Infografía del conclave
Señor director:
Los lectores agradecemos al periódico de casa por la página 2 del 7 de mayo, muy didáctica y artística.
Correcciones: 
1- Los cardenales electores son 135 (no 133); los no electores 116.
2- El anuncio que hace el protodiácono no es HABEMUS PAPA sino HABEMUS PAPAM, con eme final porque la palabra debe ir en caso acusativo puesto que es el complemento directo de la frase. Y añade el protodiácono: “El eminentísimo y reverendísimo señor cardenal (Fulano de Tal), que se impuso el nombre de (Zutano).
Comentarios:
1- La residencia oficial del papa es el Palacio Apostólico. Sabemos que Francisco prefirió alojarse en la Casa Santa Martha.
2- El cardenal protodiácono es el de mayor edad en la categoría de los “diáconos”. Todos los cardenales son obispos, menos  tres, que son presbíteros (un  fraile franciscano y dos frailes dominicos). Se agrupan en tres categorías: “obispos”, “presbíteros” y “diáconos” , como seguramente ocurría hace muchos años.
3- La bendición Urbi et Orbi es la que imparte el nuevo papa a la urbe (Roma) y al orbe (el mundo entero).
Observador Católico

El “ferry boat” del embalse Amaní
Señor director:
El 6 de abril el periódico de casa nos ofreció fotos muy bonitas del embalse que sirve para la generación de energía en el oriente de Caldas. El embalse es un atractivo turístico y ecológico, según dice la nota del diario.
Antes de llenado el embalse había caminos de herradura por donde los campesinos de las veredas circunvecinas trasladaban su ganado. Para facilitar en la nueva situación el traslado de los animales, un ingeniero manizaleño diseñó el planchón que aparece en una de las fotos. Es un corral flotante con motores interiores y con capacidad para llevar aproximadamente cuarenta reses.
La embarcación se fabricó en un astillero de la Armada Nacional en Cartagena y se transportó por tierra, desarmada en sus elementos, hasta el muelle de la hidroeléctrica. Hubo una especie de inauguración o botadura del ferry, en el año 2002. Desde entonces y hasta el presente esa nave cruza el embalse y -como Johnny Walker- “sigue tan campante”.
Don Cecilio

Está gravísimo el sistema de salud
Señor director:
El presidente no acepta las peticiones de la Corte Constitucional, entidades gremiales, exministros de salud y voceros de entidades médicas y científicas en el sentido de incrementar la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Gustavo Petro, por sus acciones, más bien se reafirma en las fatídicas expresiones sobre el final del sistema de salud en Colombia a través de las EPS, por medio del chu, chu, chú.
El vaticinio presidencial tardó unos meses para cumplirse, pero efectivamente ahora el sistema de salud está gravísimo, antes no era óptimo pero funcionaba más o menos, ahora se encuentra en sus peores momentos. Por lo general, las EPS no están expidiendo autorizaciones para controles con médicos especialistas y si las otorgan no hay agenda en las IPS, hospitales y otras entidades prestadoras de servicios médicos.
La presión oficial del Gobierno petrista para cumplir con el chu, chu, chú está en la reducción considerable de los pagos a las EPS; que, a su vez, dejaron de cancelar a las IPS, demás entidades prestadoras de servicios y a las que suministran los medicamentos. Este procedimiento ha sido rechazado por los pacientes y las entidades gremiales.
La gravedad de la situación se ve en todo el país desde hace varios meses con la congestión para conseguir medicamentos, citas médicas o procedimientos; lo peor es que la Administración de Gustavo Petro, en lugar de procurar arreglar la situación está promoviendo una consulta popular que demandará un gasto millonario; es decir, no hay plata para la salud, pero sí para una consulta en época electoral.
Jorge Giraldo Acevedo

¿Qué es la madre?
Es la alegría afectiva de la casa
entregando su amor y su dulzura
con amor y ternura nos abraza
estando a nuestro lado fiel y pura.
Y cuando nace su hijo, su amor puro
queda su cuerpo preñado de cariño
lo amará por siempre, es bien seguro,
conservando su inocencia como niño.
Toda la vida la vive siempre en vela
con la luz prendida por si acaso,
en las noches oscuras siempre cela
como guardián cuidando su tesoro,
y, al final, llegando ya al ocaso
sigue siendo valiosa como el oro.
La madre es corazón, es tierna vida,
es un bálsamo de amor que todo cura,
es un milagro curando toda herida
con esencia de mujer leal y pura.
Elceario de J. Arias Aristizábal

