El sujeto del derecho (II)
Señor director:
Preguntar por el sujeto del derecho es averiguar por el titular del mismo, indagar quién tiene derechos.
En el artículo anterior se trató de dar respuesta a la pregunta desde la Filosofía, específicamente desde dos de sus tratados: la Antropología y la Ética. El argumento alegado fue este: solo tiene derechos, únicamente es sujeto del derecho el ser humano, dotado por Dios de entendimiento y voluntad.
Por consiguiente, según lo argumentado, los animales no tienen derechos, no son sujetos de derechos, pues carecen de entendimiento y de voluntad libre. Su conocimiento es de orden sensible, un conocimiento (¿inteligencia?) sensitivo; no hay en ellos libertad, proceden por instinto.
Hasta este punto Platón y Aristóteles aprobarían sin asomo de duda lo expuesto. Pero resulta que un colega mío, muy modesto él, añadió dos argumentos tomados de la Filosofía del Derecho y que recibirían el aplauso de Kant y de Hegel. En primer término son sujetos de derechos aquellos seres que pueden DEMANDAR el reconocimiento y el cumplimiento de los mismos. Es evidente que nadie más que los humanos puede hacerlo.
En segundo término son titulares de derechos los seres que tienen DEBERES U OBLIGACIONES. Los deberes u obligaciones son la contrapartida de los derechos.
Se deduce de aquí que los animales no pueden ser sujetos o titulares de derechos, ya que ellos son incapaces de demandar, y a ellos no se les puede exigir que cumplan deberes u obligaciones.
Los animales, entes que se mueven fuera del ámbito jurídico, tienen NECESIDADES que deben ser atendidas por los humanos.
Los entes no sintientes, como los ríos y los páramos y nevados, tampoco son sujetos de derechos.
Sujetos y titulares de derechos son las COMUNIDADES que viven en su entorno.
Bueno, ciertos ríos tendrían derechos, como uno de la Península Ibérica, que le habló así al rey visigodo Don Rodrigo, instándolo a detener la invasión musulmana en el año 711: “Acude, acorre, vuela, / traspassa el alta sierra, ocupa el llano; / no perdones la espuela, / no des paz a la mano, / menea fulminando el hierro insano” (Fray Luis de León, Profecía del Tajo).
Y por lo que toca a nevados y páramos, podrían reclamar derechos el Popocatépetl y el Ixtazíhuatl, que dominan el valle de Anáhuac, en Méjico, como cantaba la sin par María Dolores Pradera, acompañada por Los Gemelos, en la interpretación de “La leyenda de los volcanes”.
Padre Jaime Pinzón M.
La dignidad que no se legaliza: ¿Es el aborto el verdadero “derecho reproductivo”?
La semana pasada, una amiga que trabaja en urgencias pediátricas me contó una historia que no podemos ignorar. Una bebé de siete meses de gestación llegó de un centro que practica abortos “legales” (amparados por la sentencia C-055), lista para recibir la inyección letal. Por segundos, la vida triunfó: la bebé nació en la camilla antes de que pudieran asesinarla. Rápidamente fue trasladada a una unidad de cuidados neonatales. Durante los siguientes dos meses el personal de UCIN la cuidó y la apadrinó. Le dieron todo el amor y atención que necesitó, y cuando estaba lista para irse fue entregada a Bienestar Familiar, donde encontró una familia, que hoy es inmensamente feliz.
Esta niña, salvada por un soplo de tiempo, es la prueba viva de que el ser humano lucha por nacer.
Mientras nuestros medios de comunicación celebran a quienes promueven los llamados “Derechos Sexuales y Reproductivos”, como si el aborto fuera un método de planificación normal, la realidad en los hospitales es brutal. Los médicos no estudian seis años para convertirse en verdugos. ¿Qué mensaje da una sociedad que obliga a un profesional, cuyo juramento Hipocrático es proteger la vida, a volverse un “matarife” de niños?
La ciencia es clara: el ser humano es persona desde la concepción. El código genético único de ese bebé, a las siete semanas o a los siete meses, establece una identidad que le da valor. El valor de una vida no puede ser subjetivo, basado en si la madre lo quiere o no. Las leyes pueden normalizar el aborto, pero nunca podrán legalizar que se le arrebate el derecho fundamental a vivir al ser más indefenso.
