S.O.S. por capilla... y más
Señor director:
El periódico de casa ganó puntos con la defensa que hizo de la capilla de Belén, en Anserma, de estilo arquitectónico de la colonización antioqueña, que ya no puede lucir su belleza pues le adosaron un "lempo" de edificio, pared con pared. Eso me movió a resucitar lo que escribí en el libro Canas y Arrugas: UNA "PARADA" OCURRENTE
Hace algunos meses, cuando se pensó en el plan de demoler el edificio contiguo a la iglesia de Los Agustinos con el fin de poder verla mejor, un hijo del doctor Alberto Peláez explicó en carta publicada por La Patria algunos aspectos de la construcción de aquel edificio. El doctor Peláez fue el arquitecto de esa obra. Al leer la mencionada carta recordé la anécdota que me contó fray Norberto Escobar, O.A.R., hace muchos años.
Resulta que la ceremonia de inauguración del edificio tuvo lugar en la azotea, con la presencia de los frailes, los obreros, autoridades e invitados especiales. El discurso de rigor estuvo a cargo del arquitecto y fue el siguiente, palabras más, palabras menos:
Un día sugerí a los agustinos que hiciéramos en este lote, aprovechando el desnivel, dos pisos para locales comerciales y un parqueadero subterráneo; los padres estuvieron de acuerdo, hice el parqueadero y los locales, y aquí no me paro yo. Les insinué que hacia arriba hiciéramos el despacho parroquial y un salón de reuniones; estuvieron de acuerdo, los hice, y aquí no me paro yo. Luego les dije que construyéramos encima la residencia de ellos; estuvieron de acuerdo, la construí, y aquí no me paro yo: Después les propuse que más encima edificáramos dos pisos de apartamentos para alquilar; estuvieron de acuerdo, los edifiqué, y aquí no me paro yo. Finalmente los animé a que hiciéramos una terraza que les sirviera para divisar el panorama y para pasearse mientras rezan el Oficio; estuvieron de acuerdo, la hice, ¡Y AQUÍ SÍ ME PARO YO!
Al llegar a este punto el orador PARÓ su discurso. Estaba PARADO sobre la azotea.
Post scriptum- El despeje de esta iglesia y de muchas otras no deja de ser algo deseable; soñar no cuesta nada...
Jaime Pinzón M., presbítero
¿Latinos o hispanos?
Señor director:
Ese gran artista colombiano que se llama Carlos Vives, amantísimo de su tierra y de sus raíces, que acaba de lanzar una nueva canción dedicada a su querida patria chica Santa Marta, con motivo del quinto centenario de la Perla de América, declaró a La W Radio y a toda Colombia que no somos latinos, que no hablamos latín; que somos hispanos, que hablamos español.
No le falta razón al amigo Carlos. Digamos, como dirían los filósofos escolásticos, que somos hispanos “in actu primo”, y latinos “in actu secundo” (porque los españoles son latinos “in actu primo”).
Se habla acá y acullá de Latinoamérica, de América Latina, y eso está bien, porque, por ejemplo, Brasil es portugués y no español, y Haití es francés y no español. Pero no hay que desechar el concepto de Hispanoamérica, de América Hispana. Lo uno no quita lo otro: la idea de Hispanoamérica cabe dentro de la idea de Latinoamérica, sin perder por eso de identidad.
Un profesor
Camilo no sabe sumar
Señor director:
“Señor, ¡a cómo valen las hamburguesas...! A 12 mil. Hágame el favor y me vende 20 para llevar”. El informal, en medio de su asombro porque nunca ha tenido un pedido igual, le dice a Camilo: “Listo, ya se las voy a preparar”, no sin antes preguntar para quién son tan deliciosos comestibles. Camilo le replica que son para repartirlas a los habitantes de calle en Manizales y le agrega que si se demora no se preocupe “yo no tengo afán”. Pero lo más curioso del caso es que cuando va a pagar hace, con calculadora en mano, una cuenta rara hasta el punto que cada hamburguesa sale casi a $20 mil o más con el ánimo de favorecer al vendedor. Le habla también de un regalito y le entrega uno o dos electrodomésticos, que encima casi siempre por la compra. Este es Camilo Cifuentes un personaje que surgió de repente, hasta llegar a convertirse en alguien importante para los habitantes de calle, pues les calma el hambre, siendo ésta una tarea social que le corresponde por obligación a las autoridades. Claro que necesitamos más Camilos, a ver si reducimos los altos índices de pobreza que registra la ciudad.