La libre empresa garantizando éxito a los países
Señor director:
Es indiscutible que la bienandanza que Colombia ha recibido de sus empresarios de toda escala no se puede, de un día para otro, marchitar, pues se llevaría la normalidad y tranquilidad de la economía y las familias al caos. Ahí vemos la patética situación de Venezuela y de otros países, a los que llegaron “impromptu” a cambiarle las leyes y reglas a la economía libre. Hoy los vemos descaecidos y deslucidos. No hay que olvidar que la economía, sin condiciones plenas de libertad y orden, no funciona con excelencia para obtener crecimiento. Es claro y evidente en Colombia el pensamiento empresarial, cuando muchas veces han declarado con convicción que contra el capitalismo se han inventado toda clase de sistemas alternos, pero no han funcionado. Lo que hay es que perfeccionarlo y hacerlo más justo y participativo. En el capitalismo hay que tratar de cerrar las desigualdades a través de inversión social, que debe ser con excelencia focalizada dentro del sistema general de participaciones, además de que los subsidios deben ser focalizados.

Interesante es recordar que... “El fin de la historia y el último hombre es un libro de Francis Fukuyama de 1992. Fukuyama expone una verdad: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría”.
Rogelio Vallejo Obando

En el Día de las Madres
Señor director:
Naciste con la grandeza humana para ser madre, como un designio natural para alguien que supera la dignidad con magnanimidad y sabe tejer urdimbres de amor con los hilos maternales de un ser superior. Mujer con alma de madre en sus entrañas, reina de la ternura y la bondad, un ser para la historia, un ser para la trascendencia, un ser para la vida, un ser para la eternidad. Mujer con esencia de madre, nacida para acunar en su regazo el presente y futuro de la humanidad, eres la primavera de la vida, principio y fin de lo que llamamos generación, semilla de la felicidad, razón de la existencia.
Ser madre es tener un corazón abierto para amar, es tener vitalidad para generar vida, es ser un surtidor de alegría para compartirlo sin límites con todos los humanos. Ser madre, es llenar de aromas el desierto, es misión sobrenatural, es tener corazón para amar sin límites, tener cerebro para pensar, inteligencia para orientar y sentimientos para sentir la grandeza de su misión. Ser madre, es lo máximo de la creación. Ser madre es llenar el desierto de amor, es hacer florecer una primavera cada segundo, es llenar nuestra naturaleza de primor, es sembrar de coloridos paisajes el mundo de los sentimientos, es cultivar sabiduría, es transportar la luz que ilumina el camino del éxito, es jugar todo a favor de los hijos, es inundar de luz el universo, es cobijar con el manto de la nobleza a los hijos de sus entrañas, es sencillamente ser MADRE.
Elceario de J. Arias Aristizábal

Iglesias orientales 
Señor director:
Dice el Alminar del 6 de mayo: "Lo esencial es cuál de los cardenales será la cabeza visible de todo lo que signifique iglesia católica occidental, para diferenciarla de la oriental, que posee similares creencias y distintas prácticas, pero en estrecha relación, con el Vaticano".
La Iglesia Católica está compuesta por la Iglesia Latina u occidental y varias iglesias orientales. En el conclave que se reúne para elegir al nuevo Romano Pontífice hay cinco cardenales orientales: el greco-católico de Ucrania, el caldeo de Irak, el etíope, el siro-malabar del sur de la India y el siro-malankar del suroeste de la India.Todas esas iglesias, representadas por los cinco cardenales, son plenamente católicas y reconocen al Papa como pastor universal.
 Pero existen otras iglesias orientales que no reconocen al obispo de Roma como pastor supremo visible: la Ortodoxa Greco-Bizantina que sigue al patriarca de Constantinopla (Estambul), "la segunda Roma"; la Ortodoxa Rusa que obedece al patriarca de Moscú, "la tercera Roma", y otras de Europa Oriental y del Cercano Oriente.
Todas las anteriores profesan las mismas creencias. Sin embargo, hay en el Oriente Próximo algunas iglesias pre-calcedonianas, que no aceptan el Concilio ecuménico de Calcedonia, que en el año 451 condenó la doctrina de Eutiques, el monofisismo ("una sola naturaleza", teándrica=humano-divina) y definió dos naturalezas en Cristo, la humana y la divina. Dos naturalezas pero una sola persona, la persona divina del Verbo, del único, amado y eterno Hijo del Padre.
El ecumenismo es el movimiento que busca la unión de todas las iglesias cristianas, las que creen en Cristo como único Redentor y Salvador. Esa unidad, que no uniformidad, no se opone a la diversidad de ritos, de disciplina eclesiástica, de lengua litúrgica, de culturas.
Atentamente, 
Observador Católico

