con normalidad o simplemente guardan silencio cómplice al no dar las explicaciones que merecemos los usuarios de un servicio tan vital en la vida. Simplemente no hay citas y si las hay, no hay medicamentos o los entregan incompletos, quedando pendientes, pero por más que se acuda a reclamarlos estos no llegan y terminan perdiendo la vigencia para su reclamación. Estamos de mal en peor sobrepasando el nivel de pésimo.
¿Por qué?, nos preguntamos los ciudadanos, si en Colombia tenemos los mismos derechos, unos tenemos qué hacer filas interminables desde el amanecer para recibir un acetaminofén y los mimados del sistema tienen los mejores y oportunos servicios, sin incomodidades, maltratos y madrugones. Todos nos quejamos en silencio, pero de ahí no pasamos. Quién o quiénes levantan una voz pidiendo justicia para que se mejore la salud de los colombianos. No es acaso un homicidio la muerte de personas que pagando un servicio no lo reciban o lo “reciban” de mala calidad por negligencia del Estado y en particular del Ministerio de Salud. No es homicidio la muerte de personas cuyo estado de salud se va deteriorando por no atenderse oportuna y eficientemente llegándose a inhabilitaciones laborales y en otros casos hasta la muerte. No es entendible que a quienes nos descuentan por el pago del servicio recibamos un trato de “pordioseros”. Y también quienes no cotizan merecen respeto porque así lo estipula el sistema.
Un país tan abundante en abogados debería como ejercicio profesional que al menos uno de ellos demandara al Ministerio de Salud por negligencia e irresponsabilidad, y con argumentos sólidos y jurídicos le obligaran a asumir la responsabilidad que le asiste con un servicio tan vital.
No hay razón para que en un estado de derecho sucedan hechos tan graves y no pase nada. El Gobierno también es sujeto de derecho y de demandas para que cumplan con los mandatos constitucionales y legales y no tolerar tanta omisión en términos indefinidos.
Elceario de J. Arias Atristizábal