Bernardo Molina Marulanda
Justicia politizada para Álvaro Uribe
La mayoría de los colombianos en el juicio al expresidente Álvaro Uribe Vélez vimos que primó una justicia politizada y no se practicó lo que en el argot jurídico se llama auténtica política de justicia, con imparcialidad, independencia y objetividad. No dudamos en calificar de infausto e inmerecido el fallo de culpable por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal en contra del exmandatario colombiano, emitido en sentencia de la juez Sandra Liliana Heredia Aranda.
En el llamado “juicio del siglo”, por su duración de más de 13 años y debido a que por primera vez un expresidente llega a los estrados judiciales, se demostró en forma fehaciente que a Álvaro Uribe Vélez no le fallaron en derecho; la juez no valoró las declaraciones de la mayoría de los testigos a favor del expresidente y mucho menos las contradicciones en que incurrieron los testigos Juan Guillermo Monsalve Arias y Carlos Enrique Vélez Ramírez, quienes son elementos con antecedentes penales.
En el transcurso del prolongado juicio sí quedó demostrado que al curtido político Álvaro Uribe Vélez lo que le interesa, en forma prioritaria, es el bien del país y, por lo mismo, desde antes de conocer la decisión aseguró que no la aprovechará para motivar a sus seguidores a realizar marchas, manifestaciones, huelgas y mucho menos actos de protesta.
Es lamentable que las gestiones de Álvaro Uribe Velez, durante sus dos periodos presidenciales, que bien han sido comentadas por las principales plataformas de redes sociales, columnistas, periodistas y ciudadanos corrientes en Colombia y en el exterior, hayan quedado en el olvido por una justicia politizada y donde no primó la imparcialidad, mucho menos la independencia y objetividad o una auténtica política de justicia.
El Gobierno uribista, contrario a lo que se percibe en la Administración de Gustavo Petro, entre otros logros implementó políticas para fortalecer la seguridad y combatir el conflicto armado con las guerrillas. Además sus principales logros se centraron en la reducción de la tasa de homicidios y secuestros, así como en la recuperación de territorios controlados por grupos armados ilegales. También, en el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez se impulsaron reformas económicas que promovieron la inversión extranjera y el crecimiento económico.
El caso podría pasar a segunda instancia en el Tribunal Superior de Bogotá y eventualmente, para casación, en la Corte Suprema de Justicia.
Jorge Enrique Giraldo
Los parques de Palermo
Varias personas del barrio Palermo, con inmenso sentido cívico, contribuyen al mantenimiento y embellecimiento de los parques, especialmente los que están en el guadual que tiene una gran extensión. Allí hay variedad de árboles, grandes y en crecimiento de diferente clase.
La preocupación es que los trabajadores que cortan el pasto y la maleza lo hacen sin ningún cuidado, lastimándolos con la guadañadora, ante lo cual se les exige hacerlo con más precaución; de igual manera se requiere el cambio de varios columpios que ya se van a caer por culpa de los mismos hechos, pues la base está podrida.
También le han pedido al alcalde la ubicación de unas graderías, a donde pueda ir la gente a distraerse al aire libre y cómodamente disfrutando de la naturaleza y el panorama.
Álvaro Alzate Ussma
El uso de los celulares y la urbanidad
Las normas de urbanidad no tienen que estar escritas ni son de obligatorio cumplimiento, pero prestan un invaluable servicio a la convivencia social y al bienestar individual, incluso en aspectos básicos como la salud física y mental. Por más revolucionarias que hayan sido las transformaciones vividas por la humanidad, la necesidad e importancia de la urbanidad no desaparecen, sólo cambian de contenido y forma.
El uso generalizado y hasta compulsivo de los teléfonos celulares reclama urgentemente la reflexión, la definición y la difusión de unas normas de urbanidad hasta hoy inéditas.
Hay dos valores éticos que las pueden sustentar: la propia dignidad y el respeto por los demás.