No a la tala ni a cambios en el separador

Señor director: 

Mi voz de alerta. Para no tala, ni modificación del separador sobre la avenida Santander en Manizales. Es el único paisaje natural verde y sensible que nos hace más humanos. No al cemento. Sí a lo verde y a lo natural.

Soffy Esperanza Ramírez

Al maestro de maestros

Hondo dolor ha causado en la sociedad médica manizaleña y caldense la partida del doctor Antonio Duque Quintero. Un ser humano excepcional, con todos los méritos para llamarlo maestro, en todo el sentido de la palabra. Tuve la gran fortuna de ser su alumno en mi formación en pregrado y posgrado en la Universidad de Caldas y posteriormente, con gran orgullo, colega como docente en la misma institución. El doctor Antonio o “Toñito”, como lo llamaban sus más cercanos, era de esas personas que irradiaban bondad, sinceridad, humildad, confianza y sabiduría. Pionero de la cirugía pediátrica en Colombia y gestor del programa de Cirugía Pediátrica de la Universidad de Caldas, que ha formado durante muchos años eximios profesionales, que hoy en día dan lustre y nombre a nuestra universidad, en numerosas regiones del país y del exterior.
Por sus manos prodigiosas pasaron miles de pacientes, niños, niñas y adolescentes que, afectados por múltiples males, congénitos o adquiridos, por dolorosas enfermedades, traumas, quemaduras o lesiones producto de la violencia despiadada de nuestro país, podían acariciar una esperanza de salud, bienestar y vida y que hoy agradecen también su grandiosa labor. Pero más allá de su habilidad quirúrgica, de su capacidad técnica para resolver situaciones difíciles, lo que realmente lo destacó y lo hizo grande fue su corazón, su amor por los niños, su dedicación al cuidado, antes, durante y después de cualquier procedimiento, no solo con el paciente en sí mismo, sino con su familia o allegados, que siempre encontraron en sus palabras y su don de gentes, consuelo y esperanza en momentos amargos.
El solo hecho de compartir con él en una sala de cirugía o en una ronda hospitalaria en el Hospital Infantil de la Cruz Roja, era enseñanza pura, transmitía sabiduría y pasión por su trabajo y eso sólo se encuentra en pocas personas. Su “ojo clínico”, perfeccionado con los años y la experiencia, era realmente sorprendente. En el aula de clase fue exigente, pero respetuoso y justo, seguro de que lo que enseñara, pudiera ser aplicado por sus discípulos en los diferentes escenarios donde tuviéramos que desempeñarnos. Preocupado siempre por la calidad en el ejercicio de la Medicina y por la excelente formación médica, también fue crítico de los sistemas de salud y educación del país y se movía en esferas políticas, sin ufanarse de nada, más allá de lo que su conocimiento y vivencias reales le pudieran orientar.
Sin duda se pierde un gran hombre, pero deja un legado inmenso que perdurará por muchas generaciones. A sus hijos, Juan Pablo, Julia Clemencia, Carlos Mario y Luis Miguel; a sus nietos y demás familiares; un saludo fraterno de la academia, que siempre llevó con gran orgullo y dedicación y de lo cual podemos dar fe y que tengan la tranquilidad que estará gozando de la paz eterna, al lado del Creador. A sus colegas cirujanos, nuestra solidaridad, seguros de que en su corazón lo llevarán por siempre y los seguirá guiando en cada una de sus actuaciones, en beneficio de los seres más preciados, los niños, niñas y adolescentes de la sociedad a la cual nos debemos.

