Boric y Petro: Ecuanimidad e incoherencia
Hamás desató el terror en el sur de Israel. Asesinó a más de mil personas y secuestró poco más de un centenar. Fue un golpe brutal y despiadado. El ejército israelí respondió también de manera brutal y despiadada bombardeando la Franja de Gaza, una de las áreas más densamente pobladas del mundo. Un horror moral (el sanguinario ataque terrorista de Hamás) al que Netanyahu y su ministro de defensa respondieron con otro horror moral configurado por varios crímenes de guerra, según están definidos en el artículo 8 del Estatuto de la Corte Penal Internacional.