En esta sociedad ruidosa, son cada vez más escasos y hasta exóticos los espacios silenciosos y sosegados. Disfrutar plácidamente de una comida en un restaurante o de una bebida en una cafetería, ya sea solo o en amena conversación; esperar en calma ser llamados a un consultorio en la sala de espera de un centro de salud; transportarse en un vehículo de servicio público colectivo mientras se observan con curiosidad los paisajes que van quedando atrás o simplemente se descansa; disfrutar de un instante de tranquilidad en un espacio relativamente solitario de la propia casa, de un parque o de un establecimiento público, son todas experiencias prácticamente imposibles de disfrutar en la actualidad, porque muy cerca habrá siempre alguien importunándonos con un celular que utiliza con un volumen que sobrepasa las necesidades de su escucha estrictamente personal.
Por ser suficientemente conocido y repudiado, no me detengo en el vicio de estar manipulando el celular mientras alguien se dirige a nosotros, creyendo contar con atención. Las redes, capaces de frivolizar cualquier cosa, han ilustrado este hecho de las maneras más humorísticas, pero es hora de tomárnoslo en serio.
La escuela puede todavía hacer mucho al respecto con las nuevas generaciones. En cambio, nos invade el pesimismo cuando en la vida diaria comprobamos, una y otra vez, que los más asiduos violadores de las normas de urbanidad en esta materia, en los espacios públicos, son los adultos y nosotros los viejos, que no contentos con obligar a otros a escuchar lo que decimos, los obligamos también a escuchar lo que nos grita el interlocutor.
¿Habrá en algún lugar un emprendedor interesado en ofrecer un espacio libre de celulares?
Jorge O. López V.
No deben cobrar por usar los sanitarios
Señor director:
Cómo es posible que en un lugar público, como el Terminal de Transporte de Manizales se cobre $1.800 por descargar la vejiga. Hay muchas personas de edad que tienen problemas urinarios y que tengan que esperar dos o tres horas por un bus, o personas que llegan de viaje y no tienen ese valor. Este servicio debe ser gratis. Qué tal uno con incontinencia. Gracias.
Hernando López Marulanda
La economía hay que mimarla
Señor director:
Es de lógica elemental que los estados deben mimar y dejar crecer la economía, por la potísima razón que de allí obtienen sus ingresos: vía impuestos de todo orden. Y recordar siempre, que son los empresarios de todo tamaño los que con su producción de bienes surten a los comerciantes para que llenen las góndolas de tiendas y supermercados, que llegan a las familias cuando adquieren alimentos, necesarios para su bienestar. Y no olvidar nunca, que son los empresarios los que generan empleo formal, que por ello merecen incentivos, y no exacciones a sus costos laborales. Y que al producir con abundancia neutralizan la inflación. Comprobado está desde hace tiempo que los estados que conducen con seriedad objetiva la economía están generando felicidad y prosperidad a las familias.
Rogelio Vallejo Obando
Los parques de Palermo
Señor director:
Varias personas del barrio Palermo, con inmenso sentido cívico, contribuyen al mantenimiento y embellecimiento de los parques, especialmente los que están en el guadual que tiene una gran extensión. Allí hay variedad de árboles, grandes y en crecimiento de diferente clase.
La preocupación es que los trabajadores que cortan el pasto y la maleza lo hacen sin ningún cuidado, lastimándolos con la guadañadora, ante lo cual se les exige hacerlo con más precaución; de igual manera se requiere el cambio de varios columpios que ya se van a caer por culpa de los mismos hechos, pues la base está podrida.
También le han pedido al alcalde la ubicación de unas graderías, a donde pueda ir la gente a distraerse al aire libre y cómodamente disfrutando de la naturaleza y el panorama.
Álvaro Alzate Ussma
Error de Historia
Señor director:
Una columna del 14 de julio dice que Alejandro Magno derrotó a Ciro, rey de Persia. El derrotado sí fue el rey de Persia, pero no Ciro, que gobernó antes, sino Darío III Codomano.
Las grandes batallas ganadas por los soldados de Alejandro fueron la del río Gránico, la de Isos y la de Gaugamela, esta última librada cerca de Arbelas.