Nos hablan de “aborto seguro” y de apoyo psicológico opcional, pero no mencionan el costo real: la perforación de un útero, o el terrible daño psicológico y la ideación suicida que deja el trauma postaborto. La verdadera caridad y el verdadero derecho no están en ofrecer una solución homicida, sino en rodear de apoyo y ofrecer la adopción.
La vida está en juego. Dejemos de aceptar que la crueldad es un derecho y volvamos a defender la grandeza que hay en cada niño concebido.
Clara Inés Llano Uribe
El “Magnificat” Bachiano
No ha sido igualado ni podrá serlo en esta vida temporal por ningún compositor; lograr eso aquí abajo es imposible, puesto que a Juan Sebastián le llegó la inspiración divina, semejante a la que recibieron los profetas y los evangelistas para escribir la Sagrada Biblia.
En el cielo los bienaventurados no alcanzan tan alta perfección y belleza como las que caracterizan el arte del maestro Bach cuando cantan el Magnificat; los ángeles sí llegan a igualar, mas no a sobrepasar, la música de Johann Sebastian. Únicamente la Virgen supera al Kantor de Leipzig en la celestial puesta en escena de esta alabanza que glorifica al Dios Uno y Trino.
Jaime Pinzón M., pbro.
Comentario a una columna
Doctor Francisco Javier González, quiero hacerle un comentario con relación a su columna en el periódico LA PATRIA del día 1 de septiembre de 2025, titulada “Premio para Manizales con un contraste hídrico preocupante”.
Le pido que si utilizo palabras ofensivas no las considere hacia usted a quien respeto, sino sobre su opinión.
El contenido del escrito en su contexto me parece bien e interesante como todas sus columnas que siempre leo, pero me pareció mezquina para el reconocimiento que recibió la ciudad, si bien es cierto en el inicio de la columna deja intuir los temas a desarrollar, Manizales estaba y aún está de plácemes por el reconocimiento y por ello pienso que sus elogios se quedaron cortos, hay que celebrar y resaltar lo poco bueno que se nos presente y este es uno de los casos, creo yo, como manizaleño orgulloso de mi tierra deberíamos celebrar y la columna debió ser más amplia al respecto.
Si bien es cierto el tema del agua no solo en partes de nuestro departamento, sino peor aún, en ciertas regiones del país es crítico, una de las fortalezas y por las cuales podemos sacar pecho es por la calidad y servicio del agua de la ciudad que para mí entender por el título se iba a reconocer y elogiar.
Hago una analogía de la columna, es como si en una boda donde el personaje central generalmente es la novia, toda la atención se centrara en la mamá de ésta o la música, el tema a resaltar en el momento era el reconocimiento preponderante internacional recibido y no el asunto del agua en Caldas que da para desarrollar una o más columnas.
Gracias doctor por su tiempo dedicado a leer mi sentir y por sus columnas en el periódico local.
José Fernando Díaz Osorio
Señor director:
Alguien, con suficiente razón, insinuó que la discriminación por estratos en Colombia era lo que venía polarizando aún más el país, descartando de plano que la política partidista es la principal razón. Muchas veces se ha insistido que si eliminamos los estratos sociales y nos sometemos al mismo rasero las cosas cambiarían en un alto porcentaje para beneficio de la comunidad. Aquí se separan los ricos de los pobres con un simple número. Usted es un pobre peletas si su estrato es 1, 2 o 3. Es media petaca si es 4. Solvente o adinerado si está entre los 5 y 6. Bueno sería que se legislara sobre este tema tan chocante y todos fuéramos simplemente colombianos de bien.
Bernardo Molina Marulanda
Señor director:
El 10 de septiembre, la Academia Caldense de Historia presentó la revista Impronta, su órgano informativo, en el salón Rafael Uribe Uribe de la Gobernación. Esta publicación, bajo la dirección del académico Fabio Vélez Correa y la orientación del presidente de la corporación, el historiador y periodista Álvaro Gartner Posada, se edita anualmente con artículos sobre historia regional y nacional.
El número 23 de Impronta contiene temas de invaluable importancia, dedicando un amplio espacio a la ciudad de Salamina con motivo del bicentenario de su fundación. Sobre esta “Ciudad Luz”, se incluyen estudios de los historiadores Jorge Enrique Esguerra Leongómez, Manuel Uribe Ángel y Rafael Arango Villegas.