Carlos Alberto Villegas Isaza, médico pediatra, decano de la Facultad de Ciencias para la Salud de la Universidad de Caldas.

Ay Manizales
Señor director:

No lo conocía hasta hace unos días. Me refiero a lo hecho en la plaza Alfonso López. Soy, desde hace décadas, habitante “de Cristo Rey pa’rriba”. Solo voy al Centro en caso no de necesidad, sino de necesidad extrema. Es un Manizales, el del Centro, indefinible. Lleno de precariedad disimulada, de rebusque, de mugre, de droga, de fachadas deterioradas o pintarrajeadas de la peor manera, de abandono y desamor. De una multitud que deambula porque no tiene nada qué hacer. La Plaza, que lleva el nombre de un político que nadie actual recuerda, es la superficie de un nudo de túneles oscuros que adolece de verde, excedida de ladrillos. Parece diseñada por ingenieros, no alcanza a ser amable pero tampoco fea.
La puerta abierta que corona el cóndor tiene gracia y destaca lo fatal de la pueblerina y obvia que pusieron por la avenida Centenario, cerca a Santa Sofía, digna de pronta demolición. Útil para más rebuscadores quien me acompañaba solo quería salir corriendo de allí. ¿Correr para dónde? -me pregunté al retomar las calles hacia la carrera 23 atravesando, otra vez, en fila de a uno, por entre la gente en los estrechos andenes llenos de ventas de cachivaches. Esquivamos en la caminada las que se pudo, observar como caen o dejan caer las añosas casas que sobrevive por la carrera 24. Todas aquellas edificaciones icónicas para mi generación hoy han cambiado de nombre y de personalidad. Aquellos puntos de referencia están distorsionados.
Decir la esquina del Banco de Caldas o la de Seguros Atlas, del Banco del Comercio o del edificio Ángel es hablar al pasado olvidado. Mirar el llamado Palacio, hoy Palacio Arzobispal, es deprimente: ese color rosado, descolorido, los locales con mercancías colgadas en sus puertas, los groseros graffitis y la puerta deteriorada, despiertan nostalgias de mejores tiempos. No mejores por pasados, si no, tal vez, porque el fiel surtidor de hidalguía -ahora, apenas si, acequia pobre- se sigue alimentando de supuestas glorias. Del armiño de antes -puro y simple- a esto.
Pero Manizales, aún desde sus escombros y grietas, respira una terquedad que no se rinde. Su historia de superación sobre desastres, su capacidad para levantarse de las cenizas, nos da la certeza de que lo que hoy parece ruina, mañana puede ser cimiento. En los ojos de quienes aún creen, en las manos que limpian y reconstruyen, vive un susurro de esperanza: que el Manizales del futuro no solo recuerde, sino que haga honor a las glorias del pasado mientras sueña con ser algo más grande, más justo, más humano.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona

No es de Caldas, es de Nariño

Señor director: 

Con algunos amigos que adoran nuestra bella Manizales estuvimos analizando con mucha seriedad el caso de la Universidad de Caldas y llegamos a una dramática conclusión: la U., al paso que va, dejará muy pronto de ser el Alma Mater Caldense para depender exclusivamente de Nariño, ya que su presupuesto se está destinando a educar jóvenes del sur del país en detrimento de los nuestros a quienes se les cierran las puertas sin la más mínima consideración. Si es por las obsoletas pruebas Saber-Icfes hay que modificar tan perversa modalidad y darle más facilidades a nuestros muchachos con segundas o terceras opciones. Todos pensamos que si seguimos así hay que cambiarle el nombre a nuestro establecimiento educativo y seguirlo denominando “Universidad de Nariño”.