Un profesor
Despatriados
Señor director:
Los ciudadanos de mi generación somos patriotas porque se nos inculcó el amor a la patria. Celebrábamos las efemérides colombianas; desfilábamos en esos días, con uniforme de gala y al compás de las “bandas de guerra”; oíamos los discursos del gobernador y del alcalde, cantábamos el himno nacional, declamábamos los poemas dedicados a Colombia.
Pero hoy en día, sin que se enseñe la Historia Patria y la Geografía de Colombia, sin que se ize el tricolor nacional, no nos extrañemos de que jóvenes y adultos de este país parezcan unos despatriados (=sin patria).
“Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora / campos de soledad, mustio collado, / fueron un tiempo Itálica famosa” (Rodrigo Caro, Canción a las ruinas de Itálica).
Padre Jaime Pinzón M.
Agradecimiento Clínica Avidanti
Señor director:
Quiero aprovechar por intermedio del períodico de casa, del cual somos suscriptores hace muchos años, para hacer público reconocimiento y expresar mi gratitud a la Clínica Avidanti, a su personal médico y paramédico, servicios generales y administrativos, por las atenciones y el trato recibidos durante mi reciente hospitalización en sus instalaciones.
A los servicios de Electrofisiología, Urgencias, Cardiología y Hemodinamia, lo mismo que a Hospitalización piso 3 sur; un Dios les pague. Al cardiólogo-hemodinamista doctor Néstor Eduardo Ospino Ricaute, mi reconocimiento y gratitud por su sapiencia, trato y dedicación. Dios le bendiga y aumente sus conocimientos para que otros pacientes como yo puedan recibir su excelente atención, lo mismo que a mi EPS Sura.
Carlos Augusto Correa Mesa
Un justo desagravio
Señor director:
Se dice que los principales responsables de la degradación de ciertos medios de comunicación tradicionales y de las redes sociales son sus consumidores. Sin la acogida de estos últimos, tal degradación no prosperaría. Por ahora, abundan consumidores dispuestos a celebrar las patanerías de sus “ídolos”, pero también a enlodar las acciones meritorias de quienes no satisfacen retorcidas motivaciones.
Sucede en Manizales con el jugador Alejandro García, varias veces convocado a la Selección Colombia Sub-20 e integrante actual del Once Caldas. Este joven futbolista, dotado de indiscutible talento, es víctima de una persecución mediática instigada por algunos seudoperiodistas locales y sus obsecuentes consumidores.
No concibo que a un jugador se le rechifle por el hecho de ser sustituido por bajo rendimiento durante un partido, como le sucedió, al menos una vez, a este joven futbolista en el torneo apertura.
Si el pequeño pero violento grupo que tuvo semejante actitud creyó estar haciendo justicia, ¿por qué no han ovacionado al mismo jugador en las ocasiones en las que ha sido el mejor o uno de los mejores jugadores de la cancha, como bien lo han reconocido los analistas deportivos nacionales que cubren los partidos del Once Caldas?
Jorge O. López V.
La regla fiscal le trae paz a la economía
Son muchos los economistas y, sin duda, la junta directiva del Banco de la República, así como la Contraloría Nacional, que están abiertamente muy preocupados por la grave decisión de acabar con los valiosos resultados que trae la Regla Fiscal, que van en la mira de tener siempre la estabilidad macroeconómica; que se refiere a la capacidad de una economía para mantener crecimiento, baja inflación, buenos niveles de empleo.
Esto de aumentar el déficit fiscal y la deuda pública van en contra del cuidado tradicional que siempre ha tenido Colombia de buscar asegurar equilibrio entre ingresos y gastos, al tiempo de ser cauto y serio con el endeudamiento. Sea el momento de decir que el Estado nunca debe olvidarse de la austeridad en sus gastos de funcionamiento, que es una práctica que debe ser muy tenida en cuenta. Debe tener racionalidad en sus erogaciones.
Todo ello fomenta la confianza de los inversionistas, trayendo buenas notas de las calificadoras de riesgo.