Además, el académico y presidente honorario de la Academia Caldense de Historia, Albeiro Valencia Llano, escribe un estudio sobre la creación del departamento de Caldas. El historiador quindiano Jaime Lopera Gutiérrez, presidente de la Academia de su departamento, aborda la creación del departamento del Quindío, que se desmembró de Caldas en 1966. Otros miembros de la Academia que contribuyen con sus artículos son Luis Ernesto Henao Buitrago, Julián Chica Cardona, Ángel María Ocampo Cardona, Germán Ocampo Correa, Fabio Ramírez Ramírez, Jaime Pinzón Medina y María Matilde Londoño Jaramillo.
En sus estudios, estos autores recogen aspectos desconocidos de la prehistoria y de la historia reciente de lo que Luis Carlos González llamó la “Mariposa Verde”, hoy conocido como el “Gran Caldas” o “Viejo Caldas”, que agrupa a los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda.
Este medio de comunicación histórico es un aporte significativo a la cultura y un esfuerzo para evitar que la historia de la región caiga en el olvido. Es preciso felicitar a los gestores y realizadores de esta publicación y agradecer al gobernador, dr. Henry Gutiérrez Ángel, y a la secretaria de Cultura del departamento, Luz Helena Castaño, por el apoyo financiero para su edición.
Fabio Ramírez Ramírez
Muchos manizaleños como yo sentimos que detrás de los buenos proyectos para la ciudad hay una fuerza muy poderosa para impedirlos y con manos y acciones siniestras decir: aquí no se hace lo que nuestra premiada capital quiere, sino lo que nosotros permitamos. La premisa anterior para recordar que en el año 1997, en la Alcaldía de no sé quién, se diseñó una excelente ruta para otra línea del cable aéreo que llegaba a las siguientes estaciones para prestar un formidable sistema de transporte. Las estaciones eran 13, más o menos así: bomba Caldas, la Fuente, Villamaría, Fátima, Palermo, parque Bicentenario, La Enea, Centro, El Caribe, La Carola, glorieta San Rafael, etc. Hubiera sido lo mejor por el cubrimiento y las ventajas que le ofrecería a Manizales y su bella y arisca topografía, pero quién lo creyera, los oscuros enemigos que tenemos le dieron un rotundo no a tan ambicioso proyecto.
Bernardo Molina Marulanda
Hace 10 años, un estudiante fue apartado de la institución educativa por no encajar en sus políticas perfeccionistas, facilistas y excluyentes. Quedó a la deriva. Su solicitud de reingreso fue negada de manera unánime por el consejo académico y la comisión de disciplina. Viajó a otra ciudad en busca de oportunidades, pero la orfandad y la falta de afecto lo empujaron hacia una vida fácil y desordenada que pronto lo convirtió en un habitante de la calle. Más tarde, una disputa motivada por celos infundados lo llevó a cometer un homicidio. Su arma blanca quedó incrustada en el pecho del rival. Pasó ocho años de terror en la prisión, acosado por la persecución implacable de quienes se oponían a su decidido intento de rehabilitarse.
Hoy, la espigada y escuálida figura de este joven de 28 años refleja las huellas del abandono y la desnutrición. Deambula por las calles de la ciudad, tratando de sobrevivir con la venta de golosinas.
De repente vio a su maestro. Sus pupilas se dilataron y brillaron, y una tímida y simpática sonrisa resplandeció en su golpeado rostro. Con voz entrecortada dejó escapar un lamento: “¿Por qué no lo escuche?”. Entonces narró su pesada historia. Tras el llanto, el maestro le donó lo que faltaba para la cuota del día, y el abrazo y las palabras de agradecimiento fueron inmediatos.
Vivimos en un mundo de acciones retorcidas en el que los niños y adolescentes permanecen en riesgo, y la escuela, en muchos casos, se hace sorda a su llamado de abrigo. Las autoridades educativas, obsesionadas por obtener excelentes resultados en las pruebas externas para figurar en el ranking de las mejores instituciones, optan por dejar a su suerte los estudiantes incómodos en lugar de transformarlos. Ese error produce graves daños colaterales que debilitan el tejido social.
A ello se suma una realidad demográfica: el control de la natalidad. Sin relevo generacional, la población se hace vieja. La escuela, en un futuro cercano, podría quedarse sin estudiantes; los docentes saldrán a buscarlos en las calles para completar los cupos, y aquella estrategia excluyente del pasado, tarde o temprano, desaparecerá.