Bernardo Molina Marulanda

¡Qué insensatez!
Señor director:

Un presidente, cuando es ungido con este dignísimo cargo, es gobernante sin distingos para todos los habitantes de su país. Deberá hacerlo orientado e iluminado por los mandatos constitucionales y no por sectarismos, ni beneficios pensando en sus electores. Así lo entendemos quienes sin dejar de ser políticos con identidades ideológicas personales, no ponemos la política en primera fila respetando sí, lo que desde niños escuchamos como democracia.
Se habla de democracia como algo cotidiano, pero no es con discursos oportunistas llenos de adjetivos ofensivos y retadores, propiciando la lucha de clases, como se mejoran las condiciones de quienes aspiran a vivir mejor. “Somos hijos de la violencia” y proclives por tradición y mal ejemplo a ejercer con cierta facilidad la agresividad y los odios como consecuencia de tantas injusticias y desigualdades, realidad que es aprovechada por ciertos personajes maquiavélicos para pescar en río revuelto con sofismas politiqueros, aprovechando las sentidas necesidades de quienes han sido desde siempre la comidilla política de muchos avivatos. La verborrea por sí sola no es suficiente, ni garantiza que todo va a cambiar de la noche a la mañana.
Olvidan o se hacen los olvidados unos y otros, colombianos todos, que la regla de oro es dialogar, pero mirando para el mismo lado. No es con señalamientos, ni con insultos, ni, con sarcasmos, es acercando las distancias sin buscar ventajas, sin trampas, todos untados de nacionalismo humanitario y racional sin pretensiones de cabalgar unos sobre los otros sin maniqueísmos, con filantropía en un escenario en el cual todos los actores se pongan de acuerdo para conducir el barco donde haya oportunidad para todos.
Elceario de J. Arias Aristizábal


Ríos de sangre
Señor director:

Un poco tenebroso el titular, pero encaja perfectamente cuando se trata de hablar del pabellón de carnes de la Plaza de Mercado de Manizales. Y es que el tema viene al caso al ver que quienes se atrevan a visitar el lugar, porque quieren comprar un kilo de carne, deben navegar en medio de caudales de agua sangre que inundan los pisos del recinto. Eso es poco, si castigamos fuertemente el olfato con los olores que se desprenden de cada uno de los expendios. Por esto es que le recomiendan a los consumidores y clientes de la Galería que si piensan ir a ese lugar se pongan botas pantaneras y tapabocas. Este problema se puede solucionar si hay voluntad de la administración y de los locatarios de asear con frecuencia el establecimiento y hacerlo presentable a la comunidad.
Bernardo Molina Marulanda

Entre apodos y Liborio: gotas bicentenarias
Señor director:

Mi paso por el Colegio Pío XII de Salamina estuvo marcado por experiencias que, con el paso del tiempo, se han convertido en anécdotas inolvidables. Entre risas, retos y lecciones aprendidas, hubo un fenómeno particular que caracterizó la vida escolar: los sobrenombres y las puestas en escena en los intermedios de clase. Los motes podían surgir por características físicas, gestos particulares, oficios de sus padres, pilatunas realizadas y hasta por circunstancias sociales. Así convivíamos con especies como “Burra negra”, “la Gallina”, “la Chicharra” y “la Gata indecisiva”, rasgos físicos particulares como “Pategallina”, “Frente morro” “Caratejo”, “El tuerto” y “Bollonegro”; gustos y otras ramas como “Sacramento”, “Verruga”, “Pillo” y “Polvito”; emociones como “el Asustado”, y oficios como “el Mago” y “el Sastre”, cerrando con “Neneo” que me suena como a emperador romano.
Pero si había alguien que generaba reacciones de asombro y temor era nuestro compañero de clase, Liborio, el más grande y fuerte. Tenía una costumbre poco ortodoxa: se esculcaba con desparpajo para luego lanzarse en una persecución frenética tras todos nosotros adolescentes que huíamos despavoridos, tratando de esquivar su temido arsenal: los “piojos maletos”, según decía él, sobre nuestras cabezas para ese entonces aun cubiertas de abundante pelo.
En ocasiones, asumía el rol de director de malabarismo, introduciendo una actividad que nos mantenía en vilo: llevaba un huevo crudo y lo lanzaba de extremo a extremo entre los pupitres. El desafortunado “residente” tenía que hacer todo tipo de contorsiones para atraparlo suavemente y salvar la integridad de sus cuadernos y su ropa. Cabe aclarar que no divulgo los nombres reales de estos personajes por respeto a sus nietos, quienes los ven como figuras admirables.
Así transcurrieron nuestros días en el Pío XII, entre sobrenombres y personajes de gratísima recordación y de experiencias que, aunque insólitas, forjaron una parte importante de nuestra historia escolar.
Luis Rubiel Alzate