Rogelio Vallejo Obando
Edificios abandonados
Manizales, pese a ser una ciudad relativamente joven, parece que tuviera el récord de localidades con el mayor número de edificios y construcciones abandonadas, sin que existan, es verdad, obras comenzadas de las que comúnmente llamamos “elefantes blancos”, aunque si miramos la PTAR y el Aeropuerto del Café casi que lo son. Veamos, pues, a vuelo de pájaro, en donde están las construcciones abandonadas a su suerte en nuestra bella Manizales: edificio de Cajanal, en la carrera 22 con calle 18. Antiguo Seguro Social, en la carrera 20 con calle 21. Tejidos Única, en la carrera 26 con calle 32. Antigua telefónica municipal, en la carrera 20 con calle 25. Edificio Shalom III en la avenida Santander con calle 50 , y por lo menos 10 mini locales comerciales en la carrera 20 con calle 24.
Finalmente el edificio la Bahía, que aunque fue remodelado está hace años sin ninguna ocupación. ¿Ustedes creen que valdría la pena adelantar alguna gestión para que las obras atrás citadas vuelvan a recuperar la dinámica de años anteriores y dejen de afear la ciudad?
Bernardo Molina Marulanda.
Los niños y las pantallas
Señor director:
Hoy, el imperio de los mastodontes tecnológicos -alimentados por internet- han adquirido un protagonismo incontrolado. Estos titanes digitales han penetrado hasta lo más profundo de nuestro ser, atrapandonos, manipulándonos y esclavizandonos. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en adictos virtuales, bombardeados por información irrelevante que anula nuestra capacidad crítica. Sus creadores conocen y entienden bien nuestras debilidades y han perfeccionado la trampa.
En esta proliferación de dispositivos electrónicos, el smartphone es la joya de la corona. Ultraliviano y omnipotente, esta supercomputadora reúne teléfono, cámara, televisión, juegos, filmadora, internet, GPS, linterna, reloj, calculadora y mucho más. Este irresistible manjar digital emerge de nuestros bolsillos, se adhiere a nuestras manos, invade cada espacio y secuestra nuestra atención incluso en los momentos más sublimes y sagrados.
Pero el terreno más fértil y atractivo para esta colonización es la infancia. Bebés, niños y adolescentes, expuestos sin control a celulares y pantallas, quedan atrapados e hipnotizados en un mundo imaginario. Esta práctica irracional, validada e implementada por no pocos padres de familia para liberarse del cuidado de sus hijos, bajo la creencia de que es inofensiva, puede conducirlos a un punto de no retorno. La nomofobia -el miedo irracional a estar sin teléfono móvil o incomunicado por falta de internet- es ya una adicción silenciosa que avanza sin freno.
Dicha enfermedad, que ha aumentado en los últimos años, se activa desde el nacimiento y está alcanzando proporciones alarmantes. Esta conducta afecta el crecimiento y el sueño, retrasa el lenguaje, debilita la interacción social y el autocontrol, y conduce a consecuencias devastadoras como el suicidio.
Es el momento de lanzar la contraofensiva. Debemos asistir a nuestros menores para cambiar su rutina. En la era digital, evitar las pantallas no es tarea fácil, pero existen alternativas sanas: los juegos tradicionales, la lectura de cuentos, la invención de historias, los rompecabezas, la plastilina, las tareas fáciles del hogar y el deporte. Tales actividades estimulan la creatividad y el pensamiento lógico, fomentan el desarrollo del lenguaje y la imaginación y fortalecen la autoestima y la inteligencia emocional.
Las decisiones que tomemos hoy como padres y sociedad influirán en el bienestar y el futuro de nuestros hijos. No se trata de satanizar la tecnología, sino de usarla con conciencia, y aprovechar sus beneficios sin quedar atrapados en ella.
Orlando Salgado Ramírez
Volvemos a las andadas
Señor director:
Las busetas de la ciudad fueron manejadas muy bien durante el primer semestre, pero ya desde hace unas semanas no sólo se detienen en los paraderos, para que los pasajeros se suban o se bajen, sino que además paran antes o después del paradero, es decir, paran dos veces (en el paradero la una, y antes o después la otra), causando desorden en la movilidad, atascos o “tacos” y ralentizando el tránsito de vehículos.
Y como si esto fuera poco, los buseteros aprovechan todo tramo despejado para apostar carreras, unas contra las otras busetas y otras contra reloj. ¡Qué peligro para todos los actores viales! Y para los bienes públicos y privados.
Ciudadano