Orlando Salgado Ramírez
Declaración de Ética Médica y Compromiso Social
Señor director:
En días pasados con ocasión de los 70 años de la Academia de Medicina de Caldas y el encuentro de las Academias de Medicina de todo el país realizado en Manizales ha surgido la siguiente declaración de ética médica, humanismo y compromiso social en medio de tan turbulentos días de nuestro sistema de salud:
Preámbulo. En Caldas la Medicina es un acto de confianza.
Honramos la Ley 23 de 1981 y la leemos desde los desafíos de hoy: autonomía real, justicia efectiva, ciencia íntegra y cuidado que reconoce la vulnerabilidad. Nos guían los principios de autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia; el acto médico prudente, honesto, cívico y con apertura para el aprendizaje; y la ética del cuidado, que pone en el centro a las personas y sus contextos. Asumimos la diversidad y la interseccionalidad: nadie es un diagnóstico; cada paciente es historia, territorio y relaciones.
Pilar 1. Política pública en salud
Seremos una voz independiente y útil. Escucharemos a las comunidades urbanas y rurales, a pacientes y equipos de salud; llevaremos evidencia clara a las decisiones colectivas; y defenderemos la igualdad de trato sin discriminación. Nuestro compromiso es convertir el conocimiento en recomendaciones aplicables y evaluar su impacto de forma pública.
Pilar 2. Formación del talento humano
La ética se vive en la práctica. Promovemos el cuidado, la compasión, la integridad académica y la investigación responsable. Queremos profesionales técnicamente sólidos y moralmente sensibles, capaces de actuar en contexto, deliberar, escuchar y decidir con prudencia. A un médico no lo define solo su currículum, también la forma en que trata al que sufre. Ahí está la diferencia entre saber y ser.
Pilar 3. Sistema de salud
Sobre la base de un acceso equitativo a los servicios de salud: La calidad empieza por la seguridad del paciente y una cultura justa que aprende de las situaciones problemáticas. Exigimos transparencia en conflictos de interés, tiempos dignos de atención, información comprensible y participación de familias. La innovación debe ser explicable, no sesgada y con supervisión humana; y nuestras prácticas clínicas y de gestión reconocerán la salud como responsabilidad ética.
Cierre.
Esta Declaración no es un gesto ceremonial: es un modo de actuar. En consultorios, salas, aulas y territorios, elegimos una medicina competente y compasiva, fiel a la Ley 23 de 1981 y a la dignidad humana que nos convoca. Que los próximos años de la Academia se midan por la vida mejorada de las personas a quienes servimos.
Academia de Medicina de Caldas, 70 años.
Se impone acuerdo básico
Señor director:
“Aceptar como acuerdo básico que el camino de la muerte, del desangre y el dolor es equivocado. Dicho de otro modo: rechazar la violencia como herramienta para conseguir el cambio social”, es un pensamiento y acción que familias y empresas esperan de todos los que hoy promueven la violencia, que muy en el fondo es la sabia respuesta a aquellos que siguen creyendo torpemente que “la violencia es la partera de la historia”, que ignora y desconoce maliciosamente al desarrollo científico y tecnológico de todo orden. No se debe olvidar nunca, que la Constitución y las leyes tienen que ser respetadas por los seres humanos que viven en Colombia. Y el Estado pendiente de que así sea.
Rogelio Vallejo Obando
Festín de precandidatos
Resulta exorbitante el número de precandidatos a la Presidencia de la República, hasta ahora se acerca a los 100; esas son las gracias de la democracia, de las que muchas personas abusan y por eso estamos en el festín de aspirantes. El calendario electoral de la Registraduría tiene programada la jornada de elección presidencial en primera vuelta para el domingo 31 de mayo de 2026.
Somos muchos los ciudadanos que queremos una elección sin tantos candidatos. El ideal sería con un candidato opositor al sistema de Gobierno de Gustavo Petro; otro de las toldas del actual gobernante y de uno a tres como aspirantes de otros movimientos políticos.
Si bien la Constitución establece que en términos muy generales cualquier ciudadano en ejercicio puede ser candidato a la Presidencia de Colombia, en la contienda política presente el número de aspirantes, en calidad de precandidatos, es excesivo y contribuye a que los votantes se confundan.
Es que a muchos de los precandidatos que conforman la numerosa lista de aspirantes todo parece indicar que solamente les interesa figurar. La verdad no tienen la experiencia para dirigir una nación y tampoco pertenecen a ningún movimiento político. Es por eso que la mayoría de precandidatos buscan la inscripción legal mediante la modalidad de recolección de firmas.
Ahora lo que se presenta es una confusión electoral y los mayores de 60 años anhelamos las épocas de antes en que las disputas por la silla presidencial no eran con tantos candidatos.
Los precandidatos deberían tener en cuenta una de las frases célebres y rotundas de Winston Churchill, el político británico y Primer Ministro durante la Segunda Guerra Mundial, quien en su oportunidad aseveró que “el problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.
Jorge Giraldo Acevedo
Salamina bicentenaria en acción
El viernes 5 de septiembre se vivió en el Teatro Los Fundadores un espectáculo musical tan majestuoso como creo no se ha vivido uno semejante en muchos años. Lo lamentamos por quienes no pudieron asistir o por algún motivo no tuvieron noticia anticipada de su realización. Se trató de la celebración de los 100 años de la llegada de la Compañía de Jesús (los jesuitas) al viejo Caldas.
El espíritu, corazón e inteligencia que inspiraron la concepción, construcción y ejecución de esta celebración, digna de los escenarios más selectos del arte, fueron los del joven sacerdote jesuita salamineño Luis Guillermo Sarasa Gallego.
El propio S. J. Luis Guillermo y el maestro Victoriano Valencia, fueron los compositores de las dos suites que conformaron la columna vertebral de esta conmemoración. Los directores invitados (Luis Guillermo Vicaría, Huverney Cristancho, Guillermo Ramírez, Holver Mauricio Cardona, Leonardo Marulanda); los músicos invitados de la Orquesta Sinfónica de Caldas, el Colegio San Luis Gonzaga, la I.E. Neira, la I.E. Villamaría;lo mismo que la Coral Santa María, el Coro de Cámara de la Universidad de Caldas “Umbra” y el grupo Gaitas y Tambores, le prestaron su cuerpo y alma a las creaciones de los dos compositores.
Otro joven y talentoso actor, también jesuita, terminó de atrapar la admiración de todos los espectadores con un cautivante, ágil y sentidísimo monólogo. No le faltó razón al provincial de la Compañía de Jesús en Colombia, padre Hermann Rodríguez Osorio, cuando dijo que algo tan conmovedor y maravilloso era sólo comparable con un milagro (esta vez obra de un joven religioso salamineño).
Me alegró por Salamina, pues nutre con hechos de hoy la esperanza de que el pasado glorioso del cual tanto nos hemos enorgullecido y envanecido durante la conmemoración del bicentenario, se vea de algún modo continuado y renovado. La historia de Salamina no puede ser reducida a la conservación y promoción turística de su patrimonio arquitectónico.
Brillantes académicos salamineños de otrora, como el médico, historiador y filólogo Emilio Robledo Correa, dos veces rector de la Universidad de Antioquia; o como el médico internista Pablo Elías Gutiérrez, profesor, decano y rector de la Universidad Nacional de Colombia, y jóvenes como el teólogo Luis Guillermo Sarasa, nos enseñan cómo es que se construye la grandeza de un pueblo.
Jorge Octavio López, un salamineño esperanzado.
El origen de la familia
Este es un tema complejo, sin un punto de origen único, pero se entiende que la familia surge de la necesidad humana de organización social para la supervivencia y la reproducción. Desde una perspectiva antropológica, la familia se consolida con la institución del matrimonio y las alianzas entre grupos, mientras que etimológicamente la palabra proviene del latín “famulus”, que designaba a los sirvientes en la antigua Roma. En la historia, se han estudiado diferentes modelos familiares, destacando el análisis de Friedrich Engels sobre cómo la propiedad privada influyó en la monogamia y la estructura familiar.
Desde lo antropológico, Claude Lévi-Strauss sostiene que el matrimonio es la institución fundamental que da origen a la familia, creando un vínculo social entre dos grupos a través de la unión de un hombre y una mujer con sus hijos.
En sentido biológico y social, el ser humano es un mamífero social que vive en comunidad. Los primeros grupos de parientes se formaron para asegurar la supervivencia, la protección contra depredadores y el cuidado de la descendencia.
En cuanto a lo histórico y evolutivo, a lo largo de la historia, la familia ha evolucionado desde formas de unión conyugal comunal hasta la pareja estable y, posteriormente, la familia monógama. La evolución del sistema de alianzas ha ido de lo grupal a lo singular y de lo matrilineal a lo patrilineal.
Alvaro Alzate Ussma